CUENTOS DE LA SELECCIÓN FANTASMA

CASA Y COMIDA. Una de las formaciones de la Selección Fantasma de 1973. Se prepararon en la altura y después Sívori mezcló a otros futbolistas. COn el dinero que cobraban, pagabn alojamiento y comida. Arriba, desde la izquierda: Troncoso, Glaría, Rubén Galván, Tagliani, Fillol, Baby Cortés; abajo: Fornari, Trobbiani, Kempes, Poy y Juan Ramón Rocha.

CASA Y COMIDA. Una de las formaciones de la Selección Fantasma de 1973. En este caso, en Cuzco (Perú) para enfrentar a Cienciano, a 5000 metros sobre el nivel del mar. Se prepararon en la altura y después Sívori mezcló a otros futbolistas. Con el dinero que cobraban, pagaban alojamiento y comida. Arriba, desde la izquierda: Troncoso, Glaría, Rubén Galván, Tagliani, Fillol, Baby Cortés; abajo: Fornari, Trobbiani, Kempes, Poy y Juan Ramón Rocha.

Un vuelo doméstico de Aerolíneas Argentinas salió de Aeroparque el domingo 19 de agosto a las 6.45, con destino a San Salvador de Jujuy. En ese avión, viajaron quince jugadores de Primera división del fútbol argentino. Esos quince apellidos –algunos ilustres, otros no tanto, otros directamente desconocidos—eran los integrantes de un desprendimiento de la Selección Argentina que se preparaba para las Eliminatorias del Mundial ’74. Desde el aeropuerto de Jujuy, la delegación tomaría un micro hasta Tilcara, el lugar de concentración. El objetivo era el partido del 23 de septiembre, en La Paz, contra Bolivia. Había que llegar a esa fecha y a ese escenario con una preparación adecuada a los 3.500 metros de altura sobre el nivel del mar.

El técnico Sívori estaba en España, junto a la Selección “A”, que afrontaba una gira. Estos quince jugadores estaban dirigidos por Miguel Ubaldo Ignomiriello. El plan era correcto. La altura no es “mito”. Si uno no toma ciertos recaudos –movimientos lentos, descansar después de una determinada cantidad de metros recorridos—hasta puede morirse. Así de corto y de contundente.

El periodista Carlos Ares, de la revista El Gráfico, cubrió el último entrenamiento de este plantel en Buenos Aires, en CIPRA, una base aérea cerca del aeropuerto de Ezeiza. Hizo una nota en la que reflejó los problemas que debió afrontar este equipo y que ya conoceremos, pero el título lo definió para siempre: “El equipo fantasma”. A partir de esta nota, a esta selección se la conoce así. Basta con un repaso por los nombres y apellidos que la integraron para darse cuenta de la importancia que tenía para Sívori este trabajo y que sólo fue valorado con el tiempo:

Ubaldo Fillol (arquero, River)

Jorge Tripicchio (arquero, San Lorenzo)

Rubén Glaría (defensor, San Lorenzo)

Osvaldo Cortés (defensor, Atlanta)

Néstor Chirdo (defensor, Estudiantes)

Jorge Troncoso (defensor, Vélez)

Daniel Tagliani (defensor, Vélez)

Reinaldo Merlo (volante, River)

Rubén Galván (volante, Independiente)

Marcelo Trobbiani (volante, Boca)

Ricardo Bochini (volante, Independiente)

Oscar Fornari (delantero, Vélez)

Mario Kempes (delantero, Instituto)

Aldo Poy (delantero, Rosario Central)

Juan Ramón Rocha (delantero, Newell’s)

 

BONDI.  Entre cansados y hartos, aún con la obtención de una copa, los muchachos de la Selección Fantasma regresan en colectivo al lugar de concentración. EL Pato Fillol, Tagliani (mirada perdida) y Baby Cortés están en primer plano. El resto, desde la izq.: Chirdo, Poy, Galván, Trobbiani.

BONDI. Entre cansados y hartos, aún con la obtención de una copa, los muchachos de la Selección Fantasma regresan en colectivo al lugar de concentración. EL Pato Fillol, Tagliani (mirada perdida) y Baby Cortés están en primer plano. El resto, desde la izq.: Chirdo, Poy, Galván, Trobbiani.

