25 de noviembre de 2020
TALENTO Y GOLES. Alejandro Nicolás de los Santos fue un hijo de esclavos de la actual Angola que nació y se crio en la Argentina. Su gran talento y su capacidad goleadora le permitieron hacer una muy buena carrera en el amateurismo y en el primer tramo del profesionalismo. Llegó a la Selección Argentina y es, hasta hoy, el único jugador negro que se puso la celeste y blanca. Su historia de superación y perseverancia es conmovedora.

Dicen que Carlos Gardel vio jugar a Alejandro Nicolas de los Santos en una victoria de El Porvenir sobre Racing, en los exquisitos años 20 y soltó su frase cargada de asombro:  “¿Quién es el negro este, que nadie lo puede parar?”. De los Santos es, aún hoy, una leyenda. Lo es en El Porvenir, equipo al que le entregó sus mejores años, lo es en Huracán, donde estuvo en los albores del profesionalismo y lo es en Dock Sud, equipo del que saltó hacia la Selección Argentina en 1922. La gacela que enamoró a Gardel es, hasta hoy, el único jugador negro que se puso la camiseta celeste y blanca. Sus padres eran esclavos en lo que hoy es Angola, pero que, a fines del siglo XIX era África Occidental Portuguesa. Hartos de la esclavitud y de ser sometidos a las peores vejaciones, se tomaron de la mano y se tiraron al mar, en busca de un barco que esperaba a unos kilómetros de ahí. Cruzaron el Atlántico en busca de una vida mejor. Llegaron a Entre Rios en 1901, colmados de sueños y en libertad y allí nació Alejandro Nicolás de los Santos el 17 de mayo de 1902. 

Sus padres murieron y Alejandro, con sus hermanos Manuel y Mercedes, se vino para Buenos Aires. Ya había mostrado notables condiciones para jugar al fútbol y lo llevaron a un club de barrio llamado Oriente del Sud. San Lorenzo lo captó, allá por 1918. Debutó como wing izquierdo en la Primera del Ciclón el 22 de mayo de 1921. Fue un partido contra Banfield, en el estadio de la Avenida La Plata. En el equipo azulgrana jugaron los legendarios Pedro Omar y Jacobo Urso y el quinteto de ataque lo conformaron Carricaberry, Sintás, Calvo, Larmeu y De los Santos. Nuestro héroe de ébano tenía sólo 19 años. Le hizo un gol a General Mitre el 5 de junio, en un triunfo de San Lorenzo 2-0 y el de la victoria 1-0 a Atlanta en Villa Crespo, el 26 de julio. El arquero Muschietti, de Estudiantes de Buenos Aires, le atajó un penal el 26 de junio, en un partido que San Lorenzo ganó 2-1.  En el torneo de la Asociación Amateurs de Footballers, Alejandro de los Santos jugó 11 partidos para San Lorenzo, metió 2 goles y le atajaron un penal. 

EN DOCK SUD. De los Santos (en la foto, abajo, anteúltimo desde la izquierda) no estuvo cómodo en San Lorenzo y se fue al Docke, que jugaba en otra asociación y en División Intermedia. Hizo tres goles en el partido decisivo para el ascenso, se mantuvo en Primera y, desde Dock Sud, llegó a la Selección en 1922.

Sin embargo, se fue del Ciclón. Jugó por última vez con la camiseta azulgrana el 17 de julio de 1921, en la derrota 0-2 con Independiente en Avenida La Plata. Esa caída generó un enojo con los dirigentes por algún reproche y decidió cambiar de equipo. Se lo llevó Dock Sud, que participaba en la División Intermedia del torneo de la Asociación Argentina de Football, la otra entidad que tenía un fútbol argentino escindido. Podía pasar sin demasiado trámite, justamente, porque eran como dos mundos diferentes. Debutó el 21 de julio de ese agitado 1921 (¡cuatro días después de su último partido en San Lorenzo!) contra San Telmo, en la cancha que tenía el más acérrimo adversario del Docke en la esquina de Azopardo y Garay, justo frente a donde hoy está el edificio del diario Crónica. Dock Sud ganó 1-0 y siguió su camino hasta el ascenso a Primera. Lo consiguió en dos finales jugadas contra Liniers Sport Club (no es el Club Liniers de hoy) en la cancha de Boca. La primera, terminó 0-0. La segunda, la ganó Dock Sud 3-0, con tres goles de Alejandro Nicolás de los Santos.

