Diego Chavo Fucks

Diego Chavo Fucks

Me llamo Diego Fucks, pero me dicen Chavo. Soy periodista de medios gráficos, radiales y televisivos desde 1982 y mi especialidad es el fútbol. Me encontras en: TELEVISIÓN Conductor de Tarde Redonda por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 17hs a 19hs. Columnista de 90 Minutos de Futbol por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 13 a 15hs RADIO Conductor de Rezo Por Vos de Radio Nacional AM 870 y Nacional Folklorica FM 98.7 de Lunes a Viernes de 9 a 12hs. LIBROS Eliminatorias 98, un camino largo y sinuoso (1997) Editorial Alfaguara El Libro de Boca (1999) Editorial Alfaguara El Libro de River (1999) Editorial Alfaguara Duelo de Guapos (2005) Distal Libros y Pensado Para Televisión. Tévez, La verdadera historia (2016) Ediciones B. Jugados (2000) EUDEBA -coautor- Esta página la he creado para que podamos comunicarnos mas asiduamente, para poder compartir mi trabajo con vos y que podamos, vos y yo, disfrutarlo. Podes opinar, sugerir y hacer consultas desde aquí. ¡Gracias por estar… una vez mas!

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27 de noviembre de 2020

PREMIER LEAGUE, DE LA TRAGEDIA A LA EXCELENCIA

LA LIGA PERFECTA. Esta imagen (Clichy y Rashford) pertenece a un clásico de Manchester de 2016, pero podría ser de cualquier partido de cualquier estadio inglés. A partir de una cadena de tragedias, en Inglaterra se cortó el mal de raiz y, gracias a buenas ideas y decisión política, pasó de tener un fútbol marginal y peligroso a entregar, cada fin de semana, uno de los mejores espectáculos que uno pueda ver en el mundo.

El fútbol inglés de los 80 era muy marginal. En esa época de una Inglaterra gobernada por Margaret Thatcher, las entradas eran muy baratas, la capacidad de las tribunas de los estadios se duplicaba sin que nadie le pusiera freno. Tienta contar la historia de los Hooligans porque su organización e influencia en aquellos tiempos supera todo lo conocido y fue el inicio de un fenómeno que aún hoy padecen algunos países, entre ellos y con crudeza, la Argentina, pero no todo pasa por ellos.  De las tres grandes tragedias que tuvo el fútbol de Inglaterra, dentro y fuera de su territorio, sólo una tuvo a Hooligans como protagonistas centrales.

El primero de estos dramas, fue el monstruoso incendio de una tribuna construida en 1908 del estadio Valley Parade, el 11 de mayo de 1985, cuando Bradford City y Lincoln City jugaban la última fecha de la la entonces Third Division (hoy Football League Two) del fútbol de Inglaterra. Alguien apagó mal un cigarrillo y, al hacer contacto con basura acumulada debajo de las butacas, generó un fuego intenso que se propagó en minutos por toda la tribuna. Al notar la gravedad del asunto, el árbitro ordenó la suspensión a falta de dos minutos del primer tiempo. Los hinchas que saltaron al campo de juego llevaron la mejor parte porque lograron escapar. Los que pretendieron salir del estadio no tuvieron tanta suerte: las puertas estaban cerradas para que no ingresaran espectadores sin ticket y quedaron atrapados en una encerrona espantosa, en medio de un incendio descomunal. Murieron 56 personas y otras 265 resultaron heridas. Bradford jugó en estadios ajenos hasta tener uno propio, pero nuevo, hacia fines de 1986.

FUEGO VELOZ. Arde la tribuna lateral del viejo estadio de Valley Parade, mientras jugaban el Bradford y el Lincoln. En la imagen, además de la platea incendiada, se ve a espectadores dentro del campo. Los que eligieron esa opción fueron los que se salvaron. Otros, los que decidieron salir del estadio por las puertas, las encontraron cerradas y perecieron carbonizados. Fueron 56 muertos y 265 heridos. Esta tragedia ocurrió ocho días antes que la de Heysel. Fue la primera de la cadena de tragedias que llevaron a los ingleses a cambiar todos los formatos de sus estadios y sus torneos hasta llegar a la excelencia de hoy.

