PERONISTA Y BOSTERO

(Capítulo extraído del libro “DUELO DE GUAPOS”, Ed. Distal/PPT, 2005, de mi autoría)

 

BOCA Y PERÓN. Roberto Rolando --posterior héroe de este clásico-- abraza con afecto al General. Juan Vairo espera su turno. Fue antes del superclásico de la 12° fecha de 1953.

BOCA Y PERÓN. Roberto Rolando –posterior héroe de este clásico– abraza con afecto al General. Juan Vairo espera su turno. Fue antes del superclásico de la 12° fecha de 1953.

RIVER Y PERÓN. Saludo fraternal entre el Feo Labruna y el General. Los historiadores y los biógrafos de perón insisten en que el entonces presidente de la Nación era hincha xeneize. Y era cierto. Esa tarde, se dio un gustazo en el Monumental.

RIVER Y PERÓN. Saludo fraternal entre el Feo Labruna y el General. Los historiadores y los biógrafos de perón insisten en que el entonces presidente de la Nación era hincha xeneize. Y era cierto. Esa tarde, se dio un gustazo en el Monumental.

Falta muy poco para empezar el partido de la 12ª fecha del Campeonato de 1953. Es 19 de julio. El estadio Monumental está repleto, la tarde es fría, pero trae un sol increíble. Las cabezas giran. El Teniente General Juan Domingo Perón ingresa abrigado por un sobretodo marrón y zapatos de gamuza del mismo color. Es el Presidente de la Nación y está acompañado por sus edecanes. Hay un visitante extraño. Es el doctor Milton Eisenhower, hermano del presidente de los Estados Unidos. Se sientan en unas butacas que están en un costado del campo. Sonríen, mientras la mano derecha de Perón se levanta señalándole algo al “ilustre visitante”, según describen las crónicas de la época. Perón lleva el brazalete negro en el otro brazo, el izquierdo. Apenas falta una semana para que se cumpla el primer aniversario de la muerte de Eva, “jefa espiritual de la Nación” y el jefe debe mostrar su luto a la población durante un tiempo largo.

En medio de estas movidas, de la muerte de Evita, de la presidencia de Perón, de los tratos internacionales, la estatización, las movilizaciones populares, el silencio forzado de la oposición, la cárcel para los más osados y las alianzas de gorilas y militares, están River y Boca.

El puntero del campeonato es Independiente, con los famosísimos Micheli, Cecconatto, Bonelli, Grillo y Cruz. Pero eso era antes. Antes del parate del torneo por un amistoso de Argentina contra España en el Monumental que ganamos 1 a 0 con gol del Pelado Grillo, el 5 de julio.

River viene más cerca que Boca y busca el bicampeonato. Ya ganó el del ’52 y tiene una delantera notable, con Vernazza, Prado, Walter Gómez, Labruna y Loustau. Boca busca cortar con una sequía que lo persigue desde 1944. A comienzos de 1953, llegaron Mouriño, Navarro, Rolando, el Loco Montaño. Pescia ya es veterano. Juan Vairo llegó desde Rosario Central y Busico quedó solo, sin su compadre Campana, que volvió a Chacarita.

El 19 de julio de 1953, River tiene a todos, menos a Vernazza lesionado. Su reemplazante es Félix Respuela. Boca se arma como lo viene haciendo. El partido comienza. Eliseo Mouriño la tira para Vairo, que está en la izquierda. Vairo la mete al otro lado a media altura. Elio Montaño es el receptor del pase y le da con una volea de zurda perfecta. La pelota se mete por un ángulo. Gol de Boca. Van cinco minutos del primer tiempo. 1 a 0.

Los xeneizes sostienen la ofensiva por un rato más.Vairo queda mano a mano con Carrizo, lo elude, se abre mucho y se la da a Montaño que llega por el medio. ¿Es el segundo? No, el Loco le da mal de zurda y la tira afuera. Boca domina, presiona, es el dueño de los gritos.

River logra salir. No tiene mucho fútbol todavía, pero su gente lo empuja. Un pelotazo largo busca a Cacho Prado. Parece que llega, aunque velozmente se cruza Mouriño y anticipa. Pero tiene mala fortuna. El rechazo descoloca a Mussimessi y es gol de River. Once minutos del primer tiempo. 1 a 1.

Boca se pincha, River se envalentona. Prado va por el lado de Pescia y le impide jugar con libertad. Mouriño no puede pasar al ataque. Los baches que quedan son muy grandes y River los ocupa con inteligencia. En medio de un ataque feroz, Respuela se lesiona cuando van veinte minutos. River juega con diez durante siete minutos, pero no se nota. Es mejor que Boca. Esto queda más claro cuando Labruna entra solo, intenta definir como siempre, bajo y a un costado, y Mussimessi rechaza. Walter Gómez toma el rebote. El arco está libre, pero el remate del Botija da en el palo.

Labruna continúa su búsqueda antiBoca. Colman le comete penal. Es raro, los jugadores de River se miran y nadie se hace cargo decididamente de la ejecución. Finalmente, el Flaco Mantegari se para delante de la pelota. Saca un disparo suave, anunciado, que va a media altura sobre la izquierda de Mussimessi. El arquero de Boca se adelanta más allá de las reglas y lo ataja. El árbitro británico Godfrey Sunderland no lo advierte. River y Boca siguen 1 a 1. Van treinta y ocho del primer tiempo. Carrizo le tapa un mano a mano a Juan Vairo. Se va la primera mitad. Perón le dice algo a Eisenhower, el hermano del presidente. El norteamericano sonríe. Perón también.