Siguió su historia con el Docke en Primera haciendo buenas campañas y muchos goles. El debut en la categoría superior fue nada menos que contra Boca, aunque con un gol en la derrota 1-2. En Dock Sud fue centrodelantero, a diferencia de San Lorenzo, en donde jugó de wing izquierdo o, llegado el caso, de insider (hoy interno) de ese lado. Este movimiento lo puso más cerca del gol. Volvieron a atajarle un penal. En este caso, fue Cándido Bianco, arquero que había sido su compañero en San Lorenzo en la temporada anterior. Sin embargo, Dock Sud ganó 1-0 y a Alejandro lo expulsaron cuando al partido le faltaba un minuto. En el Docke, De los Santos convirtió 7 goles en 15 partidos. Se sintió tan cómodo en el club, que se fue a vivir a una casa pegada a la sede, en la calle Leandro N Alem.  

Mientras jugaba en Dock Sud, alguien fue a verlo a la vieja cancha que estaba frente a la usina, sobre lo que hoy es la Avenida Agustín Debenedetti, un poco más al norte de donde está el estadio actual. Terminó el entrenamiento y le dijeron que estaba convocado para jugar en la Selección Argentina. Debutó el 12 de noviembre de 1922 en el Parque Central de Montevideo, por el trofeo “Ministerio de Instrucción Pública”. En ese mismo partido, también debutó nada menos que Domingo Tarasconi, histórico wing derecho de Boca. El equipo nacional perdió 1 a 0, pero Alejandro Nicolás de los Santos fue el primer futbolista negro que se puso la camiseta de la Selección Argentina. Y no fue la única vez que jugó con la celeste y blanca. Mientras estuvo en Dock Sud, fue convocado dos veces más: en un 2 a 2 con Uruguay (22 de julio de 1923), otra vez en Montevideo y otro 2 a 2, ahora con Paraguay en Asunción (18 de mayo de 1924), por la Copa Chevallier Boutell. Como dijimos, era un fútbol cuya organización estaba partida en dos. La Selección de la que participaba De los Santos era la “oficial”, porque estaba representada por jugadores de la Asociación Argentina de Football, única entidad reconocida internacionalmente. Los equipos más poderosos de esta asociación eran Boca y Huracán. Y esta escisión le daba posibilidades a jugadores de equipos modestos de ponerse la celeste y blanca. Uno de ellos, fue Alejandro de los Santos, a quien convocaron siendo jugador de Dock Sud primero y de El Porvenir, después. 

SUDAMERICANO DE 1925. Esta es la formación de la Selección Argentina en el partido decisivo del Campeonato Sudamericano (hoy Copa América) de 1925, en la desaparecida cancha de Sportivo Barracas. Mas de la mitad del equipo está compuesta por jugadores de Boca. Arriba, desde la izquierda: Hanai (masajista), Médici, Bidoglio, Vaccaro, Tesoriere, Fortunato y Muttis. Abajo: Tarasconi, Cerrotti, Seoane, De los Santos y Bianchi. Con Seoane, hizo una gran dupla también en El Porvenir, equipo en el que ambos jugaban en 1925.

