TEVEZ CUMPLIÓ LOS SUEÑOS DE TODOS

EL GOL DEL CAMPEONATO. Luciano Fabián Monzón se anticipa al salto de Galmarini y a una mala salida de Javier Garcia y mete el cabezazo de la victoria. Boca fue un campeón con carácter y regularidad. Y tuvo a Tevez en el momento justo, convertido en líder y guía.

EL GOL DEL CAMPEONATO. Luciano Fabián Monzón se anticipa al salto de Galmarini y a una mala salida de Javier Garcia y mete el cabezazo de la victoria. Boca fue un campeón con carácter y regularidad. Y tuvo a Tevez en el momento justo, convertido en líder y guía.

Fue en diciembre de 2014 cuando Carlos Tevez le dijo a Daniel Angelici que –esta vez sí– quería volver a Boca. Casi 10 años fuera de casa estaban bien. Se había ido del futbol argentino en enero de 2005, después de que el grupo MSI pagara una suma no establecida, pero que oscila entre los 18 y los 20 millones de dólares. Ese grupo que lideraba Kia Joorabchian gerenciaba Corinthians, club brasileño al que siguen 80 millones de hinchas, al que el iraní llegó por recomendación de Pelé y después de que fracasara en su idea de comprar el club de sus amores: el Arsenal de Inglaterra.

Angelici llegó a Turín para ver el partido Juventus – Sampdoria (14 de diciembre de 2014, empataron 1-1), cenar con Carlitos, reunirse con el joven Andrea Agnelli –39 años, tercer Agnelli que preside a la Vecchia Signora– y viajar a Cupra Marittimo, la bella ciudad donde nacieron los antepasados del presidente xeneize. En la cena, Carlitos le dijo que quería volver. Y al día siguiente, Angelici debía sentarse con el presidente de Juventus para empezar a remar el pase.

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VASCO. Primer titulo de su historia como entrenador. Arruabarrena tuvo momentos de zozobra, en los que hasta se puso en duda su cargo. Pero salió adelante con constancia y con una utilización correcta de Tevez en función del conjunto. En la noche gloriosa, supeditó su continuidad a la victoria de Angelici en las elecciones de diciembre.

No escapa a nadie que a gestión de Angelici iba derecho al naufragio y que la repatriación de Tevez era vista desde el interior de Boca como la última bala de plata que quedaba por gastar. Ni Bianchi ni mucho menos Riquelme sirvieron para levantar la puntería en el rubro “Futbol”, el único ítem de todos los que puede citar un dirigente de Boca que le interesa al grueso de los hinchas. Angelici los trajo sin convicción. Nunca los quiso, pero decidió “escuchar a la gente”. En general, las cosas que se hacen sin convicción están condenadas al fracaso. Que Bianchi y Riquelme se hayan ido como se fueron es el mayor fracaso de la gestión del actual presidente.

Pero Angelici también sabía que esta versión de Carlitos Tevez podía ayudarlo en el famoso “vestuario”, incendiado por las disputas entre Román y el dúo Gago – Orión. El presidente de Boca no pudo domar algunos conflictos en los que estuvo involucrado Riquelme (Erviti pidió que lo vendieran porque “no era feliz” jugando ahí, como alguna vez lo hizo Rodrigo Palacio) y por futbolistas de menor valía, como Pablo Ledesma, que un día dio a entender que “el buchón” era Orión. Y Orión le dio una trompada. Angelici trató de arreglarlo con palabras, pero en Román encontró un muro: “No vengo acá a hacer amigos, presidente”.

CRACK. No fue descolaste su actuación en el partido decisivo, pero siempre estuvo en el lugar adecuado para manejar al equipo. Aqui aparece a la derecha, durante la porción de partido mas complicada para Boca, el primer tiempo.

CRACK. Toda la pose de un gran jugador, que incluye la tan maradoniana lengua afuera. No fue descollante su actuación en el partido decisivo, pero siempre estuvo en el lugar adecuado para manejar al equipo. Aqui aparece a la derecha, durante la porción de partido mas complicada para Boca, el primer tiempo.

Tevez es otro tipo de pibe. Ni mejor ni peor que Riquelme. Distinto. Carlitos no tiene el instinto bélico de Román. Si a Román algo no le gusta, se planta y patea todo. Carlitos habla y contemporiza. Trata de arreglar las cosas después de analizarlas mucho. Habló mucho con Orión, hombre de armas tomar y poquísimas pulgas. También se juntó con Cata Diaz y, si bien hubo una fuerte discusión en el entretiempo del partido contra Unión en la Bombonera, lograron paz y se enfocaron en el objetivo común. Con Fernando Gago no hizo falta. Pintita y Carlitos se conocen desde hace muchos años y su relación es muy buena, contrariamente a lo que suponen muchos supuestos buceadores de “la intimidad” de Boca. Gago y Tevez no son mejores amigos ni se visitan con sus familias. Pero no son perro y gato, no se pelearon, ni Tevez odia a Gago ni Gago está celoso porque vino Tevez. Es mas, Tevez y Gago conversaron mucho acerca de los últimos años de Boca sin éxitos. Gago fue a quien mas consultó Tevez para conocer la interna. Y Carlitos fue el único jugador del plantel que acompañó a Fernando hasta la puerta misma del quirófano para ser operado del tendón de Aquiles.

