TEVEZ FUE AMO Y SEÑOR

"GAGOL". Fernando festeja el gol de Boca, a la postre el de la victoria. Empezó la jugada con el primer pase y llegó al área para participar de la definición. Las expulsiones desnaturalizaron el juego, pero tango Gago como Tevez hicieron un muy buen partido.

“GAGOL”. Fernando festeja el gol de Boca con dedicatoria a su hijo y su padre, a la postre el de la victoria. Empezó la jugada con el primer pase y llegó al área para participar de la definición. Las expulsiones desnaturalizaron el juego, pero tango Gago como Tevez hicieron un muy buen partido.

No está mal que el DT de un cuadro grande –en este caso, Arruabarrena y Boca– tome recaudos, si considera que el rival de turno –en este otro caso, Belgrano– tiene un poder de daño suficiente como para complicarle la vida. Estamos llamando “recaudos” al ingreso de Rodrigo Bentancur por Sebastián Palacios, no a una línea de 5 o a un conglomerado de seis volantes apiñados para ensuciar el camino. Bentancur es un pibe uruguayo muy talentoso al que el Vasco está llevando de a poco, aunque se lo ve tentado para encontrarle un lugar entre tanta figura y no sacarlo más. El partido de anoche le explicó al entrenador xeneize que la idea de llevar a Bentancur de a poco es la mejor idea.

Este análisis de lo que Boca hizo para ganarle a Belgrano en Córdoba podría ser una continuidad del anterior, del que surgió tras el triunfo sobre Quilmes. El problema esencial de ese Boca –el primero del nuevo “Boca de Tevez”– era que, paradójicamente, el equipo no tenía a Carlitos en el radar. Por ende, no le daba la pelota. Apenas hubo una búsqueda de Calleri, algún pase (o intento de) vertical de Gago y poco más. La reacción de Tevez ante esto fue pasiva. No salió de su área de influencia y sus pinceladas de talento ocurrieron allí. Le alcanzó y le sobró para ser el mejor de la cancha.

Contra Belgrano fue diferente. No fue distinto porque el funcionamiento del equipo haya encontrado a Tevez como eje de los movimientos de ataque. De hecho, el conjunto repitió el famoso “no darle la pelota a Tevez”. Esto quedó claro en dos situaciones. La primera, cuando Calleri arrancó desde la izquierda hacia el medio sin rumbo fijo ni final cuando Tevez se la pedía únicamente para devolverle la pared. El ex All Boys terminó encerrado entre cuatro jugadores rivales, tratando de darle un pase sin sentido a Erbes quien, a su vez, perdió la pelota. La segunda, fue una contra encabezada por Erbes, con Tevez a la derecha y Calleri –Calleri con una máscara que lo incomodó todo el primer tiempo– como opciones de pase. ¿Pueden creer que Erbes eligió a Calleri enmascarado antes que a Tevez? Por supuesto, como Calleri no veía bien con esa máscara, desperdició una excelente posibilidad.

"¡ESTÁS RODEADO!" Tevez jugó así, rodeado de camisetas rivales. Esta tendencia creció cuando Boca quedó con nueve. El cuadro de Carlitos se llevó tres puntos valiosísimos de Córdoba.

“¡ESTÁS RODEADO!” Tevez jugó así, rodeado de camisetas rivales. Esta tendencia creció cuando Boca quedó con nueve. El cuadro de Carlitos se llevó tres puntos valiosísimos de Córdoba.

Lo que cambió en el partido con Belgrano fue la posición de Tevez. Carlitos decidió hacer lo mismo que Mahoma: “Si la montaña no viene a Mahoma, entonces, Mahoma va a la montaña”. Y se fue a los sitios en los que andaba la pelota. Esos lugares estuvieron lejos del arco rival durante largos lapsos. A tal punto sucedió esto, que Carlitos se vio enredado en discusiones y peleas con el joven y promisorio lateral de Belgrano, Renzo Saravia. Pero ese mini conflicto fue un mensaje de Tevez para el resto. “Ahora la pelota la voy a manejar yo”. Y Boca mejoró. No fue una maravilla, pero, al menos, Belgrano ya no anduvo cómodamente entre el medio y el área grande de Orión. Y cuando la pelota la tuvo Tevez, a Boca se le caía alguna idea.

Otra diferencia fue que Gago fue el interior izquierdo. En general, ese lugar es el de Pablo Pérez y Fernando juega del otro lado, pero el ex Newell’s tiene mayor capacidad de marca que el ex Real Madrid y Roma y Boca necesitaba que Perez trabajara del lado por el que se mueve, habitualmente, Zelarayán. Zielinski ubicó al 10 celeste pegado a la raya izquierda para que jugara mano a mano con Peruzzi, a sabiendas de que el lateral xeneize tiene su mayor virtud en la proyección y no en la contención. Que un entrenador busque un duelo personal cuando tiene un jugador desequilibrante es algo normal. Lo haría cualquiera de nosotros, profese el estilo que profese. Entonces, está en el que tiene el defecto tratar de disimularlo. Y al Vasco le salió bien esta movida de Pablo Perez a la derecha y Gago a la izquierda, porque, al comenzar el segundo tiempo, el DT de Belgrano mandó a su mejor jugador al medio y prefirió ocupar la franja izquierda con el lateral Federico Alvarez. Zelarayán sucumbió ante la doble marca. Perdió el duelo personal y, como para empeorar las cosas, el gol de Boca incluyó una gran trepada de Peruzzi sin que el Chino lo siguiera.

LÍDER. Tévez habla con sus compañeros, intentando ordenar a un equipo que pocas veces perdió la calma. Carlitos influirá en la medida que todos se conozcan mejor.

