31 de octubre de 2020
CAMPEÓN EN EL MARACANÁ. ¿Y DESPUÉS? . Arriba: Franco, Campaña, Meza, Benítez, Amorebieta. Abajo: Gigliotti, Domingo, Rodríguez, Barco, Bustos, Tagliafico. Este es el equipo que ganó la Copa Sudamericana 2017 ante Flamengo en el Estadio Maracaná. Fue un gran logro, porque le ganó a un gran Flamengo, armado para ganar la Libertadores. Pero, ante todo, este equipo de Independiente recordó como ninguno en los últimos 20 años, aquellas gloriosas formaciones de los 60, 70 y 80. ¿Por qué no pudo sostenerse? Las razones son varias: decisiones equivocadas de Holan, mala gestión de los dirigentes, jugadores que se fueron yendo sin que nadie los respetase. Después de algunos años de paz, el club de Avellaneda vuelve a situarse en un lugar peligroso, en donde cuesta hacer pie y pensar con claridad.

“Podría ubicar el derrumbe a partir de la salida de Holan, a mediados del año pasado. Mientras estuvo Ariel, los dirigentes se acercaban, había cierto diálogo. Después, se cortó todo”, dijo Silvio Romero en una nota que le hicimos en 90 Minutos de Fútbol (Fox Sports) el miércoles 15 de julio, en pleno incendio de Independiente en todos los niveles y con cada parte del conflicto central azuzando las llamas con declaraciones.

Es curioso que el goleador del último torneo marque como detalle que cuando se fue Holan todo se derrumbó, porque una buena parte de la dirigencia –sobre todo, a los que Holan, con la anuencia de los Moyano, corrió a un costado– y de la prensa creen que el culpable de todos los males del Mundo Independiente es Ariel Holan. Incluso, hay periodistas claramente operados por esos dirigentes que quedaron relegados que abonan teorías falsas, que repiten hechos que no sucedieron. Tal vez, sea más sencillo y menos comprometedor caerle a un entrenador que se fue hace un año que al principal sindicalista de la Argentina, al millonario dueño de una cadena de quioscos, al poderoso propietario de una fábrica de disyuntores o a algunos otros dirigentes de billetera gruesa que colman la pauta de programas partidarios. No fue una idea inteligente de Holan, según se ve, la de pelearse con un par de estos elementos. Se la juraron y lo crucificaron. El poderío económico, en un país como el nuestro, es sinónimo de poder hacer lo que se quiere, se tenga o no capacidad. Y claramente, el desastre en el que hoy está sumido Independiente, tiene como origen la falta de conocimiento de los dirigentes sobre los movimientos del fútbol y la falta de previsión, indispensable para una economía repleta de vaivenes como la Argentina.

Holan no es inocente en esta catástrofe, pero ni de cerca es el máximo responsable. Tuvo muchos aciertos y muchos errores, aunque bastante menos de lo que dicen los que pelearon a brazo partido para que llegara Beccacece y ahora parecen haberse olvidado mágicamente.

ARIEL HOLAN

Lo mejor es ir de a poco, analizando apellidos y situaciones.

