PRODE Nro. 5… ¡VISITANTE!

 

CLÁSICO EN COLORES. Mané Ponce se prepara para gambetear a Carlitos Barisio. Jorge Dominichi y el uruguayo Jorge Vázquez completan la escena. Boca derrotó a River 4 a 0 el 12 de marzo de 1972. Fue la primera vez que un superclásico estuvo en el PRODE.

CLÁSICO EN COLORES. Mané Ponce se prepara para gambetear a Carlitos Barisio. Jorge Dominichi y el uruguayo Jorge Vázquez completan la escena. Este fue el segundo gol de Boca, que derrotó a River 4 a 0 el 12 de marzo de 1972. Fue la primera vez que un superclásico estuvo en el PRODE.

El fútbol, fenómeno popular por excelencia de la Argentina, genera otro que está directamente vinculado. Es el PRODE (Pronósticos Deportivos), un juego creado por el ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique y que comienza junto con el torneo Metropolitano de 1972. Los apostadores tienen que acertar el resultado de trece partidos, los nueve de Primera División y cuatro de Primera B. Para decirlo más fácil, el Estado promueve la “Polla del Fútbol”, un juego que, hasta este momento, se limita a los lectores de la revista Goles, que organiza una, o a algún quinielero clandestino sentado al lado de un teléfono.

Demás está decir que, cuando se anunció el PRODE, tuvo tantos adeptos como críticos. El gobierno de Lanusse, a través del Ministerio de Bienestar Social, explica una y mil veces los alcances del dinero recaudado. Por ejemplo, la ley que da inicio al juego, obliga a los clubes destinar la parte proporcional de sus ganancias a fomentar el deporte amateur. Y el gobierno, además, dice que utilizará su parte para solucionar algunos problemas sociales que lo tienen en jaque. Lo anuncia con bombos y platillos porque, como se sabe, el presidente Lanusse no es un presidente electo, es el conductor del último tramo de la dictadura que inició Onganía en 1966. Digamos que esta dádiva para el pueblo no es más que eso, una dádiva, pero que esconde un intento de congraciarse con quienes no lo eligieron. 

La cuestión es que el PRODE arranca con la primera fecha del Metropolitano ’72. El primer partido que se pone en juego en la historia del PRODE es el televisado del viernes 25 de febrero, el que Estudiantes le gana a Atlanta 2 a 0, con un gol de la Bruja Verón y otro de Carregado. A la noche del domingo 27, con todos los partidos jugados, se sabe que 32 apostadores acertaron los trece puntos. 

En la segunda jugada, ocurre algo impensado. El empate de Boca con Newell´s en la Bombonera y, sobre todo, el rotundo 3 a 0 con el que Colón despacha a Banfield como visitante, sorprenden a todos. Tanto sorprenden, que nadie acierta los trece partidos. Los ganadores, que son 12, llegan a doce puntos. De todos modos, el juego está creciendo. El número de apostadores y el pozo se duplicaron, en comparación con la jugada de la primera fecha.

Muy rápido, el PRODE se convierte en una locura, la gente no habla de otra cosa. Es más, el PRODE acerca al fútbol a personas que jamás fueron a una cancha ni se interesaron por nada de esto que tanto nos gusta a la mayoría. Resulta gracioso escuchar a señoras amas de casa preguntar por Comunicaciones o San Telmo. Pero están firmes en las agencias, buscando datos con el que las atiende o con hombres que dicen saber y que también están en las interminables colas, esperando para hacer las benditas cruces. 

Es tan impresionante la repercusión del PRODE, que en Canal 11 hay un programa dedicado a encontrar a el o los ganadores que se emite los domingos a la noche y otro que se llama “La cola del PRODE”, una comedia costumbrista que teatraliza las charlas que la gente hace en largas filas para apostar. El fenómeno también llega al cine, a través de una película dirigida por Emilio Vieyra (“Yo gané al PRODE, ¿y usted…?”), que podría ser la unión de los dos programas de televisión. Se trata de un productor de TV (interpretado por Ricardo Bauleo) que busca a los ganadores, sus peripecias para encontrarlos y que refleja de manera fiel lo que ocurre en distintos hogares, a la hora de ir a la agencia a jugar y cómo viven los domingos pegados a la radio, esperando obtener los trece puntos para que su vida cambie. 

LA COLA. El PRODE trajo consigo películas, merchandising y, por supuesto, varios programa de TV vinculados. Aquí, una comedia de Canal 13, cuya trama transcurría mientras esperaban que el agenciero los atendiera.

