BOCA ES UN MODELO PARA ARMAR

ONCE CORAZONES. El primer Boca del Torneo 2015. Arriba, izquierda a derecha: Calleri, Torsiglieri, Cata Díaz, Orión, Monzón, Gago. Abajo: Pablo Pérez, Cubas, Fuenzalida, Martínez, Carrizo. Boca venció 3-1 a Olimpo y puso en marcha una nueva ilusión.

ONCE CORAZONES. El primer Boca del Torneo 2015. Arriba, izquierda a derecha: Calleri, Torsiglieri, Cata Díaz, Orión, Monzón, Gago. Abajo: Pablo Pérez, Cubas, Fuenzalida, Martínez, Carrizo. Boca venció 3-1 a Olimpo y puso en marcha una nueva ilusión.

Alguien osó decir que Boca “tiene tres equipos“. Y alguien le respondió: “No, señor. Boca todavía no tiene ni uno”.

El que está más cerca de la realidad es el que respondió. Boca –el Vasco Arruabarrena, en este caso– todavía no tiene armado el equipo. Uno puede pensar en un once ideal, uno puede saber cómo piensa el entrenador y, en base a eso, especular con once apellidos, pero la cosa no es tan sencilla. Armar un equipo de fútbol, bajo la presión y la exigencia de un club como Boca es muy difícil. En eso anda el tecnico xeneize.

El tema es que, mientras tiene que armar el equipo (o los equipos), también debe competir. Comenzó el torneo local, en unos días empieza su participación en la Copa Libertadores y el nivel que se espera de semejante plantel es el máximo.

Ante Olimpo, Arruabarrena continuó desandando un camino que, revolviendo en la memoria, comenzó el 28 de enero, cuando un golazo infernal de Colazo en Mar del Plata le dio la victoria 1-0 sobre Vélez y lo puso en la Fase de Grupos de la Copa Libertadores. Pero el inicio del torneo local –aún cuando es largo, cuando a mitad de año tendrá que sobrellevar la apertura del libro de pases europeo– es un mojón en toda esta historia. Incluso, el plantel con el que cuenta el Vasco se modificó desde aquella victoria con Vélez hasta este sufrido triunfo sobre el cuadro de Walter Perazzo.

Sobre el remozado piso de la Bombonera, aparecieron Torsiglieri y Monzón y como estrenos oficiales absolutos. Pablo Pérez había jugado unos minutos en aquel extraño partido contra el equipo de Miguel Russo. Obviamente, llegaron las victorias estivales ante River, pero los objetivos xeneizes (sin desconocer el gustazo que se dio al humillar a su rival de siempre) superaban esa euforia coyuntural.

SIN DUDAS. La sanción del penal dejó muchas dudas, pero la jerarquía de Fernando Gago en la ejecución no. Fue el primer gol de Boca, en un momento complicado, cuando los caminos parecían cerrados.

SIN DUDAS. La sanción del penal dejó muchas dudas, pero la jerarquía de Fernando Gago en la ejecución no. Fue el primer gol de Boca, en un momento complicado, cuando los caminos parecían cerrados.

Ya consumada la victoria sobre Olimpo, queda claro que el entrenador de Boca está en la búsqueda de ese once que le de variantes y chances de formar un piso más o menos estable y, desde allí, ir modificando apellidos o sistemas que le permitan resolver situaciones muy puntuales. De todos modos, y pese a que todavía Lodeiro está poniéndose a punto y que Osvaldo recién pudo venir a fines de la semana anterior, Arruabarrena debe haberse ido a casa con la idea de que tiene algunos puestos bien cubiertos.

La primera estación del análisis debe ser, obligadamente, Fernando Gago. Boca tuvo momentos colectivos buenos, otros no tan buenos, otros decididamente flojos. El único que mantuvo la bandera por lo alto, el único al que la pelota no le pareció una enorme bola de fuego durante los 90 minutos fue Gago. El jugador de la Selección Argentina jugó por delante del “5”, Adrián Cubas, y esto genera dos cuestiones positivas. La primera, es que al estar más adelante, su claridad y su técnica tiene una importancia capital porque decide en zonas muy cercanas al arco rival. Cuando Gago gana a espaldas del “5” rival o lo supera por habilidad, queda en gran posición para elegir el remate de la jugada. Y, como quedó claro ante Olimpo, tiene una capacidad de discernimiento importante. Por supuesto, no de los niveles de Riquelme. Pero Gago en esa zona puede ser determinante en el Boca que intenta armar Arruabarrena.

El segundo dato positivo de esta posición de Gago es que tiene la espalda bien cubierta. No son nuevos los buenos rendimientos de Cubas, pero en términos de funcionamiento, que el pibe de Aristóbulo del Valle (Misiones) sea tan ordenado y tenga tan claro el mapa de la cancha, es vital para que Gago y , en el caso de ayer, Pablo Pérez puedan ir hacia el arco rival sin tanta preocupación por lo que ocurre detrás. La presencia de Fuenzalida como “lateral” también habla de cierta intención de pensar mas en un volante derecho que acompañe al extremo de ese lado que a un “marcador de punta”. Y ni hablar de Luciano Monzón, lateral del lado opuesto que tiene mucha proyección y poca –casi nula– marca. Arruabarrena espera que Monzón vaya y asista a Carrizo y así fue contra Olimpo. Pero da la impresión de que a pesar de que Monzón volvió mejorado de su periplo europeo, no tiene un status como para ganar claramente la pulseada con Colazo. Es verdad que la elección del técnico en este lugar tal vez dependa del rival, del partido o de cierta circunstancia, pero entre Monzón y Colazo no hay diferencias. Es más, hasta da la sensación de que Nico Colazo saca una luz de ventaja cuando de pasar al ataque y aportar dinámica y llegada al arco rival se trata.