  • Gonzalo Verón. Una versión dice que el empresario Nazareno Marcollese (representante del América de México, no de Romero) puso a Verón en un paquete con Romero y que, sin Verón, no llegaba Romero. La versión de los dirigentes es que Holan necesitaba un extremo y preguntó por Verón, que estaba libre. Hoy, Verón está reclamando 6 millones de dólares por la diferencia de cotización entre lo que pagó Independiente y lo que pretende cobrar.
  • Jonathan Menéndez. Venía con Bebelo Reynoso, pero, por el camino, los dirigentes lo perdieron con Boca. Los 3.5 millones de dólares que se pagaron por él suenan disparatados.
  • Brian Romero. Fue ofrecido, Holan lo aceptó y la dirigencia le hizo un contrato impagable.
  • Francisco Silva. Este es un error pleno de Holan. Si bien es un jugador de vasta trayectoria, venía de un año plagado de lesiones en Cruz Azul. Llegó libre y sólo hubo que pagarle el contrato. En su último partido en el club, ya estaba Beccacece y fue titular. El hoy DT de Racing lo conocía de la Selección de Chile.
  • Ezequiel Cerutti. Hay mucho diario del lunes cuando se analiza el paso de Pocho por Independiente. Había tenido una buena temporada en San Lorenzo, bajo la conducción de Biaggio. También le hicieron un contrato altísimo en dólares.
  • Fernando Gaibor. A diferencia de Silva, a este futbolista se le hizo un seguimiento profundo. Era figura del Emelec, jugaba en la Selección de Ecuador y todas sus referencias eran buenas, incluso la de Jorge Sampaoli, en ese momento entrenador de la Selección Argentina. La pasó muy mal en la cancha y fuera de ella, como veremos más adelante. No soportó la resistencia de los hinchas y nunca rindió como en sus más de 350 partidos en el Emelec. Independiente lo pagó cerca de 5 millones de dólares y al jugador se le hizo un contrato en dólares.
  • Carlos Benavídez. Fue una apuesta, aunque costosa: 2.5 millones de dólares el 60 por ciento de la ficha. Este jugador uruguayo tenía 21 años y había tenido largo trayecto en juveniles de Uruguay. Una rotura de ligamento cruzado en un entrenamiento lo sacó de carrera durante mucho tiempo y, a su regreso, ya todo era un descalabro.
  • Fernando Amorebieta. Jugador venezolano que, de ser un descubrimiento de Holan, pasó a ser maltrtatado por una diferencia económica entre su representante y Pablo Moyano. Una intervención poco cortés de Holan empeoró las cosas y el jugador decidió no volver.
  • Guillermo Burdisso. Fue el único futbolista representado por Fernando Hidalgo (también hablaremos de él más adelante) que llegó a Independiente. Estaba libre, sólo hubo que hacerle el contrato. Holan estaba preocupado por el precario juego aéreo del equipo y Burdisso podía ser una solución. Sin descollar, Burdisso –con pasado en Boca y la Roma– cumplió y expone, todavía más, el pésimo negocio que hizo el club con la compra de Barboza, de la que, por supuesto, ya nos ocuparemos. Estuvo un año sin jugar por un problema cardíaco. Lo superó y hoy está en Lanús.
  • Jonás Gutiérrez. Otro caso de mala resolución de Holan. Podía jugar sólo el torneo local, pero cuando terminó su contrato, Holan envió a un empleado del club a comunicarle que no lo tendría más en cuenta. Jonás merecía otro trato.
  • Walter Erviti. Admirador profundo de la capacidad de Holan tras conocerlo en Banfield, el entrenador pensó en Walter como conciliador de un vestuario que estaba detonado. El final no fue bueno. Una vez más, Holan no comunicó correctamente el final de ciclo y Erviti se sintió destratado. Poco antes de que se fuera Holan, acercaron posiciones y hasta hablaron de su incorporación al Cuerpo Técnico.
  • Nery Domínguez. Pese a que la trova antiHolan marca su salida como un error, no lo fue. Había sido suplente en la gran campaña del 2017 y su pase era demasiado costoso para esa condición. Curiosamente, cuando Coudet lo excluyó del cuadro titular de Racing, tras una derrota bochornosa ante River, dio la misma razón que Holan cuando lo relegó y prefirió a Domingo y Torito Rodríguez: su falta de dinámica. Dominguez volvió a destacarse cuando Coudet lo ubicó como marcador central, ante las lesiones de Donatti y Orban. Antes de eso, fue continuado suplente de Marcelo Díaz.
FRANCISCO SILVA / FERNANDO GAIBOR

De los aciertos se habló mucho, por eso seremos más breves. A Maxi Meza lo trajo Gabriel Milito, pero quien le extrajo un rendimiento de excelencia, lo convirtió en una figura de tal magnitud que fue a un Mundial y terminó siendo transferido en casi 20 millones de dólares, fue Holan. Ezequiel Barco –también puesto en Primera por Milito– fue suplente hasta octubre de 2017. En diciembre de esa misma temporada, fue vendido a los Estados Unidos en 15 millones de dólares. Holan afirmó en Primera a jugadores que, hoy, son casi el único capital del club y los que mostraron cierto sentido de pertenencia: Alan Franco y Fabricio Bustos. Franco no había debutado en Primera, Bustos sí, pero en el ciclo de Holan fueron, incluso, citados a la Selección Argentina. Se consagraron futbolistas resistidos, como Juan Sanchez Miño, y encontraron su mejor versión Campaña, Tagliafico, Rigoni, Nico Domingo, el Torito Rodríguez y Gigliotti. Pero lo esencial del primer año de Holan fue la devolución de la identidad que Independiente supo tener en sus mejores años. El equipo mostró un fútbol dinámico, moderno, con movimientos entrenados y resoluciones anímicas potenciadas por un esquema ofensivo y de mucha presión. Holan conoce al dedillo la historia del club y, desde los brazos en alto hasta cierta fortaleza en los partidos de local, el equipo fue creciendo hasta coronarse en el Maracaná.