LA COLA. El PRODE trajo consigo películas, merchandising y, por supuesto, varios programa de TV vinculados. Aquí, una comedia de Canal 13, cuya trama transcurría mientras esperaban que el agenciero los atendiera.

Además, se inventa todo el merchandising imaginable e inimaginable, en forma de perinolas, cartas, ruedas mágicas, revistas temáticas y hasta videntes que se presentan en radio y televisión anunciando cómo saldrán los partidos.

El viernes 10 de marzo al mediodía se cierra la posibilidad de apostar para la jugada nº 3. La boleta en cuestión tiene estos partidos:

Partido 1: Colón – Atlanta

Partido 2: Lanús – Huracán

Partido 3: Estudiantes – Vélez

Partido 4: Racing – Rosario Central

Partido 5: River- Boca

Partido 6: Newell´s – Independiente

Partido 7: Ferro – Gimnasia

Partido 8: San Lorenzo – Argentinos Juniors

Partido 9: Chacarita – Banfield

Partido 10: Quilmes – Estudiantes de Buenos Aires

Partido 11: San Telmo – Temperley

Partido 12: Almagro – Almirante Brown

Partido 13: Tigre – Talleres

Es el primer River – Boca que integra una boleta del PRODE. Ese 10 de marzo a la noche, juegan San Lorenzo y Argentinos Juniors en el Gasómetro de Avenida La Plata. Se produce el primer dolor de cabeza para los apostadores. Un modesto Argentinos le gana 2 a 1 a un poderoso San Lorenzo, preparado por el Toto Lorenzo para ser campeón. Hay mucha rotura de boletas. Otros, más fríos, piensan en que esto es un batacazo y que, probablemente, pase lo mismo que la fecha anterior. O sea, que nadie haga trece puntos y que ganen los que tienen doce.

Llega el sábado, es día de Primera B. Hay que estar atento a los últimos cuatro casilleros. Salvo el empate que Talleres consigue en Victoria ante Tigre (0-0), el resto de los partidos no entrega sorpresas. Quilmes golea a Estudiantes de Buenos Aires (4-1), San Telmo le gana a Temperley 2 a 0, pero es local, así que está lejos de ser inesperado y Almagro – Almirante Brown es una igualdad lógica (1-1). También el sábado 10, pero a la noche, Nicolino Locche pierde su título mundial con Alfonso Pepermint Frazer. Es una suerte que no esté en el PRODE, hubiésemos perdido todos, El Intocable era Campeón del Mundo desde 1968.

Por fin es domingo. Por fin, porque terminó la tortura de ver caer a Nicolino, porque juegan River y Boca y porque los argentinos que jugaron al PRODE –que son muchos más que la semana pasada—van a saber si son millonarios o tendrán que ir a jugar la boleta 4 como quien va a misa.

Este River – Boca, el del 12 de marzo de 1972, corresponde a la jugada 3, lleva el número 5 en las boletas del PRODE. La mayoría de los apostadores pusieron la cruz en el medio, en la columna del empate. Los “muy” de River, obviamente, escribieron en la columna de la izquierda, la del local. Y los “muy” de Boca, en la de la derecha, la del visitante. Pero es un clásico, nadie se juega para un lado o para el otro. Sobre todo, porque, como se verá, River y Boca no están como para que uno les confíe ciegamente unos mangos del propio peculio.

El Metropolitano ’72, el del PRODE, va por la tercera fecha. Es un torneo largo, los equipos se están acomodando. El entrenador de River sigue siendo Didí, pero el cuadro de la Banda Roja aún no puede ser campeón, como viene ocurriendo desde 1957. Por eso, resulta extraño que este Metro ’72 sea el cuarto torneo que empieza con el mismo técnico. Pero no ganó ninguno de los tres anteriores. El crédito se está terminando. Es más, todos saben que en este campeonato su permanencia depende de la marcha del equipo. Ya a mediados del ’71, la Comisión Directiva votó su continuidad y triunfó la postura de mantenerlo en el cargo sólo por un sufragio, el de Alfredo Davicce, responsable del fútbol profesional. River hace la contratación más cara de la temporada, al traer desde Atlanta a Ernesto Mastrángelo. También llega Carlos Angel López, un zurdo talentoso que actuaba en Excursionistas. 

