SAN LORENZO NO PERDONA

PUNTEROS. Definición impecable de Mauro Matos. El mal pase de Bentancur lo sorprendió, pero el ex delantero de All Boys logró dominar la pelota con la derecha. La definición fue impecable. Resolvió la jugada de zurda, para colocar la pelota por debajo de Orión. San Lorenzo remó el partido con sus armas y logró una victoria indispensable.

PUNTEROS. Definición impecable de Mauro Matos. El mal pase de Bentancur lo sorprendió, pero el ex delantero de All Boys logró dominar la pelota con la derecha. La definición fue impecable. Resolvió la jugada de zurda, para colocar la pelota por debajo de Orión. San Lorenzo remó el partido con sus armas y logró una victoria indispensable.

Es desesperante ver cómo se reducen las opiniones sobre algo tan complejo como el fútbol (el futbol profesional es de alta complejidad) a si fue “lindo” o “feo”. Establecer parámetros de belleza (?) para el deporte profesional mas visto en el mundo es perderse casi el 90 por ciento del fenómeno. Decir que San Lorenzo juega “feo”, no sólo es falso, también es ridículo. Es real que cuando uno analiza algo –lo que sea– lo pasa por el tamiz del ojo propio. O sea, siempre hay opinión en lo que uno dice. Si alguien no coincide con las formas que elige San Lorenzo en algunos partidos, le cabe el derecho de pensar y creer que el futbol debe ir por otro carril. Pero San Lorenzo no jugó “feo”. Eligió un modo de jugar acorde con los jugadores con los que cuenta. Prefirió esperar a Boca y generarle situaciones de gol a partir de los espacios que Boca suele dejar cuando va para adelante.

Desde este sitio, marcamos muchas veces el deficiente retroceso del cuadro de Arruabarrena. Es un equipo que –incluso cuando está Tevez– vuelve mal. Los entrenadores dirían que “no ataca marcando”. Gimnasia, sin ir más lejos, le metió un gol un minuto después de un ataque propio. La perdió Sebastián Palacios, la recuperó Maxi Coronel, se la dio a Mendoza, Mendoza dio un pase largo y Mazzola quedó mano a mano con Orión. Yendo más atrás, Unión le hizo cuatro goles y Aldosivi tres, ambos en la Bombonera.

PITU. Barrientos fue el mejor de San Lorenzo y uno de los mejores de la cancha. La foto define perfectamente una parte de la doble función: domina la pelota ante Peruzzi, colaborando con el lateral Rodrigo Arias (13). Cuando se fue lesionado, San Lorenzo sufrió el partido y estuvo a punto de caer.

PITU. Barrientos fue el mejor de San Lorenzo y uno de los mejores de la cancha. La foto define perfectamente una parte de la doble función: domina la pelota ante Peruzzi, colaborando con el lateral Rodrigo Arias (13). Cuando se fue lesionado, San Lorenzo sufrió el partido y estuvo a punto de caer.

La idea de juego que pretende Boca está clara. Salvo anoche, que intentó un 4-4-2 dinámico, siempre puso en la cancha cuatro en el fondo, un cinco, dos volantes internos, dos extremos y un punta. La presencia de Tevez le generó cierto movimiento porque Carlitos se tira unos metros atrás y actúa como una especie de enlace. Pero Tevez es delantero y esto hace que el Vasco piense seriamente en sacar a Palacios y reemplazarlo con Lodeiro para que la idea de posesión extensa tenga mejores y más aptos intérpretes. Contra San Lorenzo, Arruabarrena debió diseñar un equipo diferente, en plan de juego y en apellidos.

De acuerdo a lo que se vio en el desarrollo del partido contra San Lorenzo, el Vasco no eligió mal. Acaso se pueda discutir el cambio de Monzón por Palacios. Sobre todo, porque el pibe delantero hizo un buen segundo tiempo. Se imponía la salida de uno de los volantes de afuera –preferentemente de Bentancur, que no hizo un buen complemento– y el reacomodamiento con Monzón de lateral y Colazo de extremo izquierdo. Pero un medio campo para dominar pelota y terreno con Meli – Cubas – Pablo Pérez – Bentancur fue una correcta decisión. De hecho, Pérez hizo un muy buen partido, Meli complicó con su dinámica aún cuando no conoce de pausas ni frenos, Cubas no erró un solo pase y Bentancur, dentro de su irregularidad, hizo un primer tiempo prolijo.