En esta nómina, como ven, hay nombres muy importantes, no sólo de la época, sino de tipos que hicieron historia grande en el fútbol argentino. Fillol, por ejemplo, tenía 23 años y recién había llegado a River desde Racing. Bochini tenía 19 años y vale recordar, que en noviembre de ese año ’73 se consagraría al hacerle un golazo a Dino Zoff, de la Juventus, y dándole a Independiente, por primera vez, la Copa Intercontinental. De Mario Kempes (que también tenía 19 años) basta con mirar la foto eterna del grito del ’78. El Hueso Glaría jugó muchos años en la Primera de San Lorenzo, Racing y obtuvo el ascenso a la categoría superior con Sarmiento de Junín en 1980. Poy, Mostaza Merlo, Fornari, Tagliani y Trobbiani tuvieron carreras notables. Rocha salió de Newell´s, pasó por el Boca de Lorenzo y desarrolló una gran trayectoria en el fútbol griego, donde aún hoy es un prócer. Troncoso era un gran proyecto. Apareció en Vélez y creció hasta que una lesión en la rodilla lo marginó. Regresó después de una larga recuperación, pero nunca fue el mismo, pese a que hasta pasó por el River de Labruna. El Baby Cortés fue figura e ícono del Atlanta ’73 que dirigió Pipo Rossi y que llegó a las instancias finales del Nacional de ese año. Jugó en España y, al regreso, fue líder del Platense ’80 del Polaco Cap, que terminó tercero en el Metropolitano. Chirdo surgió de Estudiantes, pasó por Racing y luego extendió su carrera en el ascenso y lo mismo ocurrió con Tripicchio, después de aparecer con algún suceso en San Lorenzo.

Esto marca que el ojo de Sívori y de Ignomiriello funcionó. Lo que no funcionaba en consecuencia era la dirigencia.

AGOTADOS. La altura y el calor de Palpalá y Tilcara hacían mella en el físico de los jugadores. Aquí van, exhaustos, de izq. a der. Tagliani, Rocha (7), Troncoso y Fillol (1).

AGOTADOS. La altura y el calor de Tilcara hacían mella en el físico de los jugadores. Aquí van, exhaustos, de izq. a der. Tagliani, Rocha (7), Troncoso y Fillol (1).

Estos jugadores se fueron sin tener arreglada la parte económica. Se les dijo que iban a jugar cuatro partidos en el norte del país y sólo estaba arreglado uno en Jujuy y otro en Cuzco contra Cienciano. La AFA les pagaría el sueldo a los jugadores, con el mismo importe que tenían en sus clubes. Pero el problema era que los salarios eran en sí bajos. Los futbolistas importantes hacían la diferencia con los premios y, al no participar del torneo local, no había premios. El arreglo era sólo por ganar los amistosos (“100.000 de los viejos”, dijo un jugador… Vaya uno a saber cuánto era eso). Si perdían, no cobraban. Lo peor fue que hasta tuvieron que jugar partidos amistosos para pagar el alojamiento.

Y no fue lo único…

– Un mes antes, estaba hecho el pedido para abastecerse de ropa de entrenamiento y para los partidos. Nunca hubo respuesta. El jueves anterior a la partida hacia el norte del país, Ignomiriello, de manera personal, se ocupó del tema y se lo resolvieron a las apuradas. Para hacer ese trámite, el técnico debió dejar la práctica.

– Cuando la Selección jugó en Chile, viajaron tres dirigentes. En la gira que se estaba haciendo por España en ese mismo momento, también había tres. La delegación “fantasma” no tenía presidente. La AFA llamó a siete dirigentes y todos ellos, con cualquier excusa, se negaron a viajar. Ignomiriello logró, después de hablar bastante, que el directivo Dante Livi presidiera la delegación.

-Como técnico juvenil, Ignomiriello tenía un sueldo y cobraba la mitad de los premios de la Selección mayor. Ahora era el técnico alterno de Sívori, le correspondía el ciento por ciento. En la AFA miraron para otro lado y siguieron pagándole la mitad.

-Los jugadores estaban muy disconformes. El caso más contundente fue el de Merlo, que decidió abandonar la Selección porque no soportaba la altura ni las condiciones en las que vivían los jugadores en Tilcara.

– Troncoso estaba enojado con Sívori, Fillol y Jota Jota con la dirigencia de la AFA, los pibes Tripicchio y Chirdo no tenían un peso, pero se la bancaban porque eran nuevitos. El Baby Cortés se quejó porque “yo soy 4, nunca jugué de 3. Están Pernía, Rosl, Correa… ¿Para qué se llevó a los tres y me dejó a mí en ese puesto si no es el mío?”