Los resabios de la huelga de futbolistas del ’71 genera algunas decisiones importantes en River. Uno de los integrantes del plantel era Carlos Della Savia, delegado de Futbolistas Argentinos Agremiados y uno de los principales impulsores de la medida de fuerza. De los motivos y alcances de esta huelga ya dimos debida cuenta en el capítulo anterior. El primer castigo de los dirigentes fue mantener a los pibes como primer equipo. Es probable que la histórica victoria contra Boca del 27 de noviembre del ’71 les haya hecho perder el eje. Los dirigentes y el propio Didí pensaron que podían llegar al título con los chicos. El cachetazo se lo dio Independiente en el Monumental, ganándole 3 a 2 y dejándolo afuera de todo.

En los albores de la temporada ‘72, Didí corta grueso, seguramente por indicación de los dirigentes. Excluye del plantel a Della Savia y Daniel Onega, los representantes del plantel en la huelga del año anterior. Della Savia es transferido a Racing y Daniel Onega también, aunque, en este caso, fue un préstamo anual. Pero el técnico, por su cuenta, prescinde de Dominichi y Oscar Más. Se genera un escándalo importante. La Comisión Directiva interviene y consigue que Didí reincorpore al Gori y a Pinino. La depuración se completa con las ventas de Hugo Carballo, Carlos Bulla y Héctor Pignani y los pases libres de Trebucq y Ramiro Pérez.

Para el Metropolitano, Didí mezcla a los profesionales del plantel con los pibes que promovió el año anterior, más otros chicos que ya habían debutado antes, como Merlo (1969), Juan José López (1970), Morete (1970) y Alonso (1971). Y si bien el torneo arrancó con una buena victoria 5 a 3 sobre un Vélez dirigido por Osvaldo Zubeldía y con Ermindo Onega como figura debutante, el segundo partido, el último antes de este contra Boca, fue una derrota por 4 a 0 humillante. Se la propinó Rosario Central, el equipo de Labruna. La cabeza de Didí está a punto de rodar. La paciencia de la gente está viendo el límite desde muy cerca.

Sin embargo, Didí no hace cambios. Resuelve otorgarle la revancha a los mismos jugadores y repite el equipo que perdió con Central: Barisio, el uruguayo Jorge Vázquez, Dominichi, Laraignée, Osvaldo Pérez, Jota Jota López, Merlo, Alonso, Joaquín Martínez, Morete y Más. 

Boca empezó el Metro ’72 ganándole a Ferro 5 a 0 en Caballito, pero, en la segunda, empató en Bombonera 1 a 1 con Newell´s. El entrenador xeneize también es extranjero. Fernando Riera es chileno y está en Boca desde mediados de 1971. El ’71 tampoco fue un buen año para Boca y se completó con la derrota ante los pibes de River. Es la pobre campaña del año pasado la que hace que los hinchas de Boca miren a Riera con desconfianza. Da la sensación de que si el cuadro azul y oro pierde esta tarde con River, los días del técnico estarán contados. Boca tiene un equipo más experimentado. Rubén Sánchez, Marzolini, Suñé, Rogel, Orlando Medina, Mané Ponce son algunos de los apellidos más conocidos. Pero también Boca tiene pibes. Por ejemplo, jugarán Osvaldo Potente y Enzo Ferrero, dos chicos que debutaron en el ‘71. Oscar Peracca es otro apellido de las inferiores que lleva un corto tiempo en Primera. Y está Hugo Curioni, goleador cordobés que ya metió dos goles en las dos fechas que se jugaron. Lo curioso es que Boca fue quien sacudió el mercado a comienzos de año, al contratar a Oscar Malbernat y Carlos Pachamé y no irán ni al banco. La novedad está en la ropa. Boca abandonará sus clásicos pantaloncitos azules para estrenar unos más a la moda de estos tiempos, los bicolor. Son amarillos adelante y azules atrás. 

Las entradas ya están agotadas. Pero, como siempre ocurre, va mucha gente a ver si consigue algo en la reventa o, de casualidad, “se equivocaron en la radio” y sí hay localidades. Pero no, en la radio no se equivocaron, no entra nadie más. 