Algo que podría marcarse como una buena idea es el pedido de Holan de hacerse cargo de la Reserva. Después de algunas cavilaciones, Pablo Moyano se la concedió, aunque le negó el control de las inferiores –algo que también pretendía el entrenador– y prefirió que quedaran en manos de Fernando Berón. Holan designó a Leandro Stillitano –su más estrecho colaborador– como DT de la Reserva. Holan y Stillitano notaron que, no sólo no llegaban chicos que merecieran oportunidades en Primera, sino que el promedio de edad era muy alto. Había varios jugadores de entre 23 y 25 años que no habían debutado en Primera y, peor, había otros a préstamo que eran suplentes en equipos del ascenso. Stillitano hizo un muy buen trabajo, llevando el promedio de edad a 17/18 y generando entrenamiento de elite y oportunidades a chicos que comenzaron a llegar a Primera con algo más de preparación. El comienzo no fue bueno en resultados y esto hizo que muchos periodistas partidarios, sin tener la menor idea del plan de trabajo, se burlaron cruelmente de futbolistas muy jóvenes. De a poco, acomodaron sus físicos, perfeccionaron su técnica y las cosas mejoraron sensiblemente. Stillitano se fue de Independiente junto a Holan, aunque justo es decir que Marcelo Gómez (arribado con la dupla Beccacece – Bragarnik) hizo una aceptable continuidad. No obstante, la CD decidió, en mayo de 2020, no renovarle el contrato al Negro Gómez.

Nombramos a Fernando Hidalgo, el representante de Holan, objeto de realidades y fantasías de los medios partidarios, algunos nacionales y muchos dirigentes desahuciados. Como dijimos, acercó a Burdisso, representa a Gonzalo Asís y participó –por pedido de la CD– de dos negociaciones puntuales. Una de ellas, no prosperó. Fue el intento de Independiente de contratar a Bryan Cabezas, un juvenil ecuatoriano de destacada actuación en el Independiente del Valle finalista de la Libertadores 2016. La otra, cuando llegó Gaibor. Ambas intervenciones, como quedó dicho, fueron a pedido de la dirigencia de Independiente y en calidad de “asesor”. El resto de las negociaciones, las hizo Pablo Moyano, acompañado de Héctor Maldonado. Es más, Moyano no permitía que nadie más participara, salvo que él lo pidiera expresamente.

En donde, tal vez, Hidalgo haya influido negativamente es en algunas decisiones que Holan tomó con respecto a integrantes de sus cuerpos físico y médico. Esas decisiones, empezando por la de la discusión y posterior ida del profesor Alejandro Kohan a comienzos de 2018, generaron un clima interno extraño que nunca volvió a acomodarse como en 2017. Fernando Hidalgo, recordemos, aparece en la vida de Holan cerca de septiembre de 2017. Sus antecedentes son varios: primero fue empleado y después socio de Gustavo Mascardi (eran amigos del barrio de Don Bosco, partido de Quilmes) durante muchos años y, tras una pelea entre ambos, cada uno tomó su camino y dividieron la cartera de clientes. Además, Hidalgo participó de la controvertida transferencia de Carlos Tevez a Corinthians, siendo integrante de la empresa HAZ, junto a Gustavo Arribas –amigo personal de Mauricio Macri, hoy involucrado seriamente en la causa por presunto espionaje ilegal– y el agente FIFA israelí Pinhas Zahavi. HAZ era la pata sudamericana del magnate iraní Kía Joorabchian. La reputación de Hidalgo estaba dañada y sus mejores días como representante habían pasado. Pero, de alguna forma, logró convencer a Holan de trabar un vínculo profesional entre ambos. Además de representarlo, Hidalgo le transfirió a sus enemigos, que son muchos y muy poderosos. Tal vez, la presencia de Hidalgo en la vida de Holan haya sido beneficiosa en términos económicos, sobre todo en la renovación del contrato en 2018 . Pero no lo ayudó con sus relaciones personales ni profesionales, según se ve a la distancia. Del resto, es mucho lo que se inventa –sobre todo, por algunos ex jugadores despechados por no tener lugar– y lo que se habla sin ningún sostén.