Carlitos fue la locomotora de un tren azul y oro que tiró para adelante en el momento más álgido y más conversado del torneo, fue el líder que recorrió el club y saludó a cada empleado como si lo conociera de toda la vida. Firmó un contrato por cuatro años y le dijo a Angelici que sólo cumpliría tres como futbolista. El restante, siempre según el pibe de Fuerte Apache, lo utilizará para “aprender gestión junto a Angelici”. Hay una cláusula de salida para junio del año próximo, imaginable en un club con elecciones tan reñidas como las que se vienen en el club de la Ribera. Pero es difícil suponer que Tevez se va a ir del club de sus desvelos si Angelici no gana los comicios. Y esta suposición no tiene que ver con una cuestión futbolística ni política, sino familiar. Vanesa y los chicos están felices en su caserón de San Isidro. Tienen abuelos, tíos y primos con solo hacer un breve viaje de auto. Ni en sus peores sueños Carlitos tiene como meta regresar a Europa. De hecho, cuando Angelici negociaba con Agnelli la salida de Tevez de Juventus, al pibe de El Fuerte le llegaron ofertas muy firmes del Atlético de Madrid, Lazio y de dos clubes de China con números que cortan la respiración, entre cinco y treinta veces mayores a los que gana anualmente por jugar en Boca. Anoche, cuando Tevez estaba exultante por la obtención del título, agradeció a Angelici el haberle abierto las puertas del club, pero ya no se pegó tanto políticamente como lo hizo el día de su llegada o como lo indicaban sus visitas a diferentes lugares en compañía del presidente.

Las cosas se acomodaron tanto con Tevez que Calleri se convirtió en un delantero temible de verdad, Lodeiro erró menos pases de los que erraba cuando Boca jugaba la Copa Libertadores y Pablo Pérez fue estratega, acompañante y socio de todos los que traían la pelota. Tevez mejoró a sus compañeros. Su cansancio, su perenne dolor de cintura y los setenta y pico de partidos que carga pesadamente en su espalda, minaron las chances de que pudiera ganar más partidos por su cuenta, como lo hizo la tarde de la victoria ante Argentinos Juniors. Pero no le impidió asociar a todos, dentro y fuera de la cancha. Tevez reunió a todos entre las paredes que siempre oyen y entre los gritos de miles y miles de xeneizes que llenan el estadio cada fin de semana. Les transmitió felicidad y carácter, ese carácter que Boca exhibió para levantarse del bochorno del gas pimienta –alargado por las derrotas con Aldosivi y Velez– y de la derrota ante San Lorenzo, el día del error de Bentancur. El carácter quedó a la vista de todos cuando Boca le ganó al fastidioso Belgrano del Ruso Zielinski con nueve jugadores y al ganarle a River en el Monumental, en el partido siguiente a la caída ante San Lorenzo.

Los números de Boca son irrefutables. Aquellos conceptualistas que dicen –aún hoy– que Central fue mejor que Boca parten de una premisa equivocada: en los torneos largos, el mejor está directamente vinculado a la regularidad y no a los enunciados edulcorados. Central empató seis partidos como local, cinco de ellos de manera consecutiva. Mientras eso sucedía, Boca sumaba de a tres. Y desde que Tevez se puso la camiseta 10, Boca sólo tropezó con Unión y Racing. En ambas ocasiones, Carlitos tuvo palabras críticas. Boca salió adelante porque tuvo un líder que remó con todos cuando hizo falta y cuando pudo. Cuando no pudo, dirigió el bote con instrucciones precisas y claras. Y no se enredó en peleas vanas: Riquelme lo ninguneó estruendosamente en una nota que le dio a Sebastián Vignolo en Fox Sports Radio y Carlitos hizo como si no hubiera pasado nada. Tiene con Riquelme un viejísimo encono. Tevez era un pibe y se sintió maltratado por Román cuando lo dejó fuera de una ronda de mate de mal modo. Carlitos nunca lo perdonó. Ambos saben esto, Riquelme mas que nadie.

VUELTA OLIMPICA. Boca esperó 4 años este momento. No es menor haber conseguido el torneo argentino, aunque el objetivo de la Copa Libertadores haya terminado sin éxito. El equipo debe tomar este logro como el inicio de algo mas grande y no como un fin en si mismo.

Sin embargo, Tevez piloteó también ese embate político. Que hoy Boca sea Campeón y esté buscando ganar por segunda vez la Copa Argentina tiene mucho que ver con la llegada de este ángel que nació el 5 de febrero de 1984 y que tuvo una infancia difícil, muy cercana a lo imposible. Su instinto de supervivencia, su perseverancia, su compromiso y su inmortal idea de superación lo llevaron a lo máximo. Apoyado en esa premisa que aprendió en su amado barrio, él llevó a Boca a la gloria, tal como lo imaginó en aquel estrecho cuarto del 1º 1 de Fuerte Apache, cuando desde la pared mal pintada, el poster de Diego Maradona con mechón amarillo era mudo testigo de los sueños de Carlitos.

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