Delante de las ventanillas se amontona gente y más gente, hay una multitud. Empiezan los empujones, las presiones sobre los que están más cerca de la pared. Todo esto pudo haberse evitado, si la Policía prevenía. Pero no previno y, ahora, cuando llega, reprime con brutalidad, tal es su costumbre en tiempos de gobiernos militares, como es este de Lanusse. Con una violencia que sobrepasa los límites de lo tolerable, los policías arrojan gases lacrimógenos para dispersar. Lo hacen a pocos metros de la multitud. Hay dos riesgos inmediatos: uno es la asfixia, el otro es un golpe de la bomba de gas. En 1958, el primer muerto de lo que se llama “violencia en el fútbol” cayó por el impacto de una bomba de gas lacrimógeno en su cara. Mario Linker, se llamaba. Pero la Policía lo hace igual. El desbande que genera esta imprudencia no provoca una tragedia por milagro. La gente sale corriendo hacia cualquier parte, chocan entre ellos, se caen, los pisan, les pasan por arriba. 

Los gases no son padecidos sólo por los que están afuera. El viento lleva el gas hacia adentro del estadio, provocando dificultades en la gente que está esperando el partido y hasta a los jugadores del preliminar, que deben suspender su encuentro por un rato porque el ardor en nariz y garganta es insoportable.

El referí es Juan Carlos Rodríguez. Debutó como juez de Primera División en 1969, pero la mayor parte de su carrera la hizo en el fútbol del ascenso. Hoy le toca el primer River – Boca de su vida. 

Boca tiene dos wines poderosos. Uno es Mané Ponce, que desde el vamos le complica la vida al pobre Japonés Pérez. El de la izquierda es el Picky Ferrero, otra joya de La Candela. Vázquez ya no sabe qué hacer para controlarlo. El equipo de Riera empieza a ganar desde aquí.  Y continúa su superioridad sobre River con excelentes tareas de Orlando Medina y Peracca. El que más sabe es Potente, pero se excede en la gestión individual. Jota Jota y Alonso dan algunos pasos atrás para acercarse a Merlo, pero no alcanza para recuperar la pelota. 

A los veinte minutos River logra salir un poco de las cercanías de su área, pero la pelota se le va a Joaquín Martínez por un costado y es lateral para Boca. Lo hace Marzolini, le da la pelota a Rogel. River tiene el equipo corrido hacia adelante. Ponce está en el medio, siempre con la débil custodia de Osvaldo Pérez. Los centrales millonarios están en el medio de la cancha. Rogel saca un pelotazo largo y exacto para Mané. Por supuesto, Ponce le gana al Japonés. Barisio resuelve salir y sale. A mitad de camino, se arrepiente y vuelve. Ponce encara al arquero. Barisio intenta salir otra vez. Ya es tarde. Mané tiene todo controlado, la situación y la pelota. Gambetea fácilmente al arquero de River y define con el arco libre. Boca gana 1 a 0, en un partido que se le presenta inesperadamente sencillo. El 5 del PRODE, de arranque, es visitante.

(La boleta del PRODE ya tiene muchos movimientos. Este de Ponce fue el tercer gol de la fecha. Gimnasia le está ganando a Ferro en Caballito con un gol de Pignani al minuto y Colón le gana a Atlanta en Santa Fe desde los seis, gol de Córdoba. El resto está 0 a 0)

El gol de Boca deja al desnudo las principales deficiencias del River de Didí versión ‘72. Se basa exclusivamente en el talento de sus futbolistas. Entonces, no tiene término medio. Cuando los jugadores millonarios no funcionan, como con Central el domingo anterior o en este partido, River demuestra que no tiene estructura ni variantes para aguantar y respaldar a los talentosos en una mala tarde. Ya hemos mencionado dos o tres veces los problemas que tiene Osvaldo Pérez con Ponce. El fuerte del Japonés no es la marca, es la proyección. Lo hace muy bien, porque tiene un manejo superior a la media de los laterales de esta época. Pero cuando River es atacado, Pérez sufre, porque está obligado a toparse con los wines mano a mano. Y pierde casi siempre. Le pasó con Central y Bóveda, le está pasando con Boca y Ponce. 

(¿Cómo terminaron los primeros tiempos? Ferro le empató a Gimnasia con un gol de Chiche Sosa, van 1 a 1; ¡epa! Newell´s derrota a Independiente 2 a 0 en Rosario con dos de Cáceres; Colón gana 2 a 0, el segundo lo metió la Chiva Di Meola; Verón había metido un gol para Estudiantes, pero empató el Piloto Bentrón para Vélez, igualan 1 a 1; Chacarita y Banfield también empatan 1 a 1, Buzzo de penal para Chaca y el Juanchi Taverna para el Taladro. Racing – Central y Huracán – Lanús están 0 a 0 todavía. El único visitante del domingo que gana es Boca. Revisen sus boletas, nos dice el Gordo Muñoz).

