MILITO BRILLARÁ BLANCO Y CELESTE

BOU. Figura inesperada de Racing, autor de dos goles que pueden ser determinantes en el futuro cercano de la Academia. El pibe Oroz lo abraza después del primer gol.

BOU. Figura inesperada de Racing, autor de dos goles que pueden ser determinantes en el futuro cercano de la Academia. El pibe Oroz lo abraza después del primer gol.

Hay una imagen muy clara que podría definir al Racing que se presentó en la Bombonera a completar el partido que perdía 0-1 el 14 de septiembre. Llegó un centro sobre el área, entre los zagueros de Boca. Iban apenas 2 minutos. Diego Milito dio media vuelta, le metió el derechazo bajo, Orión se arrodilló como pidiendo clemencia y la pelota entró en el arco. El “22” académico salió gritando, pero todo fue muy efímero. En el costado, flameaba la bandera del juez de línea Sergio Viola maracando un offside del goleador que echó por tierra ese arranque feroz.

Esa jugada, aún anulada correctamente, marcó el espíritu de Racing. Nos señaló a todos los que vimos el partido suspendido por la lluvia y estos dos tiempos de 17 minutos, que el espíritu de Racing había cambiado. Ya no era aquel llanto interminable por un par de fallos arbitrales que lo perjudicaron (hubo algunos que lo beneficiaron, incluso contra Independiente, pero es más cómodo poner la culpa afuera), ya había dejado atrás la penosa tarde de Parque Patricios en la que Riquelme lo echó de la Copa Argentina escondiéndole la pelota todo el segundo tiempo, guardó en una caja las hirientes palabras de Diego Cocca hacia sus jugadores después de la eliminación a manos de Argentinos Juniors, dejó de lado la fuerte discusión entre el técnico y Villar… Pero, ante todo, volvió Milito. No es lo único que Racing tuvo para torcer –al menos en parte– un rumbo que iba hacia lugares lamentablemente conocidos por todos los racinguistas, pero fue lo principal.

Diego había quedado fuera del equipo por un hecho desgraciado en el momento menos oportuno. Había convertido el gol a Independiente, Racing ganaba 1-0, lo tenía más o menos controlado. Independiente le había metido dos goles en dos pelotas paradas, aprovechando un fallo erróneo del árbitro, pero, sobre todo, dos errores groseros de Saja y sus defensores en dos jugadas de pelota parada. Las desgracias que le cayeron a La Academia post clásico, seguramente, tienen su punto inicial en esa lesión muscular de su principal jugador.

Cocca tiene un discurso suave, dulce, musical, fácilmente masticable. Y como esos discursos suaves, dulces, musicales y fácilmente masticables son acompañados por una imagen familera y rubiecita que no se come ninguna “s” y por un ascenso irreprochable con Defensa y Justicia, no se le cuentan las malas. No le preguntan nada sobre Cocca a los hinchas de Gimnasia ni a los periodistas de La Plata que siguieron esa campaña del Lobo que terminó de la peor manera. Tampoco sobre la ligazón de Cocca con Bragarnik y con varios jugadores representados por este hombre con fluidos contactos en México y que en la Argentina “maneja” Defensa y Justicia (donde es claramente el director deportivo), Godoy Cruz, representa a Jorge Almirón y también maneja los intereses de Mohamed. Nada de esto es ilegal, que quede claro. Pero quienes nos formamos dentro de ciertos parámetros no podemos dejar de ver con ojos entrecerrados contrataciones como las de Acevedo o Bou, por citar sólo dos casos en Racing. Justo es decir que La Academia hizo más de 10 contrataciones y no todos son jugadores representados por Bragarnik.

COCCA. A puro grito, cuando el mini segundo tiempo terminaba, Boca apretaba con centros y Racing rechazaba exigido. El DT estaba cuestionado por propios y extraños. Esta victoria le da oxígeno.

COCCA. A puro grito, cuando el mini segundo tiempo terminaba, Boca apretaba con centros y Racing rechazaba exigido. El DT estaba cuestionado por propios y extraños. Esta victoria le da oxígeno.

El DT de Racing suele hablar de “buen fútbol”, de “idea” y utiliza toda la nomenclatura que encanta serpientes. Lo ayudaron los resultados iniciales. Una victoria en Florencio Varela y otra sobre el Campeón de América no son poca cosa. Racing es una suerte de montaña rusa anímica. Un día está bien arriba, como en esas primeras dos fechas y al siguiente, está en depresión profunda, como después del 0-4 con Tigre. “Cocca encontró el equipo rápido”, me dijo alguien por aquellos días de euforia. No había grandes diferencias con la formación de ahora. Saja ni hablar. La defensa estaba formada igual: Pillud (ahora lesionado, Gastón Díaz ocupó esa plaza contra Boca), Lollo, Yonathan Cabral, Grimi. De ese tiempo (que parece lejanísimo, pero pasó sólo un mes y algo) hasta acá, los de atrás son los mismos. El tema es en el medio y arriba. Para que Racing haya mejorado su andar, fue clave el desplazamiento de Marcos Acuña a la derecha, recurriendo al antiquísimo y siempre valioso “zurdo por la derecha” que ya el Maestro Tabárez hacía con el Chino Tapia en el Boca Campeón del Apertura 92. Lo más conocido es lo de Messi con Guardiola. Podríamos citar a Almirón con Pisano, en Independiente.