FERNANDO HIDALGO

En enero de 2018, Independiente logró algo que no conseguía desde los tiempos gloriosos: ganarle una puja por un jugador a Boca y River. Fue el caso de Silvio Romero, quien llegó desde el América de México en una suma cercana a los 6 millones de dólares, con la moneda norteamericana a 18 pesos. Ahí, aparecieron los dirigentes de Independiente presionados por Marcollese (“Si no llevan a Verón, no va Romero”) y una inversión importante como la de Romero –los clubes grandes deben hacer una alguna vez– terminó encareciéndose a niveles estratosféricos por un jugador que no lo valía, como Gonzalo Verón. Fue la misma situación que ocurrió en 2010: para que llegara Facundo Parra, el representante Leonardo Rodríguez puso en el paquete a Gino Clara, un jugador de vuelo bajo (hijo de Jorge Clara, ex jugador de Independiente en los 80’s) como condición. El DT de entonces era Antonio Mohamed. La diferencia en favor de Gino Clara es que a Independiente le costó bastante menos que Gonzalo Verón. Acaso la de Romero haya sido la mejor inversión que hizo Independiente desde enero de 2018 hasta la fecha, pero vino acompañada de una de las peores. Costó mucho que Verón se fuera porque nadie podía (ni quería) pagarle lo que ganaba en Independiente sentado en el banco o, directamente, no siendo convocado, cosa que ocurrió muy seguido.

A mediados de temporada, llegaron Pablo Hernández (titular en el Celta de Vigo durante 2017/18), Francisco Silva y Pocho Cerutti., dos futbolistas de los que ya explicamos sus situaciones. Y en enero de 2019, con el dólar a 40 pesos, llegaron Cecilio Domínguez (jugador de la Selección de paraguay, extremo del América de México) y Pablo Pérez, capitán de Boca en plenitud. Algunos refuerzos son irreprochables, si uno se pone a verlos desde antes de llegar. Romero, Cecilio, Pablo Pérez, el tucumano Hernández son jugadores de primer nivel. El problema es que Pablo Pérez y Cecilio Domínguez llegaron cuando el plantel ya se le había ido de las manos al entrenador. El arquero Campaña –quien viene mostrando su intención de irse desde 2017– era el capitán y quien más abogaba por la salida de Holan, ofendido porque el DT prefería a Silvio Romero con la cinta sobre el brazo izquierdo. Fue una jugada inhábil del entrenador. Romero recién llegaba al club, Campaña era muy querido por la gente y estaba como titular desde marzo de 2016. Además, el arquero rojo es muy amigo de Jorge Damiani, conocido como El Puma, un hombre de excelente posición económica y amplia pauta en programas partidarios. Damiani fue el principal enemigo de Holan desde que el DT decidió tener como interlocutores sólo a Moyano padre e hijo y a Héctor Maldonado, Secretario General. Campaña, el capitán del equipo, solía reunirse a cenar con Damiani. Nada bueno para Holan podía salir de allí.

SILVIO ROMERO

En medio de todo esto, el 19 de octubre de 2017, Holan fue secuestrado por Bebote Alvarez durante media hora y extorsionado para que entregue 50 mil dólares. El entrenador hizo la denuncia, intervino el entonces Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires Cristian Ritondo (dirigente de Independiente en uso de licencia) y se ocupó personalmente del asunto. Durante mucho tiempo, el DT vivió con custodia, aunque logró mediante su denuncia que el despreciable sujeto fuera a dar con sus huesos a la cárcel. Esta situación, más la llegada a su vida del representante Fernando Hidalgo, la ya mencionada salida abrupta de Alejandro Kohan, y el recambio de personal médico y físico, hizo más tormentosos los días de Holan en Independiente. Esto quedó claro el 20 de diciembre de 2017, cuando renunció mediante una carta dirigida a los hinchas. Pero el 24, tras una reunión familiar, Holan regresó. Sin Kohan, con Hidalgo, con el primer signo de desconfianza de los hinchas y con los jugadores como testigos de un desequilibrio emocional impropio de un líder.

De todos modos, en términos deportivos, el 2018 de Independiente podría calificarse de bueno hasta la derrota con River 1-3 por los Cuartos de Final de Libertadores, lugar al que Independiente no accedía desde hacía 28 años. Ese partido fue una bisagra en la historia reciente del Rojo. Dirigentes y Cuerpo Técnico se habían propuesto ganar la octava Libertadores de la historia y por eso, invirtieron mucho dinero en futbolistas de roce internacional. Más allá de discusiones y rendimientos posteriores, ese criterio se aplicó para Gaibor (Ecuador), Hernández (Chile), y Francisco Silva (Chile), que se sumaban a los uruguayos Campaña y Gastón Silva, habituales convocados a la Selección de Uruguay. Holan pretendía una línea de tres volantes de nivel internacional y buena técnica. El experimento no salió bien. Silva vivió lesionado, Hernández falló justo en el partido de visitante con River y Gaibor nunca dio la talla. Tampoco ayudó a Gaibor su estadía en la Argentina. Lo discriminaron a tal punto que, por ejemplo, en una concesionaria no quisieron venderle un auto porque pensaron que era un truco para asaltarlos. Gaibor impresionaba bien en los entrenamientos, pero su espíritu no soportó el rechazo de la platea ni lo que le sucedía fuera de la cancha.