Ahora, en el Monumental, van once minutos del segundo tiempo. Boca está  cómodamente instalado de contraataque, viendo como River se repite una y otra vez tocando la pelota lejos del arco de Sánchez y terminando todo con un centro intrascendente. Ese centro llega, por lo general, del lado de Pinino Más, porque Marzolini no le deja tocar la pelota a Joaquín Martínez. En una salida de Boca, Nicolau localiza a Potente sin marca en el medio de la cancha. Patota no piensa mucho. Sólo mete un pase impecable, que Ponce encuentra en su diagonal hacia el gol. Los defensores de River no marcan, prefieren levantar inocentemente su mano pidiendo un offside que no existe. Mané hace lo mismo que en el primer gol. Gambetea a Barisio y toca al arco vacío, mientras Dominichi llega tardísimo. Por como está el partido, este 2 a 0 parece ser efímero, sólo el paso previo a una goleada que dará que hablar. El PRODE 5 se está afirmando con la cruz a la derecha.

(Las cosas en el PRODE, a esta altura, están así: Ferro y Gimnasia siguen 1 a 1, Carregado había metido un gol para Estudiantes, pero enseguida empató Bianchi para Vélez, ahora están 2 a 2, Chaca y Banfield están 1 a 1, Newell´s le sigue ganando a Independiente, pero ahora 3 a 1, nuevos goles de Maglioni y el Loco Mendoza, Cerqueiro descontó para Atlanta en Santa Fe, ahora gana Colón 2 a 1 y Racing vence 1 a 0 a Central con un gol del Chiche Lamelza, Huracán – Lanús es el único 0 a 0 de la tarde. El visitante triunfador del domingo sigue siendo Boca).

Didí reacciona tarde. Pone a Mastrángelo por Joaquín Martínez, cuando River está dos goles abajo. El cambio debió haber llegado antes. La gente silba a todo el equipo, pero está particularmente fastidiada con Juan José López. Didí lo percibe y saca al Negro. Hace entrar a Víctor Marchetti. Pero nada se modifica. Apenas Pinino intenta algo cuando se libera del Chapa Suñé, por ahí Morete deja hasta la última gota de sudor, soñando con una pelota limpia para hacerle otro gol a Boca. Pero será en otra ocasión, no hoy. 

En cambio, Boca llega a fondo otra vez. Van treinta y un minutos del complemento. Potente pone una pelota perfecta, genial, por arriba de una defensa que está parada en línea. El que pica ahora no es Ponce, sino Curioni. Al Japonés Pérez no le sale una y tampoco este cierre. Barisio, el pobre Barisio, sale a tapar por enésima vez a un delantero de Boca con pelota dominada. A diferencia de los dos goles anteriores, el arquero de River no es eludido. Curioni resuelve con un toque sutil por arriba de la cabeza de Barisio. Boca está 3 a 0 arriba en el Monumental. Los jugadores xeneizes festejan como si fuera la última vez. Rodríguez aplica una absurda reglamentación. Por demorar el juego, amonesta a todo el equipo de Boca. Es como en la escuela, como no se sabe quién lo hizo, pagan todos. No hay un jugador identificado en un supuesto retardo intencional del juego. Entonces, todos presos. 

(Faltan diez minutos en todos los partidos, minutos más, minutos menos. Bianchi metió otro gol, Vélez gana 3 a 2 en La Plata; el Goma Vidal le está dando la victoria a Ferro sobre Gimnasia 2 a 1; Huracán hizo dos goles casi juntos y le gana 2 a 0 a Lanús, uno lo hizo Cabral y el otro Miguelito Brindisi; en Rosario Newell´s e Independiente se están matando a goles, Newell´s gana 5 a 2, Mendoza metió otro gol, Santamaría hizo el suyo y Magán descontó pata el Rojo; Racing asegura su victoria con un gol de Wolff de penal; Chacarita y Banfield siguen 1 a 1… ¡No, pará! ¡gol de Chacarita, gol de Chacarita! Lo hizo el Tano Frassoldatti, gana Chaca 2 a 1, es local el 9…)