BENTANCUR. EL pibe uruguayo es un excelente proyecto. Mostró algunas pinceladas de su talento en el primer tiempo, aunque sin regularidad. EL grave error conceptual en el gol de San Lorenzo opacó su presencia. En la escena, supera el cruce de Caruzzo.

BENTANCUR. El pibe uruguayo es un excelente proyecto. Mostró algunas pinceladas de su talento en el primer tiempo, aunque sin regularidad. El grave error conceptual en el gol de San Lorenzo opacó su presencia. En la escena, supera el cruce de Caruzzo.

Bauza sabe todo esto. Ve los partidos. No hace falta que nadie se lo cuente. Entonces, llega el momento de ir a la cancha de Boca, dos puntos abajo y el empate sirve para que la diferencia no se haga más amplia, llegado el caso. Después de la excursión a la Bombonera, quedan 7 partidos más. No hay por qué forzar el tiempo. Bauza –uno de los mejores y menos reconocidos entrenadores del futbol argentino– armó un equipo sin Ortigoza ni Mas. Eligió el reemplazo mano a mano de Rodrigo Arias por el lateral y a Kalinski por el volante. ¿Tiene mejor posesión San Lorenzo que Boca? No. ¿Tiene mayor capacidad táctica? Tal vez. ¿Tiene delanteros que necesitan espacios? Si. Cauteruccio y Matos son tipos que se manejan bien cuando tienen amplios terrenos para hacerlo. ¿Tiene volantes que puedan recorrer los 105 metros de largo por ambas bandas? Si. Es una de sus mejores virtudes. No es casual que sus mejores hombres hayan sido Tito Villalba y Pitu Barrientos, los dos volantes externos. Villalba siempre tuvo recorrido, pero que Bauza haya logrado que Barrientos cubra toda la banda, colabore con el lateral izquierdo –entre Pitu y Arias, neutralizaron las buenas intenciones de Palacios y Peruzzi– y le de el cuero para ir para arriba o meter un exquisito pase cruzado con ventaja como el que le dio a Villalba –13 del primer tiempo– es una obra que pocos ven. Los mejores momentos de Boca en el partido, cuando el cuadro del Vasco consiguió pasar del toqueteo a los bifes y encontró a Torrico, fue después de que Barrientos saliera lesionado por un golpe de Meli. Bauza tuvo que recurrir a Martín Rolle, que es un futbolista de armado, muy diferente a Barrientos. Sebastián Blanco ocupó la banda izquierda, pero ya no fue lo mismo.

Boca manejó la pelota casi a discreción en el primer tiempo. San Lorenzo había planeado la contención en el medio, pero ahí fue superado por los volantes xeneizes. Esa fue una pequeña victoria. Tuvo paciencia para buscar el espacio, para encontrar el hueco por donde meterse hasta Torrico. Los centrales de San Lorenzo jugaron un partido descomunal –sobre todo, el renovado Matías Caruzzo– y el ya mencionado recorrido de Barrientos, tapó la única filtración que tuvo el dispositivo defensivo de El Ciclón. A Boca le faltó ingenio o algo así para entrar hasta Torrico. Tuvo una situación muy clara a los 10 minutos, cuando Meli llegó de frente para rematar una gran jugada que armaron por la izquierda y Buffarini la sacó con la cabeza. Después, Torrico se revolcó para tirar a un costado un derechazo de Bentancur. Y San Lorenzo, que casi no pudo hacer pie en el medio, tuvo la misma cantidad, por el mismo lado y mas claras: un remate de Villalba que sacó Orión al córner y un centro del propio Tito que Arias intentó rematar de derecha y le erró, con el arquero de Boca fuera del asunto. En buen romance, Boca tuvo la pelota, tuvo paciencia, buscó mucho, pero encontró poco.

DUELO. Cubas hizo un muy buen partido. Blanco fue uno de los que sufrió la presión y la marca del pibe xeneize.

DUELO. Cubas hizo un muy buen partido. Blanco fue uno de los que sufrió la presión y la marca del pibe xeneize.