Apenas ocho días después, el 19 de mayo de 1985, en Bruselas, se produjo la tristemente célebre Tragedia de Heysel. Fanáticos del Liverpool pasados de alcohol, arrinconaron a un grupo de tiffosi de la Juventus contra una pared divisoria. Faltaba media hora para comenzar la final de la Champions League de ese año. A diferencia de lo que ocurre hoy, en las cabeceras del estadio de Heysel los espectadores estaban parados, como en las tribunas populares de la Argentina y de otros países de esta parte del mundo. En una de esas cabeceras, había hinchas de Liverpool muy cerca de gente de la Juventus y, completamente borrachos y violentos, arrinconaron a los italianos contra una pared. Comenzó una lucha desigual, que duró demasiado tiempo porque la seguridad tardó una eternidad en llegar al lugar y fueron otros hinchas los que quitaron las vallas divisoras y rescatar a los hinchas que, asfixiados y con ataques de ansiedad, desesperados por zafar de una situación mortal. Esta locura terminó con la muerte de 39 espectadores, todos por asfixia y aplastamiento. De esos 39 fallecidos, 32 eran italianos. Después de largas cavilaciones, la UEFA determinó la realización del partido “porque, si suspendemos, las cosas pueden ponerse peor” y, mientras se alineaban cadáveres detrás de uno de los arcos, Michel Platini, de penal, le dio la victoria a Juventus 1-0.

Un detalle importante es que las tribunas de los estadios británicos eran similares a las nuestras, en los 70/80: escalones con el color original del cemento con el que fueron construidos, pelados, con la única escenografía posible de lo que conocemos en la Argentina como paraavalanchas. Cuando se determinó claramente la culpabilidad de los hinchas británicos en el episodio de Heysel, la UEFA quitó de sus competiciones internacionales a los cuadros ingleses en general por cinco años y al Liverpool, en particular, por diez, aunque después rebajaron la pena a seis. No fueron inculpados la UEFA como organizador del evento ni los propietarios del estadio de Heysel como organizadores de la final ni las autoridades de Bélgica como responsables de la seguridad del evento. El Estadio de Heysel no volvió a utilizarse jamás para partido de fútbol alguno. Sólo se hicieron algunas pruebas de atletismo hasta 1994, año en el que se demolió y reconstruyó. Hoy, en ese sitio, está el modernísimo Estadio Rey Balduino, inaugurado en 1996.

Pero, como dijimos más arriba, los problemas del fútbol de Inglaterra no eran sólo fronteras afuera ni tampoco exclusividad de los Hooligans. Estructuralmente, los partidos de los torneos locales estaban al borde del colapso. 

La tercera tragedia de esta cadena fue la del 15 de abril de 1989. La FA Cup de esa temporada estaba en su etapa de definiciones. En una de las llaves, debían enfrentarse Liverpool (otra vez) y Nottingham Forest. Se eligió como sede el estadio de Hillborough, que pertenece al Sheffield Wednesday. Sheffield está a 124 km de Liverpool y a unos 70 de Nottingham. Para este partido, las tribunas que debían ocupar los hinchas de cada club estaban determinadas de acuerdo al lugar más cercano a la desembocadura de la ruta por la que vinieron desde su lugar de origen.

Este fue el primer error grave de organización. Como sólo se tomó en cuenta ese parámetro, la tribuna con mayor capacidad (21.000 espectadores) fue para el Nottingham Forest, el equipo de menor convocatoria. En la de enfrente, la designada para el Liverpool (Leppings Lane), sólo cabían 14.600. A esto, habría que sumarle las vallas de hierro que encerraban a los hinchas en sitios pequeños e impedían desplazamientos fluídos. Los hinchas del Forest estaban cómodamente instalados. Los del Liverpool, en cambio, padecieron problemas serios de espacio desde el comienzo de la jornada. Fueron llegando con cierta demora porque la ruta que los traía desde las orillas del Mersey River estaba en arreglos y porque la mala reputación de los simpatizantes del Liverpool hizo que los controles policiales fueran muy estrictos. Esto hizo que miles y miles de hinchas llegaran a Sheffield sobre la hora del partido. Delante de la angosta y cerrada puerta de acceso había más policías y, muchos de ellos, a caballo, golpeando a la gente con machetes. 