Boca sigue liquidando a River. Dos minutos después del tercer gol, Curioni recibe otra cortada. En River, ya no marca nadie, si es que alguna vez en la tarde marcó alguien. El cordobés encara a Barisio, corriendo casi paralelo a la línea de fondo. Le hace una gambeta larga hacia la derecha y define con un toque suave. El festejo del 4 a 0 es tan grande, tan apasionado, que Rodríguez, el juez, entiende que los jugadores de Boca vuelven a hacer tiempo. Es ridículo, ganan 4 a 0 y faltan doce minutos. Es cierto que en el fútbol puede pasar cualquier cosa, pero que River haga cuatro goles en lo que queda de partido entra en la categoría de milagro. Los milagros casi nunca acuden en ayuda de los suicidas. Y River, en términos futboleros, se suicidó. La cuestión es que el árbitro llama a Marzolini, el capitán de Boca. El reglamento dice que si todo el equipo está amonestado y la falta se reitera, debe ser expulsado el capitán. O sea, está amonestado todo Boca y el capitán es Marzolini. Ergo, tarjeta roja para Silvio. Falta poco, pero, por las dudas, Riera manda a la cancha a Armando Ovide, lateral izquierdo, por Hugo Curioni, autor de los dos últimos goles xeneizes.

Igual ya está, por primera vez Boca logra una diferencia tan grande sobre River en el Monumental. Le había ganado como visitante por este mismo resultado en 1955, pero fue en la cancha de Racing. Acá, en Núñez, tiene otro precio, otro valor.

En cuanto a River, el jogo bonito que Didí anunció a su llegada está hecho añicos. No existe, los hinchas de River están cansados de tantos fracasos, de tantos años sin títulos, de recibir ocho goles en dos partidos y no gritar ninguno. 

Para colmo, el jogo bonito fue de Boca.

(Ya terminaron todos, la boleta quedó así: 1 local, Colón 2, Atlanta 1; 2 visitante, Lanús 0, Huracán 2; 3 visitante, Estudiantes 2, Vélez 3; 4 local, Racing 2, Central 0; 5 muy visitante, River 0, Boca 4; 6 local, Newell´s 5, Independiente 4; 7 local, Ferro 2, Gimnasia 1; 8 visitante, San Lorenzo 1, Argentinos Juniors 2; 9 local, Chacarita 2, Banfield 1. El resto de la boleta ya la conocemos, fueron dos locales, Quilmes y San Telmo, y dos empates).

Llega la noche. La gente está expectante por el PRODE. El partido de San Lorenzo – Argentinos dejó a muchos por el camino. Ya falta poco para que sepamos a cuántos. 

A eso de las nueve de la noche, mientras los hinchas de Boca esperan que les repitan la goleada en el Monumental por Canal 7, salen los resultados. Como ocurrió la semana anterior, nadie hizo trece puntos. Sobre un total de 858.018 tarjetas, sólo 117 hicieron doce puntos y esos fueron los ganadores. Por primera vez, se dan a conocer los nombres de los agraciados. Igual se llevan unos cuantos mangos porque la cantidad de boletas jugadas supera largamente a la de la jugada 2 del PRODE. Sufrieron por el gol de Chacarita sobre el final, por los vuelcos de Ferro y Vélez, por lo que tardó Huracán en meter un gol, por la levantada final de Independiente, pese a que no alcanzó.

Pero el partido del que se esperaba el resultado más incierto, el más difícil, no fue tal. Cuando Boca hizo el primer gol, quedó claro que la tarde iba a ser azul y oro. 

El 5 del PRODE fue visitante. Lo acertaron unos cuantos, hay muchísimos hinchas de Boca en la Argentina…

 

RIVER 0 – BOCA 4

Partido correspondiente a la 3ª fecha del Campeonato Metropolitano de 1972, jugado el 12 de marzo de 1972 en el estadio de River Plate con 145.832,50 pesos de recaudación.

RIVER: Barisio; Jorge Vázquez, Dominichi, Laraignée, Osvaldo Alejandro Pérez; Juan José López (22′ ST Marchetti), Merlo, Alonso; Joaquín Pedro Martínez (15′ ST Mastrángelo), Morete y Más. DT: Valdir Pereira (Didí).

BOCA: Rubén Omar Sánchez; Suñé, Nicolau, Rogel, Marzolini; Orlando José Medina (30′ ST Bongiovanni), Peracca; Ponce, Curioni (33′ ST Ovide), Potente y Ferrero. DT: Fernando Riera.

GOLES: 18′ PT y 11′ ST Ponce; 30′ y 32′ ST Curioni.

EXPULSADO: 33′ ST Marzolini.

ARBITRO: Juan Carlos Rodríguez.

 

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