El caso Gigliotti fue otro frente que Holan se abrió innecesariamente y, con él, un terremoto interno que sólo se aplacó con su salida. Holan prefería un delantero de las características de Romero, pero Gigliotti sumó una buena cantidad de goles y no le era posible sacarlo. Para hacerlo, eligió el peor momento: la revancha con River en el Monumental. El Puma se había perdido dos goles increíbles en Avellaneda y esto lo tenía mal a Holan, más allá de que las características de Silvio Romero lo subyugaban más que la potencia de Gigliotti. La ruptura entre ambos se produjo cuando Gigliotti se enteró de que no era titular en el vestuario. En otro pésimo negocio, Gigliotti fue vendido, siendo el goleador del torneo, en 2 millones de dólares. Aunque sea porque la gente lo quería y para evitar un frente interno (otro mas), Holan debió quedarse con Gigliotti. Es justo decir que el Toluca de México le hizo una excelente oferta al futbolista. Sin embargo, en el aeropuerto y con un pie en el avión, el delantero disparó contra Holan: “Mi salida fue rara (…) Mi relación con Holan sólo es de técnico – jugador. La decisión fue mía y fue futbolística, no económica como se quiso hacer creer. Me empujaron, pero la decisión fue mía”

EMANUEL GIGLIOTTI

Llegó mayo de 2019. Independiente sufrió la eliminación de la Copa Superliga ante Argentinos Juniors y una derrota en el partido de ida por la Copa Sudamericana ante el ignoto Ríonegro Águilas (hoy Águilas Doradas Ríonegro). En Colombia, se reunieron los futbolistas más importantes con Yoyo Maldonado y le pidieron la cabeza del entrenador. En ese encuentro, en medio de las quejas, apareció por primera vez en la superficie el apellido Beccacece. Algunos jugadores ya habían hablado con él y dirigentes excluidos por Holan también movieron cielo y tierra para sacar al DT y que llegara el ex Defensa y Justicia. Holan se reunió con los jugadores al regreso y todos parecían conformes tras la tensa reunión, pero sus días estaban contados, pese a que el equipo dio vuelta la serie de la Copa Sudamericana. El nombre de Sebastián Beccacece se había (o lo habían) instalado en los medios partidarios y nacionales y era un hecho la salida del entrenador que le había devuelto a Independiente, aunque sea por un año y medio, la dignidad que parece haber perdido nuevamente. El final de Holan fue un bochorno que reafirma la mala gestión que la dirigencia actual viene llevando en los temas vinculados al fútbol profesional.

Si bien el contrato de Holan tenía una cláusula que permitía su discontinuidad a partir del 30 de junio de 2019, el DT se enteró por los medios de que ya no estaba en su cargo. Inmediatamente, marcó el número de Pablo Moyano, pero nunca recibió respuesta, el hijo de Hugo jamás lo atendió. Y mientras Moyano no contestaba el celular del entrenador que le dio las dos únicas conquistas de su gestión, él y Maldonado caían subyugados ante la verba florida de Becaccece y, sobre todo, ante la de un personaje central de este tiempo en el fútbol argentino: Cristian Bragarnik.

PABLO MOYANO

Para Bragarnik, regresar a Independiente era una enorme victoria. Su presencia fue continua en tiempos de Jorge Almirón y acercó a jugadores como Emanuel Aguilera y Claudio Aquino. Había tenido relación con la dupla Holan – Kohan cuando ambos llegaron a Defensa y Justicia. Cuando el DT y el PF fueron a Independiente, Holan cortó relaciones con Bragarnik. Pelearse con Bragarnik implica cerrarse las puertas en muchos sitios de nuestro continente. De hecho, Holan fue llamado por el Inter de Porto Alegre, pero entre Bragarnik y Víctor Cuesta (ex Independiente, desechado por Holan a comienzos de 2017), lograron, primero, que Holan no llegara y, posteriormente, que el DT del equipo gaúcho fuera Chacho Coudet.

