SAJA NOS EXPUSO A TODOS

SAJA. Siempre apareció como un tipo amable y educado. Su actitud para con Bastía trasciende el mero "son cosas del fútbol". Habla del atraso cultural e informativo de un medio muy importante.

SAJA. Siempre apareció como un tipo amable y educado. Su actitud para con Bastía trasciende el mero “son cosas del fútbol”. Habla del atraso cultural e informativo de un medio muy importante.

Daba pena verlo a Sebastián Saja –justo a él, el subcapitán, una de las caras de Racing, el yerno perfecto– gritarle “puto, puto, puto” a Adrián Bastía. Saja es uno de los pocos futbolistas de los que me asombra una conducta como esa. Las notas al muy buen arquero de Racing nunca fueron lo más divertido que uno pueda encontrar en este mundo, pero, al menos, su manera de expresarse, su modo de manejar situaciones de lo más complicadas –Racing y él las tuvieron– nos hicieron pensar en un estadío cultural superior al futbolista medio.

Alguno dirá, en medio de tanta ignorancia, que “son cosas que pasan en una cancha de fútbol”. No extraña, forma parte de esta horrible situación. No alcanzan a mensurar la gravedad del hecho.

Muchas veces, el propio Diego Maradona se quejó por la forma en que se subestima al futbolista. Tiene razón. Pero tampoco podemos negar que a los jugadores los rodea un medio que no los estimula más que de la cintura hacia abajo, que hace que pocos de ellos digan cosas interesantes o que repitan como pericos lo que leen en los diarios o lo que les dicen los vivillos representantes. Es un momento de mucha pobreza cultural en el mundo del fútbol y eso nos incluye a todos. Muchos de los más promocionados periodistas analizan el fútbol con un atraso que asombra. Todavía se mira con desconfianza al psicoanálisis como forma de contribuir a que el jugador entienda sus problemas, combata sus miedos y progrese en su carrera, todavía se niega a la preparación física como elemento indispensable para mejorar el rendimiento deportivo, todavía se fustigan planteos tácticos para explicar fracasos del que nos simpatiza, todavía se dicen cosas increíbles, ya discutidas en los 80.

BASTÍA. Hace tiempo que es víctima de rumores y burlas. El incidente con Saja y su reacción posterior debería llamarnos a la reflexión y revisar el mensaje que estamos dando.

BASTÍA. Hace tiempo que es víctima de rumores y burlas. El incidente con Saja y su reacción posterior debería llamarnos a la reflexión y revisar el mensaje que estamos dando.

Por supuesto, si los mensajes de los comunicadores son de calidad vil, no es de esperar que los de los futbolistas salten la valla tan baja que tienen por delante. Gritándole a Bastía como un desaforado, insultándolo con la supuesta condición sexual, Saja expuso el bajo nivel cultural e informativo en el que navegamos cada día. El 12 de diciembre de 2002 –hace casi 13 años– Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad de América Latina en legalizar la Unión Civil entre personas del mismo sexo. La República Argentina permite los matrimonios entre personas del mismo sexo desde el 15 de julio de 2010, hace casi cinco años. Seguramente, el arquero de Racing ni lo sabe. O si, por ahí lo sabe, pero no le importa o no los quiere.

Sin embargo, el “mundo del fútbol” sigue anteponiendo la condición sexual a la condición deportiva. Hubo jugadores gays que debieron esconder su condición para que “el mundo del fútbol” no los escupiera. Hay futbolistas que fueron “descubiertos” e inmediatamente desafectados. Dos jugadores brasileños, de hecho, fueron quitados de la lista para el Mundial 86 porque se descubrió una relación amorosa entre ellos.

Las cosas han cambiado. El mundo va camino a la defensa acérrima de las libertades individuales, la gente se expresa con palabras y también con sus cuerpos y sus gustos. Y esto debe ser irreprochable. Bastía no tiene que admitir nada porque, en el caso de que fuera gay, no está cometiendo ningún delito. Y si no fuera gay, tampoco tiene que explicar. La condición sexual y los gustos de cada uno son de las cosas más íntimas que todos nosotros poseemos.

Eso es sagrado.

Aspiro a que los comunicadores evolucionemos, a que nos enteremos que allá afuera el mundo camina y obremos en consecuencia, a que los futbolistas no escuchen sólo a gente que grita indignada en televisión y que agranden el espectro de los mensajes a recibir, a que las cosas vayan mejor.

Aspiro a que el Polaco Bastía viva libre y sin que sea insultado o censurado por una supuesta elección sexual, sin necesidad de andar explicando nada.

Aspiro a que, la próxima vez, el Chino Saja represente la tolerancia y la educación, como tantas otras veces.

 

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