RELACIONES CARNALES Y FUTBOLERAS. el primero de la izquierda  es Milton Eisenhower, hermano del presidente de EEUU. Estaba de visita diplomática y el General se lo llevó a ver el Superclásico.

RELACIONES CARNALES Y FUTBOLERAS. el primero de la izquierda es Milton Eisenhower, hermano del presidente de EEUU. Estaba de visita diplomática y el General se lo llevó a ver el Superclásico.

River empieza mejor en el segundo tiempo. Va una y otra vez sobre Mussimessi, que tiene una tarde bárbara. Colman, Mouriño, Pescia y Pancho Lombardo son soldados boquenses que meten fuerte. Labruna, Walter Gómez, Prado, Loustau y el lesionado Respuela sienten el rigor, pero van igual. River sabe que el partido está para ganarlo. Boca espera un buen contraataque con Rolando y Vairo, pero pasa mucho tiempo sin que se produzca. Perón está más serio y ya no sonríe. Mira el partido con atención. Walter Gómez se viene con su habilidad extraterrestre. Saca un derechazo que Mussimessi no alcanza y la pelota da en el palo. Los hinchas de River no tienen tiempo de lamentarse porque Loustau la mete en el rebote, entrando por la izquierda. Gol de River. El 2 a 1 es justo. Veintisiete minutos del segundo tiempo. Perón, Eisenhower y las comitivas aplauden. En la popular riverplatense, los gritos parecen no terminar nunca. Los xeneizes están en silencio desde hace un rato y la actitud no se modifica.

El juego indica que el tercero de los Millonarios es más factible que un empate de Boca. Walter Gómez, Labruna y Loustau son los dueños del clásico. Respuela renquea, pero no se nota porque Boca no lo hace notar. Mouriño pega un par de gritos, Pescia se olvida de Prado y va también. Pero lo de Boca es desorden, no ataque. Sin embargo, entre seis jugadores de River, Navarro saca un derechazo poco ortodoxo que se mete en el ángulo superior derecho de Amadeo. “!Ohhh!”, parece decir Eisenhower. “Golazo”, dice Perón. Dos edecanes se abrazan. Gol de Boca. 2 a 2. Treinta y ocho del segundo tiempo. Inesperado, pero real.

River ya no tiene fuerza. Lo que era victoria segura, ahora es empate. Boca piensa en cuidar lo que tiene, pero las caras de asombro y la falta de reacción de los jugadores millonarios lo anima. Mouriño se para en el medio, Pescia va al lado de Busico, allá en la izquierda. Montaño es ida y vuelta. Navarro está fundido, pero es el héroe de la jornada. Boca es un tornado azul y amarillo que sólo saciará su sed cuando Carrizo esté derrotado. Igual falta poco. ¿Habrá tiempo para la hazaña?

El Loco Montaño para la pelota diez metros metido en el campo de River. Levanta la cabeza, abre los ojos y ve entrar a otro Loco, Roberto Rolando. Allí va la pelota. Rolando gambetea al Gallego Pérez a gran velocidad, después hace lo mismo con Carrizo y se mete en el arco junto con la pelota. Gol de Boca. Perón se para y levanta los brazos. Eisenhower lo mira de reojo y sólo se ríe. Gol de Boca. 3 a 2. Cuarenta y dos del segundo tiempo. Una montaña de jugadores xeneizes todavía festeja dentro del arco donde Rolando y la pelota son un solo elemento sin forma definida. Gol de Boca. Ganó Boca.

COON PELOTA Y TODO. El Loco Rolando convierte el gol de la victoria para Boca en el Monumental, después de una remontada espectacular e inolvidable. .

COON PELOTA Y TODO. El Loco Rolando convierte el gol de la victoria para Boca en el Monumental, después de una remontada espectacular e inolvidable. .

Hace frío, pero en la tribuna de Boca hay gente que ya no tiene ni la camisa. Perón los mira. “Peronistas y de Boca”, piensa, pero no lo dice. Tal vez, teme que Eisenhower no lo entienda. Los jugadores de River se van sin siquiera mirar al presidente argentino. Solo ven el piso y el famoso polvo de la derrota. Rolando es llevado en andas, Mouriño y Pescia se abrazan una y otra vez, Mussimessi busca a Colman y Lombardo para el desahogo. Perón saluda al público y se retira. Lo sigue mucha gente, algunos con uniforme militar.

“Hoy es un día peronista”, vuelve a pensar y vuelve a no decir.

“Hoy es un día boquense”, se le escapa. Y por enésima vez en la tarde, sonríe…

 

 

RIVER 2 – BOCA 3

Partido correspondiente a la 12ª fecha del Campeonato ’53, jugado el 19 de julio de 1953 en el estadio de River Plate, con 143.034 pesos de recaudación.

 

RIVER: Carrizo; Alfredo Ricardo Pérez, Soria; Mantegari, Venini, Sola; Respuela, Prado, Walter Gómez, Labruna y Loustau. DT: José María Minella.

BOCA: Mussimessi; Colman, Héctor Raúl Otero; Lombardo, Mouriño, Pescia; Navarro, Montaño, Roberto Oscar Rolando, Juan Apolonio Vairo y Busico. DT: Gerónimo Díaz.

 

GOLES: 7’ PT Montaño; 11’ PT Mouriño, en contra; 27’ ST Loustau; 38’ ST Navarro; 41’ ST Rolando.

INCIDENCIA: 38’ PT Mussimessi le atajó un penal a Mantegari.

ARBITRO: Godfrey Sunderland.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>