Acuña es un chico que en Ferro solía ser “enganche”, esa posición tanguera que muchos futboleros añoran como a la mina que los dejó. Y que el fútbol, en su evolución constante corrió de lugar. Lo atrasó, lo puso a la derecha o a la izquierda, pero lo sacó del medio porque ahí se limitaba o perdía trascendencia. Es cierto que todavía está Riquelme, pero también Román, con toda su sabiduría, se recuesta sobre los laterales para escapar de los lobos hambrientos que hay en el medio. Cocca puso a Acuña sobre la derecha, lo enfrentó mano a mano con Colazo y el pibe pareció sentirse más cómodo. Saliendo del obvio lugar común del elogio a Bou por los dos goles o a Diego Milito por su sabiduría europea, hay que encontrar las razones de esta victoria grandiosa de Racing a partir de Acuña y su posición de extremo. El caso de Ezequiel Videla es diferente. Jamás  fue cuestionado. Y esto, en un equipo con tantas frustraciones como Racing, es un dato relevante. Sacando a Milito o a Hauche, que estuvieron lesionados –Diego volvió, el Demonio volvió a quedar afuera después del 1-1 con Newell’s– Videla siempre fue marcado por la mayoría de los hinchas como “el único que juega como la gente”. El ex Instituto empezó jugando con Nelson Acevedo en pareja de cincos. Ahora está encargado de la contención y Aued es quien más se asocia con los de arriba. Videla es imprescindible para este equipo. Primero, por una cuestión táctica. Es el dueño del equilibrio y del orden. Y segundo, porque emocionalmente es quien menos se cae ante la adversidad.

Acevedo fue clave en el equipo de Defensa y Justicia que ganó el ascenso. Cocca trabajó mucho convenciendo a los dirigentes para que fueran a buscar a este chaqueño de 26 años. El club hizo un esfuerzo importante para traerlo y Cocca estaba feliz. Contra Argentinos Juniors, el DT decidió pone a Luciano Aued en su lugar, aunque esto pudo haberse leído como una “rotación”. Pero cuando Cocca hizo catarsis en el vestuario, con su equipo eliminado, después de haber discutido feo con Diego Villar y mencionando elípticamente a Acevedo, todos pensamos que había algo más. Contra Newell’s, otra vez Aued fue quien estuvo entre los once y Acevedo fue al banco. De Villar ni señales. Algunos dicen que el ex Gimnasia y Godoy Cruz se va a fin de año. También dicen que aquellas palabras de Cocca todavía están en la memoria de algunos jugadores y que no se lo perdonan. A juzgar por lo que hicieron en el partido con Newell’s y, sobre todo, en la Bombonera, decidieron archivar las ofensas y meterle para adelante.

VICTORIA. Todo terminó. El Burrito Martínez no lo puede creer. Detrás, Racing es un racimo de felicidad.

VICTORIA. Todo terminó. El Burrito Martínez no lo puede creer. Detrás, Racing es un racimo de felicidad.

La noche del empate con Newell’s podría ser marcada como un buen aliciente para los 34 minutos en la Bombonera. La lesión de Pillud dejó a Cocca sin uno de sus cuatro defensores “de memoria”. La decisión del técnico fue la de recurrir a Gastón Díaz, volante derecho de buenas actuaciones iniciales que alguna vez jugó de “4” en sus equipos anteriores y que podría darle a Racing una salida limpia por la derecha, bastante parecida a la que Cocca pretende de Pillud. Díaz fue uno de los mejores en la Boca, sobre todo, en el lapso en el que Racing se lanzó furioso sobre Orión. En este partido, tampoco estuvo Centurión por suspensión. Es ahí donde el DT decidió recurrir a Acuña a la derecha. Frente a Newell’s, la idea inicial era poner a Centurión a la derecha y Acuña a la izquierda, pero cambiaron rápido. Todo parece indicar que cuando vuelva el Wachiturro, irá a la izquierda y Marcos seguirá a la diestra. Es el mejor modo de llenar el área rival de gente. Habrá que ver qué decisión toma Cocca cuando se recupere Hauche. ¿Pondrá al Demonio o seguirá con esta versión picante de Bou?

Ante Newell’s, Racing no pudo llevar a la red de Ustari todo lo bueno que hizo en lo que llamamos trámite. Un poco porque el arquero tuvo una noche fantástica, pero otro tanto por propia ineficacia. Pero el gol lo hizo Gustavo Bou. Y para Cocca, Racing y sus dirigentes fue un alivio.