LÍDER. Tévez habla con sus compañeros, intentando ordenar a un equipo que pocas veces perdió la calma. Carlitos influirá en la medida que todos se conozcan mejor.

El gol de Boca fue un golazo. Tal vez, sea una síntesis de lo que Arruabarrena pretende mecanizar como movimiento permanente de ataque. Al igual que el primer gol de Boca contra Quilmes, el primer pase salió del pie derecho de Gago. El domingo pasado, la pelota fue hacia Pablo Pérez. Anoche, el destinatario de la entrega fue Tevez. Carlitos sostuvo la pelota los segundos que creyó conveniente, hasta que lo que hicieron en el entrenamiento empezó a ocurrir. Peruzzi pasaba como un tren por la derecha y Carlitos, seguramente, habrá tenido reminiscencias del Negro Ibarra. Y abrió la pelota hacia el extremo, con ventaja para el lateral que llegaba a toda velocidad. Mientras tanto, Gago hizo lo que tanto se le reclama a un futbolista de semejante jerarquía: fue al área a exhibirse como potencial culminador de la jugada.

Entonces, tenemos el siguiente cuadro: Tevez con la pelota, Peruzzi subiendo, Gago llegando desde atrás y el resto –Calleri, Pérez– completando el cuadro. Peruzzi no tiró el centro. Decidió atender el pedido de Gago y le dio un pase bajo hacia atrás. Fernando intentó un pase (creo) a Pérez o Calleri y la pelota dio en las piernas de Chiqui Pérez. En el rebote, no dudó. Sacó un zurdazo bajo, la pelota perforó una pared formada por unos y otros y venció la débil resistencia de Olave. Boca se puso 1-0, hecho que era oro en polvo en un partido cerrado, con mucho roce.

RUSO, BICHO Y VASCO. Entrenador y ayudante de Belgrano y entrenador de Boca se saludan antes del partido. "Su" partido terminó cuando Boca quedó con 9. El resto, está enmarcado en el contexto del esfuerzo y el ataque ciego.

RUSO, BICHO Y VASCO. Entrenador y ayudante de Belgrano y entrenador de Boca se saludan antes del partido. “Su” partido terminó cuando Boca quedó con 9. El resto, está enmarcado en el contexto del esfuerzo y el ataque ciego.

Boca terminó el partido con nueve futbolistas en la cancha por las expulsiones de Pérez (Arruabarrena tuvo la chance de cambiarlo estando amonestado y no lo hizo) y Peruzzi. Esos veintipico de minutos que el cuadro xeneize jugó con dos menos puso el partido en el plano de la lucha y la épica y le quitó la cuestión más vinculada con los matices del juego. El equipo se paró con Orión en el arco, siete jugadores levantando una muralla en la puerta del área y Carlitos Tevez arriba, aguantando la pelota para que las agujas del reloj corrieran lo más rápido posible. Pero mientras el partido fue “normal”, el mensaje de Tevez fue claro.

Si no le dan la pelota, Carlitos va a ir a buscarla al lugar de la cancha que haga falta. En ese momento, se hará amo y señor y Boca se iluminará. Jugará mejor, como con Quilmes o la peleará con la garra que se le conoce desde siempre, como con Belgrano. Sea como fuere, Tevez será el punto inicial de todo. Y Boca respirará aliviado.

1 comentario

  1. lando

    Chavo querido, lo que has descripto en particular, tiene carácter general en el juego de Boca, lamentablemente para nosotros, sus hinchas. Y no por lo ocurrido sólo en este partido con Belgrano, en relación a la jugada en cuestión. Has hecho la descripción exacta del juego actual de Boca, con tu sabiduría habitual, cuando decís “…algún pase (o intento de) vertical de Gago…”. Es que, cómo juega Gago, juega Boca, cuando juega Gago. Demasiado verticalidad tiene Boca con Gago. Con el agravante de lo que ello conlleva. La gran mayoría de sus pases van a parar al contrario. Por lo que, es un constante generador de contragolpes rivales, con sus intentos de pases verticales (léase, yerros), que afecta a su compañeros con amarillas, rojas, goles en contra y lesiones. Al equipo, su verticalidad, lo agarra yendo, con la desventaja de quedar a contrapiena, y corriendo rivales siempre desde atrás. Cuando corresponde, por los riesgos de mención, nunca lateraliza o aquieta horizontalmente el fútbol para distraer y luego sí sorpender con una estocada a filtrar. Son todas cuchilladas, sin sentido, desde lugares muy riesgosos. Además, para evitar los golpes que recibe por su ya juego natural de roce en la guarda de la pelota, hay que tratar de rodear a Carlitos con triangulaciones de volantes de juego asociado y corto. De todos modos, el juego de Boca ha sido muy flojo, para mi gusto, en todo este ciclo del Vasco, juegue o no Gago, en gran parte por responsabilidad del técnico (Le tengo más lástima que otro sentimiento, por cómo armó los equipos en la copa contra River. Es más, de su mal armado, lo salvo el gas pimienta.), pero sobre todo lo hace mal cuando juega Gago en el equipo, por su consabida verticalidad, sea de cinco estático, por no conservar el puesto, ni relevar compañeros, o de interno, por nunca romper la línea de volantes rivales a las espaldas del cinco o, salvo como decís vos en esta nota acerca de su gol contra Belgrano, las más de las veces tampoco pisar el área a exhibirse como potencial culminador de la jugada llegando desde atrás, además. A su vez. de espaldas (enganche), tampoco puede jugar. Lo mismo ocurre, jugando atrás del último volante y delante de la defensa, como lo hace Perez. Tampoco lo puede hacer. De ahí que, me parece que si Gago no juega más horizontal y corto, corto puede ser el recorrido de lo que le queda al Vasco como técnico de boquita. Lamentablemente. Abrazo.

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