En 1924, jugando para Dock Sud, fue goleador del equipo. Pero llegó 1925 y lo tentaron para cambiar de club. Algunas crónicas de época hablan de que recibió dinero, algo jamás comprobado. Lo cierto es que Alejandro y sus compañeros Santiago Power (centrehalf, asiduo convocado a la Selección) y Antonio Sande (back central, iniciado en Independiente, también jugó con De los Santos en Huracán en 1931 y 1932) se fueron a El Porvenir. En el equipo de Gerli, tal vez haya estado la parte fundamental de la carrera de De los Santos. Debutó el 5 de abril de 1925 con la camiseta aurinegra, en un 2-0 ante Progresista y no paró más hasta 1930. Durante su estadía en El Porve, De los Santos jugó dos partidos para la Selección Argentina, siendo futbolista del club de Gerli: nuevamente frente a Paraguay, ahora en la vieja cancha de Boca (7 de julio de 1925) y en la última fecha del Sudamericano de 1925 (25 de diciembre), en el estadio de Sportivo Barracas, cuando Argentina y Brasil empataron 2-2 y nuestro equipo se clasificó ganador del trofeo que hoy es la Copa América. Tanto en El Porvenir como en la Selección, De los Santos integró una temible sociedad atacante con Manuel Seoane, La Chancha, tremendo goleador de Independiente, que jugó en El Porvenir durante 1925 por discrepancias con un dirigente rojo. 

ÍDOLO EN EL PORVENIR. Llegó en 1925 y, si bien en el 26 regresó un año a Dock Sud, encontró en el club de Gerli su lugar en el mundo. Allí jugó 148 partidos y metió 80 goles, entre 1925 y 1930. Algunos descendientes sostienen que no estuvo en el Mundial de Uruguay por cuestiones racistas, aunque no hay referencias sólidas con respecto a esto, mas que, efectivamente, había ciertas actitudes racistas en las sociedades latinoamericanas. De hecho, el propio De los Santos las sufrió en su vida cotidiana. Pero al Mundial del 30, Argentina concurrió con delanteros fantásticos.

De los Santos volvió a Dock Sud en 1926, debido a que El Porvenir se desafilió de la Asociación Argentina. Cuando las entidades resolvieron sus conflictos y se fusionaron, se creó la Asociación Argentina Amateur de Football, y Alejandro retornó a El Porvenir, a pesar de que jugaba en una categoría inferior. Su amor por El Porve estaba claro y ayudó al equipo a volver a Primera, convirtiendo 24 goles en el torneo de Intermedia. Jugó en gran nivel en el club de Gerli. Lo hizo 148 veces y metió 80 goles. Es uno de los máximos ídolos del club y. desde 2014, el microestadio cubierto del club lleva su nombre. Su nivel siempre fue óptimo y, tal vez por eso, en cuanto el fútbol se hizo profesional en 1931 y la organización volvió a dividirse, De los Santos pasó a Huracán, que integraba la Liga Profesional junto a los equipos más poderosos. Allí formó otro tándem con el legendario Herminio Masantonio. En el Globo, estuvo hasta 1934, el año de su retiro. En 1935, comenzó su carrera de entrenador dirigiendo, justamente, a Huracán.

PROFESIONAL EN HURACÁN. Con el advenimiento del profesionalismo en 1931, el talento de De los Santos no pasó inadvertido y, pese que estaba cerca de los 30 años, Huracán lo contrató para hacer un estupendo tándem con el enorme Herminio Masantonio. En el Globo también es recordado con gran afecto. Jugó hasta su retiro, en 1934 y fue su entrenador en 1935, 1940 y 1946, el año en el que dirigió a Alfredo Di Stéfano.

