QUE EL PARTIDO NO SEA DE IDA Y VUELTA

ÚLTIMO PASO. Esta imagen es de un entrenamiento en San Carlos de Apoquindo, esperando por la final. Martino tiene todo claro. Los jugadores también. Ahora hay que llevar la idea a la cancha y ganar.

ÚLTIMO PASO. Esta imagen es de un entrenamiento en San Carlos de Apoquindo, esperando por la final. Martino tiene todo claro. Los jugadores también. Ahora hay que llevar la idea a la cancha y ganar.

En medio de la última conferencia de prensa del Tata Martino antes de la final de la Copa América, me acordé del Bichi Fuertes.

Sí, del Bichi Fuertes. El Bichi estaba transpirado, cansado y caliente. Era el 19 de marzo de 2000. Su equipo, Colón, acababa de empatar 6 a 6 (¡¡¡!!!) con Gimnasia en el Bosque. Los relatores y los comentaristas bramaban: “¡Qué partido, mis amigos! ¡Viva el fútbol! ¡Así da gusto! ¡Dos equipos que buscaron el arco de enfrente! ¡Dónde están ahora los que dicen que el 0 a 0 es el partido perfecto!”

El periodista de campo de juego, influenciado por sus dos compañeros de la cabina, paró a Fuertes, cuando el tremendo goleador sabalero se iba al vestuario.

  •    – Que partidazo, Bichi. Y que equipazo es Colón…
  •    – ¿Eh? Si fuésemos un equipazo, no nos hubieran hecho 6 goles. Fuimos un desastre.
  •    – Pero metieron seis… 
  •    – No importa. Nos defendimos muy mal. No podés meter seis goles y no ganar el partido…

El Kun y el Tata venian dando la conferencia de prensa en las frías entrañas del Estadio Nacional de Santiago de Chile, en una sala pequeña, más ancha que larga, con las cámaras y los camarógrafos dominándolo todo. Un colega cayó en la tentación del lugar común de que como son dos equipos que “van al frente”, debería salir un partido “palo y palo” y le preguntó a Martino si imaginaba ese escenario. El Tata le contestó rápido…

  •    – “La experiencia me dice que la mayor parte de las veces que juegan dos equipos de los que ustedes llaman ‘ofensivos’ los partidos son un bodrio. Además, hay que ver si queremos un partido palo y palo, hay que ver si uno de los dos quiere un partido palo y palo…”

Si el partido es “palo y palo”, “de ida y vuelta”, “te devuelve la plata de la entrada” o “se mataron a goles”, es porque no jugaste bien. Está buenísimo para ver por televisión un domingo a la noche con pizza y cerveza, pero no es un buen mensaje para un entrenador. Martino sabe esto, a pesar de que un “palo y palo”, en un partido empatado, favorece al que tiene mejores jugadores. O sea, en una lectura primaria, sin matices y sin profundizar demasiado, un “palo y palo” contra Chile seria beneficioso para nuestro equipo. Pero no hay que jugar “palo y palo”. Voy a todas las conferencias de prensa de Martino. Es muy inteligente. Hace lo que no muchos entrenadores de fútbol: deja pistas, dice entre líneas. Da la impresión de que el Tata quiere que lo escuchen con atención y premia con data oculta a aquellos que ponen los cinco sentidos al servicio de lo que él está diciendo. Y lo que dijo, palabras más, palabras menos, es que de ninguna manera quiere el “ida y vuelta”. Y tiene razón. Argentina no tiene por qué pasar por eso. Sobre todo, no tiene que pasar por la parte que dice “… vuelta”. Si los jugadores albicelestes ejecutan el plan al pie de la letra, lo más probable es que el partido tenga un curso, mayoritariamente, disputado en el campo chileno.

Chile no va a jugar como siempre y eso también lo sabe Martino. Todos suponemos –Sampaoli lo dijo sin decirlo en la conferencia de prensa previa, donde estuvo acompañado por Gary Medel– que La Roja tratará de imponer su vértigo, pero que la pelota estará en serio riesgo, mas que en los partidos anteriores que disputó el cuadro local. Chile no puede exponerse frente a Argentina a que le pase lo mismo que con México, por ejemplo, porque los resultados serían desastrosos. Sampaoli cavila entre poner o no a Valdivia. Algunos colegas chilenos creen que el jugador del Al-Wahda (Emiratos Árabes Unidos) no estará y que ese lugar lo ocupará un jugador que participaría de una marca sobre Messi, Di María o Pastore y que Arturo Vidal se adelantaría unos metros. Otros, los más, piensan que Valdivia estará. Martino dio a entender que Sampaoli no quitará a Valdivia justo en la final, según su parecer.

De todos modos, si Valdivia está o no, no cambia sustancialmente los planes argentinos. No porque de lo mismo, que quede claro. Valdivia está haciendo una muy buena Copa América y, al igual que Pastore, su crecimiento ha sido notable, mas que nada, cuando dejó de lado sus hazañas nocturnas y las centró en su carrera de futbolista profesional. Su presencia en el partido final debe ser un tema de preocupación para los nuestros porque Valdivia juega muy bien y está en un excelente momento.

JORGE VALDIVIA. Excelente jugador chileno y que, además, está en un gran momento. Martino descarta que jugará, pese a que una parte de la prensa chilena cree que estará como suplente.

JORGE VALDIVIA. Excelente jugador chileno y que, además, está en un gran momento. Martino descarta que jugará, pese a que una parte de la prensa chilena cree que estará como suplente.

Pero Argentina necesita la pelota. La necesita más que nunca, por las característica del equipo de Sampaoli. Algunos periodistas –básicamente, argentinos– insisten en alinear a Sampaoli y Martino en una misma vereda. Es notorio que Chile y Argentina juegan con dos métodos muy diferentes. Chile ama el vértigo. Su fútbol es una montaña rusa. Viaja en un carrito que sube y baja lomas a mil kilómetros por hora y vive cómodo en esa dinámica. Argentina no es eso, sin que esto signifique que sea mejor o peor. Es otra cosa. A juzgar por la evolución de la Selección de Chile desde los tiempos de Bielsa para acá, esta manera de jugar le dio excelentes resultados. Sin ir muy lejos, les impuso condiciones a España y Brasil en el último Mundial.

El tema es que el momento de Argentina es muy bueno. Y ahí es donde Martino me recordó a aquella declaración del Bichi Fuertes del comienzo de estas líneas. El DT no quiere el “palo y palo” porque sueña con que su equipo maneje la pelota todo el tiempo. Manejar la pelota no solo significaría buscar variantes para atacar y lastimar al rival, sino que también seria quitarle la pelota a Chile e impedirle que el partido se juegue a su ritmo. Es esencial este detalle para que la final tenga un desarrollo parecido a los dos últimos partidos que jugó Argentina. Para que las cosas funcionen como soñamos, es imprescindible que Argentina pueda tener el juego que tuvo contra Colombia en Viña del Mar y la contundencia que mostró con Paraguay en la gélida noche de Concepción.

Para llegar a eso, no hay que “devolver la plata de la entrada” ni hacer “un partido memorable”, ni “un ida y vuelta” ni “palo y palo” ni “dos equipos con vocación ofensiva” ni “dos exponentes de futbol ofensivo” ni “dos propuestas que miran el arco de enfrente”. Hay que tener la pelota y llevar adelante el plan preestablecido, que es bastante mas ambicioso que estas frases sin sentido que nos alejan cada día del disfrute del fútbol.

Hay que jugar bien y ganar. Argentina está capacitada para hacer las dos cosas. Y todos seremos muy felices si eso ocurre.

 

 

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