Bou es un delantero hecho en las inferiores de River que no encontró su lugar en el club de la Banda Roja, pese a que tuvo algunas oportunidades. Era “9”, lo tiraron a un costado, en Gimnasia lo pusieron hasta de volante, pasó sin éxito por la Liga de Quito y encontró un rendimiento  bueno en Olimpo, cuando el cuadro dirigido por Walter Perazzo logró el ascenso a la Primera División. Este pibe de 24 años, nacido en Concordia, jugó 94 partidos y metió 33 goles. Tiene un promedio de 0,34 gol por partido. Dicen los que manejan estadísticas que un promedio más o menos aceptable para un delantero es medio gol por partido (0,50), número al que Bou no llegó todavía. Si uno quiere armarle estadísticas a favor, puede quitar los minutos que no jugó o los partidos en los que no jugó los 90 minutos. Pero la realidad es que sus antecedentes no son como para volverse loco para traerlo y ceder a préstamo a dos productos de las inferiores. El tema acá es que Bou es representado por Cristian Bragarnik, el mismo representante que tiene Cocca. Y todos tenemos la certeza de que sin esta particularidad, Bou no hubiese llegado a Racing. Uno imagina que si Bou hizo todas las inferiores en River y que se mantiene en Primera, es porque juega bien. Pero –siempre en tren de imaginar– eimaginamos que está donde está porque lo representa Bragarnik.

SOCIOS. Diego Milito fue la enorme diferencia entre el Racing derrotado y cuestionado y este, pleno de fe. Bou fue su mejor socio en la lluviosa tardecita de la Bombonera.

SOCIOS. Diego Milito fue la enorme diferencia entre el Racing derrotado y cuestionado y este, pleno de fe. Bou fue su mejor socio en la lluviosa tardecita de la Bombonera.

Sin embargo, los dos goles a Boca le dieron a Bou el ansiado promedio de medio gol partido, aunque sólo contando su paso por Racing. Jugó 6 partidos, hizo 3 goles. Cocca lo utiliza de “9” y lo puso de doble “9” en la Bombonera, junto a Milito. Aprovechó la lesión de Hauche para armar un ataque pesado, con mucho juego por afuera y dos nueves.

El “otro” nueve fue Diego Milito. Y las razones de la inversión del resultado contra Boca pueden contarse, explicarse, entenderse y ponerse en forma de cargadas de afiche, pero todas esas razones deben empezar en Diego Milito. La enorme diferencia entre un Racing y otro es Diego Milito. Es imposible decir “con Milito, Racing no hubiese perdido con Independiente, ni con Lanús ni con Argentinos y le hubiese ganado a Newell’s” sencillamente porque no pasó y lo que no pasó no existe. Milito estuvo en la derrota 0-4 con Tigre en la tercera fecha, por ejemplo. Pero está claro que para el diseño que hizo Cocca para remontar la empinada cuesta del 0-1 en la Boca Diego fue decisivo. Por el gol que le anularon, por la pelota impecable que le bajó a Bou en el primer gol, poniéndole la espalda a Magallán y no dejándole ni oler la pelota, por un desborde por la izquierda con el viejo y eficaz recurso del “amago por adentro y me voy por afuera”, por la distracción importante que significó para los rivales, por la presión que hizo sobre uno de los dos centrales y por lo que representa para sus compañeros.

Hubo jugadores como Acuña o Aued, por citar sólo dos casos, que con Milito en la cancha se sintieron más seguros. Era como ir a ver una película prohibida con el hermano mayor. Uno siente que nada le puede pasar, que cruzará todas las barreras, que todo es posible. Incluso, que todo es posible sin que él esté en la cancha, pero que ande cerca. En un momento del mini segundo tiempo, el Vasco Arruabarrena tiró a la cancha al Burrito Martínez, a Gigliotti y a Fuenzalida. Martínez fue a la izquierda, Gigliotti de “9” de área y Fuenzalida a la derecha. “Centro a la cabeza del grandote”, se llama eso. Cocca tuvo que revolver el banco y mandó a un volante de contención (Acevedo) y a Nico Sánchez –un central– por Bou, uno de los nueves. “Todos van al baño alguna vez”, diría mi abuela si escuchar los discursos floridos de algunos entrenadores.

VIDELA. A la hora de los reconocimentos, es imposible no mencionar al ex jugador de la U de Chile. Es un futbolista de gran equilibrio táctico y emocional. Es imprescindible para Racing.

VIDELA. A la hora de los reconocimentos, es imposible no mencionar al ex jugador de la U de Chile. Es un futbolista de gran equilibrio táctico y emocional. Es imprescindible para Racing.

Cocca hizo lo que debía. Si van a tirar centros, hay que protegerse con un defensor que vaya bien arriba. Su último cambio fue el de Voboril –lateral izquirerdo– por Milito.  Ya era hora de marcar al proveedor del 9 rival. El ataque sostenido, vital y eficaz del primer tiempo, dio paso a la garra, el aguante y la contra en el segundo. Todo sirvió para que Racing encuentre un poco de vida en medio de la agonía, cuando la noche se cerraba una vez más sobre su camino.

Diego Milito llevó de la mano a sus compañeros y al entrenador a una tierra de paz y tranquilidad, esa que Racing siempre busca y que casi nunca encuentra. Pero que a veces aparece en el lugar y el momento menos pensado.

 

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