¿Por qué no tuvo más participación en la Selección? Sus familiares sostienen que no estuvo en el Mundial de 1930 por una cuestión de racismo. Es difícil comprobar esto, sobre todo porque la ausencia de De los Santos de los equipos nacionales argentinos coincide con el fin de la escisión de las entidades rectoras. Es decir, el seleccionador podía contar con todas las figuras y no sólo con los futbolistas pertenecientes a equipos de determinada asociación, como ocurrió entre 1919 y 1926. No hay ninguna crónica de época que avale esa teoría y, a decir verdad, Argentina fue a ese torneo con un equipazo y delanteros de excepción. Sin embargo, es cierto que en la Argentina había maltratos por el color de piel en los años previos al golpe que derrocó a Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930. El racismo fue, incluso, un problema regional a comienzos de la década del 1920. En Brasil –país que, aún hoy, tiene una numerosísima población negra– jugaba un extraordinario futbolista llamado Arthur Friedenreich, que tenía que alisarse las motas con fijador y ponerse polvo de arroz para disimular su color de piel en cada una de las partes que la ropa no tapa. Aunque parezca una locura, no jugaban futbolistas negros en la Selección Brasileña de los años 20 porque el presidente Epitácio Pessoa prohibió que los descendientes de esclavos africanos fueran convocados para el cuadro nacional. Con Friedenreich, sin embargo, se hizo una excepción porque era un crack insustituible, aunque con la condición de disimular su raza. La población negra en la Argentina no era cuantitativamente significativa, pero De los Santos apareció con mucha fuerza y se destacó. Sufrió discriminaciones por el color de su piel y padeció lo que hoy llamamos bullying en algunas situaciones de su vida personal. Pero no es claro que esta haya sido la razón de su ausencia en el Mundial de Uruguay. A ese torneo, Argentina fue con Carlos Peucelle, Pancho Varallo, Nolo Ferreira, Guillermo Stábile, Atilio Demaría (en el 34, fue Campeón del Mundo con Italia), Roberto Cherro, Alejandro Scopelli y el gran Natalio Perinetti. O sea, los delanteros que integraron la lista del SubCampeón Mundial eran estrellas de nuestro fútbol de cada domingo.

Una vez retirado, Alejandro Nicolás de los Santos vivió en Boedo, Parque de los Patricios y Floresta. Trabajó muchos años en la Aduana y fue entrenador, entre otros, de Dock Sud (1939) y Huracán (1935, 1940 y 1946), donde dirigió nada menos que a Alfredo di Stéfano. Se casó y tuvo seis hijas. La salud empezó a aflojarle cuando ya había pasado los 70 años. Le faltaban unos meses para cumplir los 80, en el momento en que falleció, el 16 de febrero de 1982 en una cama del Hospital Israelita de Buenos Aires. Murió rodeado del amor de su familia y con la dicha de haber vivido una vida digna, llena de afectos y fútbol.

FAMILIA FELIZ. Alejandro de los Santos hizo una estupenda carrera como futbolista y, paralelamente, trabajó en la Aduana y formó su propia familia. Tuvo seis hijas. La foto es de 1940, en un reportaje que le hicieron mientras dirigía a Huracán por segunda vez. Murió rodeado de afecto en febrero de 1982, poco antes de cumplir los 80 años.

Diego Chavo Fucks

Diego Chavo Fucks

Me llamo Diego Fucks, pero me dicen Chavo. Soy periodista de medios gráficos, radiales y televisivos desde 1982 y mi especialidad es el fútbol. Me encontras en: TELEVISIÓN Conductor de Tarde Redonda por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 17hs a 19hs. Columnista de 90 Minutos de Futbol por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 13 a 15hs RADIO Conductor de Rezo Por Vos de Radio Nacional AM 870 y Nacional Folklorica FM 98.7 de Lunes a Viernes de 9 a 12hs. LIBROS Eliminatorias 98, un camino largo y sinuoso (1997) Editorial Alfaguara El Libro de Boca (1999) Editorial Alfaguara El Libro de River (1999) Editorial Alfaguara Duelo de Guapos (2005) Distal Libros y Pensado Para Televisión. Tévez, La verdadera historia (2016) Ediciones B. Jugados (2000) EUDEBA -coautor- Esta página la he creado para que podamos comunicarnos mas asiduamente, para poder compartir mi trabajo con vos y que podamos, vos y yo, disfrutarlo. Podes opinar, sugerir y hacer consultas desde aquí. ¡Gracias por estar… una vez mas!

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