La dupla Beccacece – Bragarnik llegó a Independiente y tomó las riendas de las incorporaciones. Los dirigentes estaba tan fascinados, que dieron vía libre para que arribaran los jugadores que DT y representante consideraran. El de Beccacece – Bragarnik fue un tramo muy corto, pero desastroso. Por ejemplo, Independiente pagó a River cerca de 4.5 millones de dólares por el 80 por ciento del pase de Alexander Barboza, un defensor zurdo de buenas actuaciones en Defensa y Justicia. Barboza había sido desechado por Marcelo Gallardo tres veces. En una, lo dio a préstamo a Atlético de Rafaela. Las otras dos, a Defensa. Dada la condición de equipo grande de Independiente, ¿A nadie se le ocurrió preguntarle a Gallardo por qué Barboza nunca encontró su lugar en River? ¿Alguien del fútbol profesional de Independiente hizo algún seguimiento serio de Barboza en Defensa y Justicia, como para aprobar y pagar semejante cantidad por un futbolista que River quería vender hacía tiempo?

CRISTIAN BRAGARNIK / SEBASTIÁN BECCACECE

El mismo (no) criterio ocurrió en la compra por 2.5 millones de dólares de Cristian Chavez, un futbolista de Aldosivi de 32 años, a quien vieron jugar 2/3 veces y convertir un golazo a Boca en un amistoso. Ni hablar de Sebastián Palacios, futbolista desechado por Boca, jugador de un club diferente cada año, del que Talleres quería desprenderse y al que Independiente, con billetera generosa (pagó 2.3 millones de dólares por el 50 por ciento de la ficha y la cesión a préstamo de Menéndez), le vino como anillo al dedo. El colombiano Andrés Roa –al cabo, el único de estos refuerzos que tuvo un rendimiento aceptable– llegó por sugerencia del dirigente Maldonado, a quien fue ofrecido. Lucas Romero fue la tercera opción para ocupar la plaza de volante central, tras fracasar el intento de traer a Lolo Miranda y Lucas Menossi. El ex volante de Vélez y Cruzeiro costó cerca de 3.6 millones de euros más un contrato oneroso. Era tal el envión del team Beccacece – Bragarnik, que tentaron a Angel González, entonces delantero de Godoy Cruz, cuando el jugador ya había cerrado un acuerdo con Estudiantes. Recibió una tardía oferta que duplicaba a la del convenio con el Pincha y, obviamente, Angel González pretendió deshacer lo pactado. Cuando Agustín Alayes (Director Deportivo de Estudiantes) llamó a González para convenir el viaje a La Plata y firmar el papelerío, se encontró con la buena nueva. “Independiente me ofreció el doble, disculpame”. Furioso, Alayes informó de esto a Gabriel Milito y Gaby fue a golpearle la puerta a su vecino Beccacece. El Milito de Independiente –a la sazón DT de Estudiantes– no tiene muchas pulgas y, cuando el DT del cabello lacio abrió la puerta, se encontró con la furia de su colega. “Dejate de joder con Angel González. El pibe arregló con Estudiantes, lo que hicieron ustedes no es ético”. Becca intentó despegarse del tema, pero Gaby Milito sabía con quienes estaba tratando. Finalmente, esa aparición en escena de Milito más la queja pública de Alayes, obligaron a la dupla a retroceder.

Beccacece – Bragarnik gastaron 15.5 millones de dólares en un solo mercado de pases en jugadores sin gran relevancia. Con el DT rubio, Independiente fue eliminado de una Sudamericana accesible y de la Copa Argentina. Después del partido número 16, el 26 de octubre, el entrenador estrella de la Escudería Bragarnik se fue. Dos meses más tarde, en un hecho sin antecedentes, fue presentado como técnico de Racing. El soldado huyó y sirvió para otra guerra.

MARTÍN CAMPAÑA / JUAN SÁNCHEZ MIÑO / CECILIO DOMÍNGUEZ

Este desastre fue el golpe de gracia. Los dirigentes que no supieron conducir el fútbol profesional y delegaron, se encontraron, de golpe, con toda la responsabilidad. Se reincorporaron los dirigentes desahuciados, los que disparaban desde afuera y decían tener todas las soluciones. Por supuesto, no las tenían. Siempre es más sencillo hablar que gestionar.

La conducción del club se vio en un brete. No podía tirarle los problemas por la cabeza a Fernando Berón, porque era el Coordinador de Inferiores y entrenador interino, ni tampoco al técnico que llegara. Entonces, empezaron a tropezar y a resolver problemas de la peor manera, descapitalizándose económica y deportivamente. El primero en irse fue Pablo Pérez, después de haber sido el mejor jugador de Independiente y expulsado en un partido contra Boca en la Bombonera. A esta altura, el DT ya era Lucas Pusineri y Jorge Burruchaga, el manager.

