EN EL ARCO DE BOCA, LA FLECHA SEÑALA A ROSSI

ROSSI. Llegó a Boca en un momento de desconcierto y le dio al entrenador cierta tranquilidad. Con él en el arco, Boca fue bicampeón del futbol argentino y, a los 22 años, lleva jugados casi 60 partidos en el arco de Boca con una solvencia que no se le reconoce. La llegada de Andrada no deberia quitarle el lugar.

Los dias de Agustín Rossi como arquero de Boca son complicados. Justo en Boca, cuyos hinchas se jactan de bancar a sus jugadores hasta la muerte, donde todo repercute –hacia arriba y hacia abajo– de una manera bestial, salvaje, ordinaria, con poco análisis y mucho corazón. A Rossi le pasan facturas hasta de un gol en un amistoso. “Boca no puede ganar la Copa con un arquero como Rossi”, dicen, doctorales, periodistas, carniceros, peluqueros, taxistas, remiseros, porteros de edificios, playeros de estaciones de servicio, médicos, abogados. Casi todos repiten que Boca “necesita un arquero” de experiencia, de Selección. “El arquero de Boca debe pelear un lugar en la Selección”, repite casi a diario mi compañero Cholo Sottile. Acaso tenga razón, pero el fútbol es enemigo de las sentencias y lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro y al revés. Y así todo el tiempo.

A nadie le importa la historia de Rossi, cuando de evaluar a un arquero de Boca se trata. En Boca hay que agarrar las pocas que van al arco o atajar penales en definiciones, como hicieron en su momento, Gatti (1977), Navarro Montoya (1989), Córdoba (2000 y 2001) y Abbondanzieri (2003/2004). Si uno toma los últimos 60 años de siu historia, el equipo de la Ribera sólo esperó y dio continuidad a un arquero de las inferiores: Rubén Omar Sánchez. El Loco estuvo 337 veces como arquero xeneize y 28 en la Selección. Pero todos los demás, desde Mussimessi hasta Rossi, pasando por Roma, Gatti, Navarro Montoya, Cordoba, Abbondanzieri y Orión, fueron arqueros comprados por Boca a otro clubes. Vidallé, Genaro, Willy Caballero y Javi Garcia son algunos de los pocos pibes de inferiores que no lograron afirmarse en el arco. Es un puesto complejo y en un club tan grande, lo es aún más. Rossi no es de las inferiores, pero es un pibe. Esto le juega en contra a la hora de evaluarlo.

ANDRADA. Tiene 27 años y su carrera comprende muchos partidos como suplente de Marchesin, un paso con altibajos por Arsenal y la confirmación en el arco de Lanús tras la salida por lesión de Monetti. Mas allá de sus condiciones –que son innegables– su llegada genera expectativa porque aún no tiene el desgaste que sufre Rossi por haber estado en el arco de Boca los últimos dos años.

Este es el contexto que rodea a Rossi. La exigencia es feroz, la lupa tiene superaumento, los medios colaboran con esa locura. La pregunta es si, efectivamente, Rossi no dio la talla. La respuesta no deberia ser condenatoria para el ex arquero de Defensa y Justicia. Lleva 58 partidos oficiales en la Primera de Boca, una cifra que no son los 337 del Loco Sánchez ni los 397 del Mono  ni los 381 de Gatti, pero que es importante. Esteban Andrada, el nuevo intento de Guillermo Barros Schelotto por cubrir el arco xeneize con la confianza y la aprobación de todos, deberá lidiar con esto. Tiene cinco años mas que Rossi, estuvo en juveniles, su aparición fue fulgurante a punto tal que quiso llevarselo el Barcelona a La Masía y llega desde Lanús, un sitio que los mellizos Barros Schelotto conocen al dedillo. Y, sobre todo, Andrada deberá disputar el puesto con Rossi, sobre todo, pensando que la decisión de contratar al arquero de Lanús llegó tras los fracasos en las gestiones por Chiquito Romero, Marchesin, Guzmán, Ospina y algunos disparates, como Buffon y Memo Ochoa.

El ahora ex arquero de Lanús no establece diferencias con Rossi. Tiene a su favor algo que, en realidad, es desfavorable: todavia no jugó. Rossi está desgastado por la gestión, como le ocurre a entrenadores, dirigentes y, en otro plano, a gobernantes. Andrada cuenta con el beneficio de que todavia su historia como arquero de Boca no ocurrió y viene de un año muy interesante en Lanús. Rossi, en cambio, viene con una carga pesada. Oscila entre el “no te salva nunca” y “para la Copa, Boca necesita un arquero que pelee un lugar en la Selección”. El gol a Palmeiras, la pifia ante Junior y el segundo gol de Colorado Rapids en el amistoso de pretemporada sirvieron como alimento a todo aquello que los hinchas pensaban y debieron guardarse porque, no olvidemos, Rossi fue arquero titular del Bicampeón Argentino y resultó con el arco menos vencido en el último de esos logros.

ARMANI. Protagonista inesperado y externo de esta historia. Sus excelentes actuaciones en el arco de River lograron dos cosas: la convocatoria de Franco para el Mundial y generar incomodidad en el arco de Boca. Guillermo no aconsejó su contratación a comienzos de 2017, pese a que lo habia recomendado Oscar Córdoba. Desde que Armani es el arquero de River, los cuestionamientos sobre Rossi aumentaron considerablemente.

Hubo un asunto externo que tampoco ayudó a Rossi: la llegada de Armani a River. Se sabe que Boca y River se miran todo el tiempo y que la acción de uno genera la reacción del otro. Alguna vez, Boca trajo a Maradona y River contrató a Kempes para contrarrestar ese boom. A fines de los 90 y comienzos de los 2000, River ganaba los torneos locales y no podia hacer pie internacionalmente. Boca, en cambio, tenia a Bianchi y Bianchi tenia a Riquelme. Y Riquelme tenia a Palermo. Boca ganó 4 Libertadores en 7 años. River recién pudo hacerlo en 2014. Hoy es al revés: River tiene a Gallardo, Gallardo le dio Libertadores y Sudamericana, eliminó dos veces a Boca en esas disputas internacionales. Boca, como River antes, gana torneos locales, pero se queda en las puertas de las Copas. La derrota con el modesto Independiente del Valle en semifinales de la Libertadores 2016 es el máximo exponente de esta negación. Armani –tiene 32 años, a la edad de Rossi jugaba en el ascenso– fue rechazado por Guillermo en su momento. Llegó a River y fue decisivo para que el cuadro de Gallardo pasara de estar flotando en la segunda mitad de la tabla a clasificarse para la Sudamericana. De ahi, fue al Mundial, con gran presión mediática, bastante parecida a lo que está sucediendo ahora en contra de Rossi. Pero negar que las actuaciones de Armani en River hicieron fuerza negativa sobre Rossi, es no conocer al futbol argentino.

Rossi deberia seguir siendo el titular porque, honestamente, no hizo nada grave como para que el entrenador tome una decisión igualmente grave, como es la de reemplazar a un arquero campeón. Todos dicen “Andrada viene a pelear el puesto con Rossi” y, la verdad, lo que debería pasar, es que Andrada se siente en el banco y espere su chance.

Pero en el famoso Mundo Boca nada se sabe con certeza. Siempre hay que esperar lo inesperado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *