LA IDEA SE NEGOCIÓ

CODAZO. Carlitos Tevez es retirado para ser atendido. El golpe de Victor Caceres merecia penal y expulsión, pero, como otras tantas cosas, el flojo árbitro Cunha no vio nada. Tevez hizo un buen partido, pero en la posición en la que él quería, no en la que lo puso Martino.

CODAZO. Carlitos Tevez es retirado para ser atendido. El golpe de Victor Caceres merecia penal y expulsión, pero, como otras tantas cosas, el flojo árbitro Cunha no vio nada. Tevez hizo un buen partido, pero en la posición en la que él quería, no en la que lo puso Martino.

Habría que desterrar la palabra “actitud” del nomenclador futbolero. ¿Qué diablos es “actitud”? ¿Ir para adelante sin ton ni son? ¿Darle un golpe al rival? ¿Poner cara de enojado? ¿Atacar con 10? “Actitud” es un neologismo futbolero inventado para explicar (incorrectamente) cosas que habría que explicar desde la razón y el conocimiento.

“Argentina tuvo más actitud”, dicen Martino y los jugadores. Y se quedan con eso. Por suerte, no están conformes. Pero explican la mejora del equipo –que la hubo, reconozcámoslo– a partir de algo intangible, abstracto. Lo explican a partir de la bendita “actitud”. Y no dicen nada mas. No se usan palabras un poco mas concretas como “anarquía”, “conservadurismo”, “cambios tardíos”.

El equipo nacional mejoró en la noche de Asunción, aunque ya lo dijo Serrat: “Felices los que están en el pozo porque sólo les queda subir”. O sea, peor que contra Ecuador era casi imposible jugar. Lo primero que hay que marcar es que “La Idea” se negoció. Argentina jugó con un doble 5 (Mascherano – Kranevitter), con dos volantes centrales de similares características. Cuando los periodistas damos la formación del equipo, decimos que “Kranevitter entró por Biglia”. Pero, en realidad, el juego del pibe tucumano de River es similar al de Mascherano, no al de Biglia. Resulta cuanto menos curioso observar una formación de un equipo de Martino con dos volantes centrales cuyo fuerte es la recuperación. Sabemos del cerebro superior de Masche y del primer pase infalible del Colo, pero su primera función es la recuperación de la pelota.

MASCHERANO. El líder espiritual de la Selección sale claro con la pelota. La presencia y el nivel de Kranevitter lo liberaron de ciertas obligaciones y hasta pudo irse hasta el área rival. Junto con Tevez, la dupla con el pibe de River fue lo mejor del equipo.

MASCHERANO. El líder espiritual de la Selección sale claro con la pelota. La presencia y el nivel de Kranevitter lo liberaron de ciertas obligaciones y hasta pudo irse al área rival. Junto con Tevez, la dupla con el pibe de River fue lo mejor del equipo.

La presencia y el buen nivel de ambos equilibró al equipo. Los centrales no sufrieron como contra Ecuador y las molestias que Paraguay ocasionó, fueron mayoritariamente por remates desde afuera o pelotas detenidas. Otamendi y, sobre todo, Funes Mori, hicieron un buen partido. Suelen decir los entrenadores que los defensores mejoran en tanto y en cuanto los volantes los protejan. Es una mirada que comparto. La “defensa” de un equipo empieza en la mitad de la cancha. Si el/los “5” no contienen, es probable que los centrales la pasen mal. Lo mismo ocurre con los laterales. Anoche, por ejemplo, Lavezzi colaboró mucho con Mas y lo hizo bien. Di Maria no tuvo tanto compromiso defensivo, pero Paraguay fue muy poco por el lado de Zabaleta. Esta situación también permitió que el lateral derecho del Manchester City fuera al ataque sin preocupaciones.

Los problemas son otros. Se ve que Martino estaba preocupado por la fragilidad del equipo cuando el rival ataca y lo resolvió cambiando el libreto. Anoche, en la conferencia de prensa posterior, repitió varias veces lo del “cambio de esquema”. Lo repitió como atajándose de algún cuestionamiento por algunas “frases-cárcel”, como “la idea no se negocia” o “Tevez es 9″, frases de las que no se vuelve y aparecerán en cada cuestionamiento.

DUELO. Di Maria y Samudio lucharon todo el partido. Curiosamente, Fideo no cambió de sector en toda la noche. En general, los extremos se cruzan, pero anoche Lavezzi quedó en la izquierda y Di Maria en la derecha. Tuvo una situación muy clara para definir, pero la tiró por arriba. El equipo está sufriendo una crisis de eficacia.

DUELO. Angel Di Maria y Miguel Samudio lucharon todo el partido. Curiosamente, Fideo no cambió de sector en toda la noche. En general, los extremos se cruzan, pero anoche Lavezzi quedó en la izquierda y Di Maria en la derecha. Tuvo una situación muy clara para definir, pero la tiró por arriba. El equipo está sufriendo una crisis de eficacia.

Hace tres partidos oficiales –contando final de la Copa América, partidos contra Ecuador y Paraguay– que la Selección no hace un gol. El equipo está ineficaz, no resuelve bien lo que genera. Y todo lo que Martino pensó en controlar al rival, no lo hizo en función de ataque. Si iba a “cambiar el esquema”, lo hubiese cambiado todo. Hemos hablado mucho aquí sobre Pastore como la diferencia esencial entre el Tata y Sabella. Pero en muchas ocasiones, ese fetichismo en el que Martino coloca al Flaco es perjudicial para el equipo. Pastore no puede jugar en cualquier lado porque no es Messi ni Maradona. A veces, cuando un jugador seduce desde su estética, las cosas se confunden. Verlo trotar a Pastore hace pensar en un crack intocable. No lo es. No es crack -es, si, un excelente jugador– y mucho menos intocable. Si Martino quería cambiar el esquema en serio, la formación inicial era con Dybala y no con Pastore. De ese modo, Tevez hubiese jugado “oficialmente” de segunda punta –detrás del 9, como en Juventus o Boca– y el ex Instituto metido en el área. El fracaso de Pastore –que no es conductor, sino acompañante– fue sonoro.

Aquí, en este punto y en esta zona del campo, el equipo fue anárquico. Tevez dijo en una conferencia de prensa que le gusta jugar de segunda punta, que se siente mas cómodo. Lo hizo con una sonrisa y no enojado y protestón, como lo hubiese hecho en 2010/2011. Fue una solapada respuesta al “Tevez es 9″ de Martino. Pero al meterlo en medio de una broma, desactivó cualquier atisbo de ruido mediático. El tema fue que el Tata puso a Carlitos de “9” y Carlitos “se puso” de segunda punta y fue el conductor. Tomó el lugar del apagado Pastore y hasta le puso dos pelotas de gol infernales a Lavezzi. La “desobediencia” de Tevez no implica que haya jugado mal. Al contrario, hizo su mejor presentación en la Selección desde su regreso en noviembre de 2014. Bajó, pidió la pelota, se asoció, la llevó, la pasó y hasta se perdió un gol increíble en el primer tiempo, cuando Di Maria recuperó la pelota al borde del área paraguaya y le puso la pelota en la cabeza. Pero la verdad es que Tevez no jugó donde lo quiere Martino, sino donde a él le gusta, donde se siente más cómodo.

CICLÓN. Nestor Ortigoza es acosado por Emmanuel Mas. El volante se fue desgarrado, producto de un choque con su compañero en San Lorenzo. Paraguay perdió mucho con su salida. El equipo argentino protegió mejor al lateral y su vida fue mas placentera. Hizo un penal por ir al suelo indebidamente. Por suerte, el árbitro no creyó lo mismo.

CICLÓN. Nestor Ortigoza es acosado por Emmanuel Mas. El volante se fue desgarrado, producto de un choque con su compañero en San Lorenzo. Paraguay perdió mucho con su salida. El equipo argentino protegió mejor al lateral y su vida fue mas placentera. Hizo un penal por ir al suelo indebidamente. Por suerte, el árbitro no creyó lo mismo.

En donde Martino mostró sus credenciales fue en los cambios. Cuando lo de Pastore no daba para más (debió ser cambiado en el entretiempo), mandó a la cancha a Erik Lamela. Es decir, el equipo estaba necesitando un revoltijo, un golpe de timón y el Tata no se lo dio. Lamela era una apuesta a alguien que jugara mejor que Pastore, no un revulsivo. Uno podrá decir “Lamela jugó mejor que Pastore” y si, jugó mejor que Pastore. Pero no cambió nada. Tal vez, Dybala tampoco hubiese cambiado algo, pero que Dybala entrara por Pastore era una manera de romper esquemas. Acaso el codazo que recibió Tevez haya cambiado los planes de Martino, pero los cambios del Tata suelen preverse, así que ni se le debe haber cruzado por la cabeza meter a un delantero por un volante. Hizo algo maniqueo, conservador: volante por volante, delantero por delantero. Lamela por Pastore, Dybala por Tevez. Pretender un resultado diferente sin cambiar algo parece un error.

TATA. Demoró los cambios y no modificó el statu quo. Sin embargo, modificó el esquema defensivo. Puso un doble cinco y esto mejoró el trabajo de los centrales.

TATA. Demoró los cambios y no modificó el statu quo. Sin embargo, modificó el esquema defensivo. Puso un doble cinco y esto mejoró el trabajo de los centrales.

Sobre 6 puntos, Argentina logró sólo uno. Faltan 16 partidos, una eternidad. Vaya uno a saber con qué equipo terminará estas Eliminatorias. Hacer pronósticos agoreros, aterrarse por haber empatado en Paraguay o por haber perdido 3 partidos sobre 16 es parte de ciertos mensajes que algunos comunicadores envían. Es más sencillo decir “el equipo fue un desastre” que ponerse a analizar qué se hizo bien y que no. Argentina se defendió bien –defenderse es parte de este juego, recuerdo– y no sufrió grandes sofocones. Pero fue caótico a la hora de atacar. Tevez jugó mejor en el puesto en el que se puso él que en el que lo puso Martino. Tuvo situaciones muy claras: dos Lavezzi, una Tevez, una Di Maria, una Dybala. O sea, el partido pudo ganarse, pero el arco está cerrado y la llave no la tuvo nadie en este primer par de partidos.

Preocupan ciertas posiciones rígidas del entrenador y algunos rendimientos individuales. Preocupa la vida sin Messi. Es peor de lo que uno imaginaba. Pero falta mucho. Hay tiempo para volver a ser.

 

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