Como un efecto dominó, los principales jugadores empezaron a reclamar deudas y a querer irse. Es más, Gastón Silva, que a mediados de 2017 había desechado una oferta de México para jugar en Independiente, se fue en medio de una batalla de cartas documento que todavía no terminó. Antes de ese partido con Boca –el último de Pablo Pérez– Silvio Romero y sus compañeros, hartos de esperar que les pagaran las deudas y no recibir respuestas ni propuestas, estuvieron a punto de abandonar la concentración. Pablo Moyano y Héctor Maldonado leyeron esa asonada como un ataque personal y no como un reclamo de cumplimiento de compromisos o, al menos, de una gestión que permitiera ir superando juntos los problemas económicos. Ante el quiebre de relaciones, dirigentes y jugadores se veían sólo cuando Maldonado aparecía con una parva de dólares para apagar los incendios internos. Había otros incendios, los externos, provocados por incumplimientos en cuotas pactadas con el América de México por Cecilio Domínguez, por ejemplo, que terminó con un reclamo del club mexicano ante la FIFA y otro que está por llegar de Emelec de Ecuador por Fernando Gaibor.

Esta enumeración de hechos, decisiones y desmanejos de los últimos 30 meses acaso sean la génesis de esta nueva crisis. Los dirigentes de Independiente siempre tuvieron –aún cuando la economía estaba más equilibrada– cierto déficit en las decisiones del fútbol profesional. Por citar un caso, Jorge Almirón no fue elegido porque su estilo coincidiera con el de Independiente ni porque fuera hincha del club, como declaró más de una vez. Llegó porque la hija de un dirigente coincidía en la escuela con un hijo de Bragarnik. Se encontraban en la puerta, Bragarnik ofreció a Almirón y ahí empezó la cuestión. Es decir, esto no pone en duda ni por un momento la capacidad de Almirón, sino el criterio de búsqueda de los dirigentes a la hora de establecer pautas para el plantel profesional. Pellegrino y Milito fueron buenas elecciones, pero mientras Gaby fue el DT, el plantel tuvo serios problemas de conducta que no supieron resolver y con los que Milito tuvo que lidiar hasta hartarse. Cuando se fue Milito y llegó Holan, había jugadores muy endeudados entre si por largas partidas de poker en las que participaban, incluso, chicos sin respaldo económico. Los organizadores del juego eran dos referentes del plantel, a los que Holan descartó rápidamente.

JORGE BURRUCHAGA / LUCAS PUSINERI

¿Cómo saldrá Independiente de esto? Es imposible pensar en un cambio de rumbo político inmediato porque las elecciones son en diciembre de 2021 y, hasta ahora, el único que aparece como oposición es Daniel Grinbank y aún no sabe si su trabajo particular le permitirá ocupar un cargo. Tiene a favor su exitosa carrera de empresario y que nunca estuvo directamente involucrado, tiene en contra haber sido el mentor de Andrés Ducatenzeiler, uno de los principales responsables de la debacle de comienzos del siglo XXI.

La profesionalización en todas las áreas es algo que, en su momento, propuso Holan y, si bien hubo esbozos, nunca se concretó. Lo hizo River, lo está haciendo Boca, lo hicieron Racing y San Lorenzo, por mencionar sólo a los grandes. Hay un Departamento de Fútbol profesional, un Gerente General, una cabeza y gente que, sea o no “del riñón del club”, es contratada para cumplir determinadas funciones ejecutivas. Recién ahora, esta CD decidió acudir a Burruchaga, aunque después de que eligieran al DT y sin conocer el plan a seguir ni qué ideas tiene. Independientemente de cómo le vaya a Jorge, su elección no proviene de un análisis exhaustivo de sus capacidades ni de su proyecto, sino de un manotazo a un nombre sacrosanto para los hinchas y tener a quien tirarle encima una crisis fenomenal. Pero, ya en el baile, habrá que ver qué margen de maniobra le dejan Pablo Moyano y Héctor Maldonado. Si Burru tiene la facultad de manejar un presupuesto y no apartarse de él, de elegir el estilo a seguir, de planear un cuerpo de formadores y captadores para inferiores y de designar al próximo entrenador, que vaya para adelante. Ahí habrá una señal de cambio. Si Moyano hijo y Maldonado siguen tomando decisiones sobre el fútbol profesional y Burruchaga acompaña, entonces la presencia de Jorge será decorativa.