EL PIBE. Palacios le da de aire cuando la pelota baja del sombrero que acaba de tirar. El remate se le metió abajo a Champagne y se convirtió en el 2-1. Este gol acalló voces muy críticas del momento que Boca estaba pasando y empezaron los gritos de euforia.

EL PIBE. Palacios le da de aire cuando la pelota baja del sombrero que acaba de tirar. El remate se le metió abajo a Champagne y se convirtió en el 2-1. Este gol acalló voces muy críticas del momento que Boca estaba pasando y empezaron los gritos de euforia.

En cambio, no se ven tantas dudas en el técnico en la zaga central. Ahí, la dupla Cata Díaz – Torsiglieri no da mucho margen para especulaciones con otros apellidos. Si bien Burdisso tuvo un muy buen verano, eso le sirvió para ganarse un lugar en el plantel. Arruabarrena está feliz con la llegada de Torsiglieri porque le da variantes. Es rápido, no se desconcentra fácilmente y, en un apuro, hasta podría adaptarse al lateral izquierdo mejor que otro defensor. De todos modos, el partido contra Olimpo entregó cierta preocupación por la falta de seguridad defensiva en las pelotas aéreas que el cuadro bahiense hizo caer sobre el área xeneize. Esta falla quedó muy expuesta en el gol de Jonathan Blanco, pero antes y después, los defensores no dieron garantías.

En el ataque, Arruabarrena eligió el sistema de moda. Esto es: dos extremos –Burrito Martínez y Pachi Carrizo– y un centrodelantero, Jonathan Calleri. Como posteriormente entró Sebastián Palacios y metió los dos goles decisivos del 3-1 final, la actuación del Burrito parece oscura y mala y, la verdad, no lo fue. Es cierto que en el momento en el que el Vasco decidió el cambio la gente ya había empezado a manifestar su descontento por lo que estaba viendo y el Burrito ya no influía, hizo una buena primera mitad, superando en el mano a mano a Juan Quiroga, su marcador, ganando individual y colectivamente por su sector o el opuesto y llegó a posiciones de gol muy claras. En el complemento, cuando el partido estaba 1-1 y los caminos hacia Nereo Champagne parecían absolutamente cerrados, el Burrito no ayudó a destrabarlos. Tampoco lo hizo Carrizo, pero, al tener características diferentes, Arruabarrena pensó en dejar a Carrizo por su mejor andar en espacios chicos. Finalmente, con la chapa puesta, el Vasco tuvo razón: el pibe Palacios metió dos goles y Carrizo lo asistió en el último gol del partido.

VASCO. El técnico de Boca, en pleno ejercicio de sus funciones. Arruabarrena sabe que está ante uno de los desafíos más importantes de su carrera.

VASCO. El técnico de Boca, en pleno ejercicio de sus funciones. Arruabarrena sabe que está ante uno de los desafíos más importantes de su carrera.

El tema es ver qué apellidos elige Arruabarrena para armar “su” Boca. Habrá que ver también si cuando esté listo Daniel Osvaldo (a quien un descarta que será titular) opta por darle la compañía de otro “9” aunque de diferentes aptitudes o mantiene el esquema de ayer, con Osvaldo por Calleri y Palacios por Martínez. También habrá que esperar por Marcelo Lodeiro. Este zurdo de Paysandú jugó en muchas posiciones, a pesar de que alguna maniquea y tanguera parte de la prensa deportiva argentina ya lo llamó “enganche”. Lodeiro actuó como volante derecho, volante izquierdo, enlace, doble cinco y hasta delantero y en todos esos puestos rindió positivamente. El técnico de Boca sabe esto y lo utilizará donde lo necesite en el momento indicado. Falta saber si en el estilo y en el sistema que el Vasco tiene pensados, Lodeiro tiene un lugar entre los 11 o entre los 18.

OSVALDO. El ex Inter estuvo en el palco junto a su mujer (la actriz Jimena Barón) y su hijo. Todos damos por descartado que, cuando esté óptimo, será titular. Habrá que ver si lo acompaña otro "9", dos extremos o Lodeiro como armador.

OSVALDO. El ex Inter estuvo en el palco junto a su mujer (la actriz Jimena Barón) y su hijo. Todos damos por descartado que, cuando esté óptimo, será titular. Habrá que ver si lo acompaña otro “9”, dos extremos o Lodeiro como armador.

Se vienen días febriles para Boca. El torneo y la Copa Libertadores lo están esperando y su gente le exige un título de manera perentoria. Este ciclo de Boca sin vueltas olímpicas y con un juego impropio de semejante camiseta debe terminar y el desafío de dar vuelta la página y escribir una (otra) gloriosa es de Arruabarrena y sus jugadores. Empezaron ganando, resolviendo un partido que en algún momento los llenó de dudas. Pero es sólo el comienzo de un camino largo y sinuoso.

Habrá que ver si los encargados de sacar a Boca de este letargo están a la altura.

 

 

 

 

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