San Lorenzo casi mete un gol apenas comenzado el complemento. Se lo perdió Blanco por no controlar la pelota correctamente. Hubo cierto intento del equipo azulgrana para pararse más adelante y, la verdad, lo logró durante un buen rato. Vuelvo a mencionar la salida de Barrientos como un hecho determinante. Bauza no pudo cubrir esa ausencia con algo parecido. El Vasco decidió el ingreso de Monzón por Colazo y, así, Boca regresó a la idea del primer tiempo. Incluso, jugó un poco mejor en el complemento que en la etapa inicial. Fue un poco más vertical y tuvo la inteligencia de golpear a San Lorenzo por el lado en el que ya no estaba Barrientos y que Blanco cubrió con más esfuerzo que eficiencia. Por ese lado, por ejemplo, llegó el centro que Calleri conectó de cabeza y la tiró por arriba y el mano a mano que se generó Palacios –gran pase de Cubas– y que desperdició definiendo mal ante el achique de Torrico. Todo parecía invitar al triunfo de Boca. El gol parecía llegar en cualquier momento. Pero Arruabarrena hizo una mala lectura de lo que estaba pasando y puso a Chavez por Palacios. No se discute el ingreso del ex Banfield, sino la salida del ex Unión. La lesión del Pitu lo había beneficiado. Su velocidad y su enchufe estaban complicando el cerrojo de San Lorenzo. Al quitarlo, el Vasco le arregló un serio problema al Ciclón.  Salvo por un tiro de afuera de Meli que sacó Torrico, Boca no llegó más.

El increíble final puede explicarse en el peor defecto del estilo de Boca y en la mejor virtud de Mauro Matos. Boca tiene metida esta idea – moda de “salir jugando”. Bentancur sabe esto, pero tuvo dos problemas: el primero, el básico, es que no advirtió la amenazante presencia de Matos. La segunda, conceptual, es que quiso darle la pelota a Tobio, que era el compañero más lejano, salteando la posición del Cata Díaz, mas cercana y, por ende, más accesible. Orión estaba adelantado y a un costado esperando un potencial pase de Bentancur y debió correr al medio a apagar el incendio. Al Cata, la pelota le quedó atrás. Matos definió, una vez más, un partido fundamental en favor de San Lorenzo.

VASCO. No fue feliz la idea de sacar a Palacios. Pensó en un Boca que tiraría centros en el final y creyó que Chavez seria mejor que Palacios, en ese aspecto. No leyó correctamente lo que ocurría. La salida de Barrientos debilitó a San Lorenzo y el pibe xeneize le ganaba el mano a mano con facilidad a Arias.

VASCO. No fue feliz la idea de sacar a Palacios. Pensó en un Boca que tiraría centros en el final y creyó que Chavez seria mejor que Palacios, en ese aspecto. No leyó correctamente lo que ocurría. La salida de Barrientos debilitó a San Lorenzo y el pibe xeneize le ganaba el mano a mano con facilidad a Arias. Llega al Superclásico duramente cuestionado.

Es cierto que el árbitro Fernando Echenique cometió pocos pero importantes errores. Yepes jugó regalado (una mano intencional que impidió una ocasión manifiesta de gol y una plancha descalificadora contra Palacios) y esa es una gran mancha en su trabajo. Pero eso fue casi al inicio del partido. Dio la impresión de que el Cata Díaz nunca pudo salirse de eso y que le jugó en contra. Los manotazos del final avalan esta teoría.

Pero San Lorenzo no jugó “feo”. San Lorenzo jugó como eligió jugar. A veces no pudo hacerlo y, entonces, jugó “mal”. La lesión de Barrientos le complicó la vida en el tramo que fue desde ese hecho hasta que Arruabarrena sacó a Palacios, pero tuvo actuaciones individuales estupendas, como las de Caruzzo, Kalinski y Torrico. Jamás perdió el orden ni entró en la locura cuando Boca hacía circular la pelota. No podía recuperar en el medio porque el rival lo superaba y decidió armar otra cosa, mas cerca de su área, más arriesgada, pero muy eficaz.

PLANCHA. Tremendo golpe de Yepes contra Palacios. Echenique sólo amonestó al colombiano. La jugada era claramente de expulsión. Fue uno de los pocos errores arbitrales, pero muy grave.

PLANCHA. Tremendo golpe de Yepes contra Palacios. Echenique sólo amonestó al colombiano. La jugada era claramente de expulsión. Fue uno de los pocos errores arbitrales, pero muy grave.

Todos dicen que la victoria de San Lorenzo fue “injusta”. Nada es más absurdo. No se juega al fútbol para hacer justicia. Se juega para ganar o, llegado el caso, para no perder. El futbol profesional tiene tabla de posiciones, puntos, premios y títulos. En esa búsqueda del título, el cuadro del Patón Bauza metió un gol sobre la hora por la mejor virtud de un excelente delantero.

Por eso, ese abrazo final de sudadas camisetas azulgranas está más que justificado.

Verlos festejar así, es “lindo”.