SILVIO ROMERO, EN “90 MINUTOS DE FÚTBOL (FOX SPORTS)

La cuestión económica también debe ser resuelta de manera profesional. Que Damiani y Fabio Fernández –dos de los principales lapidadores de Holan– pongan plata para salir del apuro y el club no genere ingresos ni futbolistas en sus inferiores, no es una solución. Al contrario, es un problema, porque, como en esta estructura el dinero da poder, estos dos dirigentes creerán que les asisten derechos que, en realidad, no tienen e Independiente jamás saldrá de este círculo vicioso.

Tiene razón Pablo Moyano cuando habla de los vaivenes de la economía argentina. El gobierno de Mauricio Macri –al que primero los Moyano apoyaron y después enfrentaron– asumió con un dólar a 9 pesos y terminó en casi 60. No es al primer gobierno al que se le dispara el dólar, por eso no se entiende que haya habido tantos arreglos en dólar billete y no con tope en el precio de la moneda, como hicieron, por ejemplo, Boca, River y Racing. En San Lorenzo, sólo están en esa condición los mellizos Romero. En Independiente, Gaibor, Cecilio Dominguez, Campaña y Romero, por citar solo cuatro casos, hicieron acuerdos en dólar libre. Que se haya disparado el dólar no es culpa de los dirigentes de Independiente. Que no se haya previsto esa disparada, si. Y esto último, es lo que castiga día tras día al club y pone en serio riesgo su patrimonio. La situación es gravísima.

JORGE BURRUCHAGA, EN “FOX SPORTS RADIO” (FOX SPORTS)

Podríamos emular algún estúpido libro de autoayuda y decir que “cada crisis es una oportunidad”. Aquí no se vislumbra una solución cercana. Si bien del núcleo duro de los que quieren irse –Campaña, Sánchez Miño, Cecilio Domínguez, Silvio Romero– el único que mostró cierto apego por la camiseta fue Romero, la realidad es que los cuatro están todavía en Independiente. Los Moyano y Maldonado no construyeron puentes de diálogo sincero y fluido, sobre todo después de la salida de Holan. Y si bien aquí hay un grave problema de dinero, también lo hay de gestión. Lo que llevó a este enfrentamiento, a esta idea de vaciamiento del plantel profesional fue la falta de diálogo, de previsión, de creer que todo se arregla poniendo cara de malo y mirada desafiante. Y no, es al revés. Eso genera rechazo y aleja a la gente. Por eso, deberían correrse a un costado y permitir que Burruchaga y Pusineri tengan la chance de atenuar los daños, con poder para hacer y deshacer.

No hay fórmulas exactas en el fútbol, lo sabemos desde siempre. Pero si uno comete siempre los mismos errores, las cosas no tienen por qué cambiar. Independiente necesita modificar radicalmente la forma de conducción, profesionalizarse, volver a hacer del club aquél que era El Orgullo Nacional. Todo está muy revuelto, con mucha desconfianza de todas las partes y una situación económica y financiera muy compleja.

Independiente se desarma y sangra. No se ven cerca a los cirujanos que suturen semejante herida.

Diego Chavo Fucks

Diego Chavo Fucks

Me llamo Diego Fucks, pero me dicen Chavo. Soy periodista de medios gráficos, radiales y televisivos desde 1982 y mi especialidad es el fútbol. Me encontras en: TELEVISIÓN Conductor de Tarde Redonda por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 17hs a 19hs. Columnista de 90 Minutos de Futbol por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 13 a 15hs RADIO Conductor de Rezo Por Vos de Radio Nacional AM 870 y Nacional Folklorica FM 98.7 de Lunes a Viernes de 9 a 12hs. LIBROS Eliminatorias 98, un camino largo y sinuoso (1997) Editorial Alfaguara El Libro de Boca (1999) Editorial Alfaguara El Libro de River (1999) Editorial Alfaguara Duelo de Guapos (2005) Distal Libros y Pensado Para Televisión. Tévez, La verdadera historia (2016) Ediciones B. Jugados (2000) EUDEBA -coautor- Esta página la he creado para que podamos comunicarnos mas asiduamente, para poder compartir mi trabajo con vos y que podamos, vos y yo, disfrutarlo. Podes opinar, sugerir y hacer consultas desde aquí. ¡Gracias por estar… una vez mas!

CALENDARIO DE EDITORIALES

octubre 2020
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Visitas

40,174