En determinado momento, la presión para entrar de los casi 25.000 hinchas de Liverpool que habían quedado fuera del estadio se hizo insostenible y el inspector de policía David Duckenfield dio la imprudente –y, finalmente, mortal– orden de abrir la puerta. De golpe, entraron miles. El acceso a la tribuna propiamente dicha era un angosto túnel y, previsiblemente, colapsó. Los que estaban adelante, quedaron aplastados contra el alambrado que daba al campo de juego. Los de atrás seguían intentando el ingreso, sin saber lo que ocurría adelante y sólo pensando en el partido que acababa de comenzar. 

Cuando la presión y la falta de aire comenzaron a ser un problema muy serio, algunos lograron salirse de la marea humana que pugnaba por el ingreso y otros, fueron rescatados por hinchas que estaban en la tribuna superior. El resto, estaba en una situación desesperante. Un segundo error policial fue que, pensando que eran hooligans intentando invadir el campo de juego, no abrió ni derribó el alambrado para descomprimir. El partido, que ya estaba fuera de contexto, iba por los 6 minutos del primer tiempo. Justamente, por creer que todo era un hecho de hooliganismo, la policía no dejó entrar a las 46 ambulancias que llegaron en tiempo y forma. 

Ante esta increíble decisión, los mismos hinchas rescataron a quienes estaban heridos o con problemas de respiración usando los carteles de publicidad como camillas. Recién cuando la policía confirmó que no era “hooliganismo”, decidió abrir una puerta de acceso al campo de juego. Pudieron salvar a algunos, pero la asistencia había llegado muy tarde. La cantidad de hinchas de Liverpool muertos en esta tragedia fue aumentando con dramática velocidad con el paso de las horas. Ese sábado 15 de abril de 1989, murieron 94. Cuatro días después, falleció Lee Nicol, una chica de sólo 14 años y en marzo de 1993, tras estar casi cuatro años en coma profundo, perdió la vida Tony Bland, de 22 años. En total, murieron 96 personas, hubo cientos de heridos y familias destruidas, en permanente tratamiento psicológico. 

PETER TAYLOR. Este legislador británico de alto rango (Lord Chief of Justice) fue quien diseñó una serie de medidas para renovar los estadios ingleses y escoceses para evitar accidentes como en Valley Parade, hooliganismo como en Heysel y excesos en la cantidad de espectadores como en Hillsborough. Esa serie de normas se llamó El Informe Taylor (Taylor Report) y cambió al fútbol británico para siempre. Lo llevó desde la oscuridad profunda a la brillantez absoluta. Taylor murió de cáncer en 1997, a los 66 años, pero su obra aún perdura.

Aún sin reconocer públicamente su responsabilidad, el Estado británico ordenó la investigación y posterior confección de medidas que solucionen la violencia en los estadios. En agosto de 1989, cuatro meses después de Hillsborough, el Lord Chief of Justice Peter Taylor presentó internamente el Informe Taylor (Taylor Report), documento que sentó las bases para que el fútbol inglés sea tal como lo conocemos y lo consumimos hoy. Estas reglas fueron tanto para el fútbol de Inglaterra como para el de Escocia y cambiaron para siempre la forma de ver y asistir a los estadios. En enero de 1990, fue dado a conocer y puesto en marcha. Sus puntos principales y los motivos que los generaron, fueron estos:

  • Todos los estadios deben tener asientos en la totalidad de sus localidades. Taylor sostenía que con los espectadores parados había un serio riesgo de problemas similares al de Hillborough. El informe le pidió inmediatez en las obras a los clubes más importantes y puso como fecha límite “agosto de 1994” a todos para que cumplieran con la nueva norma. Se impulsó la venta de abonos anuales. El Estado ayudó a los clubes a construir sus estadios nuevos, bajo las normas impuestas por Taylor y se aumentaron las entradas para que la recaudación sea mayor.
  • Quitar las vallas de las tribunas. El informe ponía de manifiesto que las vallas colocaban a los espectadores en situación de “prisioneros de guerra”. Las vallas no sólo eran alambrados y rejas, sino también paraavalanchas. Además, se decretó la obligatoriedad de instalar cámaras de seguridad en todos los estadios. 
  • Endurecimiento de las penas. Esto fue clave para terminar con los hooligans, en partidos locales. 
  • Creación de la Premier League y la League Championship (2da. División) a partir de la temporada 1992/93. Se creo una liga de élite en el fútbol británico, sobre todo para conseguir la importante inyección de dinero necesitaban los clubes para realizar las obras en sus estadios exigidas por el Informe Taylor. Al mismo tiempo, se hizo un importantísimo contrato con la empresa Sky que aún persiste y que convirtió a la Premier League en la más rentable del mundo.
IMÁGENES DE LA TRAGEDIA. En la foto de arriba, se ve como los habitantes de la tribuna superior intentan rescatar a quienes están siendo aplastados en la inferior. En la del medio, queda claro que hay una cantidad impresionante de gente en un lugar muy reducido. Hay muchísimos dentro del campo, lo que hace todavía más evidente el brutal error de abrir las puertas. La foto inferior es tremenda: chicos y gente muy joven aplastada contra el alambrado. La de Hilssborough fue la mayor tragedia de la historia del fútbol inglés. También, fue la que disparó las reformas estructurales que cambiaron al juego más popular de Inglaterra para siempre.

El primer reflejo del Estado que gobernaba Margaret Thatcher fue encubrir, ocultar pruebas, quitarse responsabilidad y culpar a los hinchas. El partido se programó en un estadio inadecuado, se abrieron las puertas cuando la situación necesitaba exactamente lo contrario, se impidió el paso de 46 ambulancias y, para los primeros auxilios, había sólo 30 voluntarios, de los cuales uno tenía 14 años. Hubo una clara y catastrófica ineficiencia del Estado. En 2012 comenzaron indagatorias a funcionarios del gobierno conservador de Thatcher (fallecida el 8 de abril de 2013) para saber por qué no se profundizaron las investigaciones en la Tragedia de Hillsborough y, a partir de ese resultado, fue que se reabrió la causa en 2014. En abril de 2016, 27 años después de la tragedia, el Tribunal de Warrington determinó que la culpa de lo ocurrido fue de la policía y que el Jefe Duckenfeld “no cumplió con su deber de cuidar a los asistentes al partido”. Una vez conocido este fallo, el Primer Ministro David Cameron pidió disculpas a los familiares de las víctimas en la Cámara de los Comunes. Fue el episodio jurídico más extenso de la historia de Inglaterra.

Hoy, la Premier League funciona como un ente autárquico, separado de la Football Association, con su propio merchandising, sus propios contratos y sus propias ideas. De hecho, en 2018 renovó sus convenios televisivos con las empresas Sky y BT Sports por 5.030 millones de euros por 160 partidos en el tramo 2019/2022. Por esa plata y en ese lapso, Sky retransmitirá 126 partidos por temporada y BT, 34. Los abonos para los hogares son costosos para un trabajador medio inglés y ni hablar de los tickets para entrar a los estadios, si es que se consiguen. En todo el Reino Unido, los famosos pubs promocionan como atracción para la gente que poseen una pantalla gigante y los partidos que se pueden ver allí.  En la Argentina, los partidos de la Premier League son emitidos por la cadena ESPN.

Las tragedias de Valley Parade, Heysel y Hillsborough dejaron una tristeza interminable. Esas familias viven sin paz desde hace muchos años y durante un largo lapso fueron a tocar la puerta de los gobiernos británicos a pedir justicia. Jamás dejaron de luchar. Por eso, aunque tarde, consiguieron justicia.

Por otra parte, la decisión política de terminar con la violencia y la tragedia, hizo que se llevaran adelante cambios estructurales que convirtieron a un fútbol marginal, oscuro, violento y trágico en competitivo, brillante, rico y valorado por la mayoría como la mejor liga del mundo.

Liverpool nunca había logrado ganar la Premier League con las nuevas reglas. Recién pudo hacerlo en la temporada 2019/2020.