-Una mañana –todavía en Buenos Aires—Juan José López se quedó dormido. No sólo nadie lo llamo para despertarlo, sino que nadie se dio cuenta de que había faltado al entrenamiento. Jota Jota López renunció a esta Selección antes de salir hacia Tilcara.

 

EL MATADOR Y EL PRÓCER. Kempes ya había revolucionado el fútbol argentino jugando para Instituto y Poy ya había metido su celebérrimo gol de palomita. Ambos fueron a correr a la altura de Tilcara para ponerse a punto para el compromiso con Bolivia. Detrás están Bochini, el Negro Galván, Trobbiani, Tripicchio, Cortés y Glaría.

EL MATADOR Y EL PRÓCER. Kempes ya había revolucionado el fútbol argentino jugando para Instituto y Poy ya había metido su celebérrimo gol de palomita. Ambos fueron a correr a la altura de Tilcara para ponerse a punto para el compromiso con Bolivia. Detrás están Bochini, el Negro Galván, Trobbiani, Tripicchio, Cortés y Glaría.

Jugaron un amistoso en el estadio de Gimnasia y Esgrima de Jujuy con una suerte de combinado provincial, dirigido por José Yudica (técnico de Altos Hornos Zapla). Terminó 1 a 1 y el equipo fue silbado. Tras que la pasaban mal, sin plata, comida adecuada, amigos, ni familia, jugaban y eran insultados. Les habían prometido cuatro partidos en el norte argentino y cuatro en Cuzco. Apenas jugaron uno en Jujuy, ese de los insultos. Después hubo otros, ganaron un par de trofeos y algunos pesos como para ir pagando el alojamiento.

El mal humor de los jugadores para con Sívori, el interventor Baldomero Gigán y para los dirigentes en general. Los familiares de los futbolistas pasaron a cobrar los salarios por la AFA y se fueron sin recibir ni un centavo. La plata no estaba, pese a las promesas. Los “Fantasmas” se sentían absolutamente abandonados.

Por fin, llegó el momento del partido. Los especialistas les habían hecho pruebas de resistencia a la altura a todos los jugadores seleccionados, no sólo a los que viajaron a Tilcara y Humahuaca. Los resultados de esas pruebas arrojaron, como resultado, que Carnevali, Bargas, Telch y Ayala eran los futbolistas que mejor soportaban los efectos de los 3.500 metros de altura. Pero el equipo iba a salir de los que estuvieron casi un mes trabajando en la más oscura de las soledades.

La sorpresa llegó el 22 de septiembre, la noche anterior al partido en el estadio Hernando Siles. Si bien el técnico que saldría con el equipo iba a ser Ignomiriello, el que mandaba y y el que tenía la última palabra era Sívori, que había llegado ese mismo día a la ciudad boliviana. La primera sorpresa en la formación fue el arquero. “Carnevali”, dijo Sívori. El Pato Fillol, que daba por sentada su titularidad, se levantó y se encerró en su cuarto a llorar. Sabido era que el arquero de Sívori era Carnevali. Era el que más le gustaba. Tanto era así, que no citaba a Santoro –a quien también respetaba—para que Carnevali jugara cómodo, sin sentirse presionado por un arquero de renombre como lo era Pepé. Más adelante, la citación de Santoro para el Mundial ’74 le dio la razón a Sívori. Ahora, el Cabezón tenía un lío en puerta. Fillol no era de quedarse callado. Sívori se dio cuenta inmediatamente de que el Pato no iba a perdonarlo.

ARGENTINA EN LA PAZ. Finalmente, cuando llegó Sívori, dispuso que jugaran algunos futbolistas de la Selección A, lo que generó gran malestar entre futbolistas que estuvieron todo el ciclo de adaptación a la altura. Aquí están los que entraron a jugar al estadio Hernando Siles el 23 de septiembre de 1973: De izq. a der, Telch (cap.), Carnevali, Glaría, Ayala, Tagliani, Galván, Poy, Kempes, Fornari, Bargas. En la foto, falta Cortés, que actuó como lateral izquierdo.