 

1 comentario

  1. lando

    Chavo querido, pobre Vasco. Y, con sus decisiones, en consecuencia, a nuestro Boquita querido del pueblo y el carnaval, por el que vos, al menos eso se nota, tenés afección y amistad, simplemente. Son un montón. Malas, por siempre, casi. Y, posicionándose así, Calleri no le puede hacer goles ni al “Arco Iris”, como principal agravante, entre tantas deficiencias técnicas y tácticas. Se nos está viniendo la noche, tan anunciada que ha sido. Es que, para mi humilde gusto, nos volvió a ganar un equipo muy flojito en todas sus líneas, sobre todo con mucha lentitud vital en varios de sus jugadores centrales, que así no tienen otra que meter retranca, como Mercier (demasiado sobrevalorado) y Yepez (demasiado hace), pese a que, nobleza obliga, conformándome con el empate, ya estaba pidiendo la hora a más de diez minutos del final, ante otra obra de terror del Vasco, al sacar a Palacios, entre sus habituales yerros numerosos, domingo a domingo. Con el empate, estábamos todos contentos, sí. Sin perjuicio de estar de acuerdo con vos en todos los defectos que siempre le marcás al equipo (siempre jugo mal Boca con el Vasco), además de otros tan graves que viene padeciendo, y por pudor a tanta crítica los dejás pasar, aparte de ser indulgente por tu notoria afección y amistad a nosotros, los bosteros, siendo que somos tan populares y nacionales, vuelvo a decirte lo mismo de siempre, acerca de Calleri. Y más con Palacios, el mejor del equipo hoy por sobre Carlitros, bien abierto, para el espacio, y la descarga, al vacío. Calleri no está nunca en el área. Siempre está yendo a los costados del área. Como el domingo, la jugada nunca lo encuentra de nueve, además de que, naturalmente, no es nueve, al menos de la necesidad de este Boca, de tan mal juego, es cierto, como atenuante. Tampoco juega bien con otro nueve, Calleri. Menos es media punta. Será volante (???), en el mejor de los casos, aunque tampoco lo veo así. A lo mejor, con el tiempo lo sea (volante). Y que no es nueve, no lo digo por no saber definir, ni errar goles cruciales, como es su caso. Es que, además de carecer de olfato de gol, no tiene oficio de nueve. No tiene buena ubicación de nueve. Se la pasa yendo y estando a los costados, como este domingo. Nunca el ataque, como cuando excepcionalmente Bentancour rompió la línea de volantes de San Lorenzo en el primer tiempo, lo encuentra a Calleri siendo referencia de área o, al menos, pase central en ataque. El pibe tuvo que tirar al arco desde muy lejos, ante no quedarle otra posibilidad de juego. No le quedó otra que patear. Lo mismo pasó cuando en el segundo tiempo Palacios se fue hasta casi debajo del arco, solo, sin tener alternativa de pase alguno en todo momento. Ni para distraer, Calleri estaba en condiciones de acompañar la foto de la jugada esa. Te digo más, ni creo que haya hecho inferiores de nueve. Y si para el pobre Vasco, desde ya por lejos siéndolo más que Calleri, el negro Chaves no es nueve, en el supuesto de ser así, para qué lo dejó ir al Puma a China, al menos como alternativa, aunque creo que tendría que ser titular en este equipo. Un buen nueve con Palacios al costado se cansaría de hacer goles. Chaves, mismo. Caleri, además de vivir errando goles cruciales en las pocas veces que logra ubicarse o estar en posición de definir, vive fuera del área como parte de su juego natural, yendo constantemente a los costados, muy lejos de ser la referencia central del ataque. Inexplicable. Los arbitrajes tampoco ayudan. De todos modos, no me pareció para roja la jugada de Yepez contra Palacios, que incluso intento no lastimarlo, por el modo en que sacó y puso el cuerpo para hacer el foul. A su vez, Mario, es un jugador limpio con sus colegas, como siempre dice Román, recordando ese glorioso caño contra la raya de costado de la bombonera. Asimismo, en comparación a las planchas y golpes arteros de Funes Mori & Ponzio y Cia, ni hubiera sido amarilla. En fin, pobre Vasco, me da mucha pena su dirección técnica, y esta vez el gas pimienta del panadero, su refuerzo para mantenerse en su cargo al día de hoy, no lo salvará de los presentes malos augurios a ocurrir el domingo en el sangriento gallinero de la dictadura, como viene la mano, pareciera. Con un empate, la sacaríamos barata. Ojalá, en el mejor de los casos. Sobre todo si los arbitrajes no se siguen equivocando tanto, como en los últimos cinco clásicos. El Vasco, igual. La que nos espera. Abrazo.

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