ARGENTINA EN LA PAZ. Finalmente, cuando llegó Sívori, dispuso que jugaran algunos futbolistas de la Selección A, lo que generó gran malestar entre futbolistas que estuvieron todo el ciclo de adaptación a la altura. Aquí están los que entraron a jugar al estadio Hernando Siles el 23 de septiembre de 1973: De izq. a der, Telch (cap.), Carnevali, Glaría, Ayala, Tagliani, Galván, Poy, Kempes, Fornari, Bargas. En la foto, falta Cortés, que actuó como lateral izquierdo. Argentina ganó 1-0 con gol de Oscar Fornari a los 18 minutos del primer tiempo.

La formación siguió con tres “Fantasmas” y uno “del llano”: Glaría, Bargas, Tagliani y Cortés, el que “nunca jugó de tres”. En la línea de volantes, también mezcló. Rubén Galván fue el volante derecho, la Oveja Telch el cinco y Aldo Pedro Poy el diez. El ataque lo compusieron –también- dos “Fantasmas”  y un “llano”: Fornari, Ayala y Kempes. Las presencias de los “llanos” no cayeron bien en los “fantasmas” que quedaron afuera. Donde jugó Bargas, bien pudo haber estado Jorge Troncoso, que había estado en la Selección “del llano” y a punto de subir al avión para ir a España. Lo de la Oveja Telch, en cambio, podría tener alguna explicación. Telch había pasado exitosamente las pruebas de oxígeno. Mostaza Merlo abandonó la concentración norteña en una situación que ya comentamos y Marcelo Trobbiani –el otro cinco en cuestión—no sólo era muy joven, sino que no tenía el poder de contención que tenía Telch. Trobbiani y Bochini se habían hecho ilusiones de jugar, pero la realidad les pasó por encima. El Bocha pensó que podría haber tenido un lugar, si no jugaba Ayala y Poy se corría más adelante. Sívori prefirió llenar casilleros con los “del llano”. Como consuelo, Trobbiani y Bochini fueron los únicos suplentes que ingresaron en el partido con Bolivia del 23 de septiembre.

DON MIGUEL. Todo terminó. Argentina ganó 1-0 en La Paz y dos "fantasmas", Poy y Cortés, abrazan a Ignomiriello con gran afecto. El gran formador de juveniles hasta les cocinó...

DON MIGUEL. Todo terminó. Argentina ganó 1-0 en La Paz y dos “fantasmas”, Poy y Cortés, abrazan a Ignomiriello con gran afecto.

Del partido no hay mucho para decir. Argentina ganó 1 a 0 con un gol de Fornari a los 18 minutos del primer tiempo y logró afirmarse en el primer puesto. Como veremos, Argentina, a esta altura, ya había goleado a Bolivia en Buenos Aires e igualado con Paraguay en el estadio Defensores del Chaco. Estábamos con un pie y medio en Alemania ’74. Sólo quedaba Paraguay en Buenos Aires con los “del llano”. Pero de esta experiencia, la de los “Fantasmas”, se dijo poco y pasó mucho. Estos Jugadores estuvieron en Tilcara, la Quebrada de Humahuaca y Cuzco, jugando partidos organizados por Ignomiriello y con el fin de recaudar dinero para tener en el bolsillo y pagar alojamiento y comidas. Es más, muchas veces llegó a cocinar el mismo Don Ubaldo…

Esta victoria sobre Bolivia sirvió para dejar al equipo casi clasificado y, por esa razón, cuando todo terminó, la AFA decidió pagarles a los “Fantasmas” el mismo premio que a los jugadores titulares que había elegido Sívori. Fue el único gesto más o menos considerado de la AFA hacia estos quince futbolistas que dignificaron su profesión durante un mes en condiciones impropias de futbolistas profesionales.

3 comentarios

  1. Ayer, 18/09/2014 me lo encontré a Don Miguel Ignomiriello en la sede de Estudiantes de la Plata y le comenté de este artículo sobre la Selección Fantasma. Se mostró muy interesado en leerlo pero lamentablemente no maneja herramientas informáticas. Espero que con la data que le dí alguien de su entorno se lo facilite.
    Excelente Chavo.

  2. Marcelo

    Que lindo relato y que buen recuerdo de esa selección fantasma con nombres que luego fueron glorias del fútbol argentino y mundial . Que lástima que luego en Alemania no tuvieran cabida muchos de ellos .
    Me acuerdo del partido en Alemania que ganamos 3 a 2 con goles del Beto Alonso y Ghiso .
    muy bueno Chavo

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