UN GRITO, UN TIEMPO Y UN PUNTO

LOS 10. Di Maria usó la camiseta de Messi y Neymar se puso la suya. Fideo hizo un muy buen partido, mas parecido a los del estupendo futbolista que la rompió en el Real Madrid que el del paso intrascendente por Manchester United. Neymar quedó aislado, su equipo lo pudo asistir poco y nada. Dunga mira todo.

LOS 10. Di Maria usó la camiseta de Messi y Neymar se puso la suya. Fideo hizo un muy buen partido, mas parecido a los del estupendo futbolista que la rompió en el Real Madrid que el del paso intrascendente por Manchester United. Neymar quedó aislado, su equipo lo pudo asistir poco y nada. Dunga mira todo.

Hay un extraño e hipócrita doble standard en el hincha argentino. No sabe si quiere que el equipo gane o que el equipo vaya mejorando “partido tras partido”, para usar una muy remanida frase de entrenadores, jugadores y periodistas. Algunos mas sensatos, quieren las dos cosas: que el equipo juegue mejor, pero también que gane, porque las Eliminatorias son por puntos y el no ganar implica perder terreno y generar nervios por una posición que –todos suponemos– no será el lugar definitivo. Hay otros, tan fundamentalistas como los que quieren “salir jugando”, que quieren ganar a como dé lugar, porque ganando vamos a ir al Mundial, se calman los nervios y todos vamos a estar contentos.
Es complicado determinar la posición correcta. ¿Cómo se le dice a aquel que exige resultados que “falta mucho”, que “esto es progresivo”, que “jugando bien se estará más cerca de ganar” si el equipo nacional tuvo un muy buen primer tiempo contra Brasil, si en el segundo bajó el nivel pero siguió siendo mejor pero no se quedó con la victoria? ¿Cómo se le explica a aquel que exige “buen juego” (como si los demás quisiéramos “mal juego”) que un gol del rival –un solo gol, en el único tiro serio al arco– pueda echar por tierra con “la idea” de tal modo que hasta puso en riesgo todo?

Ubicarse en medio de todo esto es difícil. Argentina hizo un buen partido, en el primer análisis macro. Hubo actuaciones individuales muy mejoradas –Di María, Higuaín, Lavezzi, Banega, Biglia, Roncaglia– y, como lógica consecuencia, el colectivo tuvo un andar cuidado, prolijo y profundo. Le faltó eficacia, una vez más. Si Argentina hubiese concretado todas las situaciones que creó en ese muy buen primer tiempo, hoy estaríamos hablando de una victoria maravillosa ante el rival de siempre y Brasil arrastraría la cabeza de Dunga por la tapa de todos los diarios. Pero no ocurrió. Sólo transformó en gol –golazo– un excelente arranque de Di María y dos grandes movimientos de Higuaín y Lavezzi. Pipa le comió la espalda a Filipe Luis y Pocho se trajo de paseo al famoso Dani Alves. El delantero del Napoli actuó de wing y el extremo del PSG de centreforward. Higuaín metió un pase clarito. David Luiz sumó otro cierre frustrado en su extensa carrera de cierres frustrados y Lavezzi le comió la billetera a Dani Alves en un santiamén. El arquero Alisson esperó el remate todo despatarrado y la pelota entró por entre sus piernas, el lugar lógico para que entre cuando un arquero está todo despatarrado.

HASTA AQUÍ. En medio de este comienzo incierto, Martino encontró en Ramiro Funes Mori un jugador de gran categoría y  absolutamente confiable. La lesión de Garay permitió armar la dupla con Otamendi y parece que esos dos apellidos quedarán firmes en ese lugar tan delicado del equipo. Aquí, Funes Mori y Rojo cercan a Elías. El equipo nacional hizo un muy buen primer tiempo.

HASTA AQUÍ. En medio de este comienzo incierto, Martino encontró en Ramiro Funes Mori un jugador de gran categoría y absolutamente confiable. La lesión de Garay permitió armar la dupla con Otamendi y parece que esos dos apellidos quedarán firmes en ese lugar tan delicado del equipo. Aquí, Funes Mori y Rojo cercan a Elías. El equipo nacional hizo un muy buen primer tiempo.

Con el 1-0, Argentina manejó el trámite, aunque repartió un poco la posesión del balón. Brasil tuvo un problema similar al que tuvo Argentina en algún tramo de este ciclo del Tata Martino: no le dio la pelota a Neymar. La determinación de que la pelota pase siempre por el mejor esta tomada desde el vestuario. La toman Argentina y Barcelona cuando tienen a Messi, la tomaban Argentinos, Boca, Barcelona, Napoli y la Selección cuando tenían a Maradona, la tomaban los brasileños que tuvieron a Pelé, Zico, Ronaldinho y Kaka. Y la toman los brasileños ahora, que tienen a Neymar. Argentina cortó ese abastecimiento. Los diarios nuestros se regocijan hoy diciendo que “Neymar apareció poco” o que “tuvo una mala noche”. Neymar está remando con el resabio del 1-7 con Alemania. Y ese remanente no es un buen equipo. Por primera vez en su historia, Brasil no tiene dos o tres megacracks en su lista de futbolistas seleccionables. Willian –el mismo que a los 17 años subió a entrenarse con la primera de Corinthians en la que brillaba Carlitos Tevez– es un jugador discontinuo, capaz de pasarse la pelota de pie a pie en una gambeta dentro del área y, luego, de no participar del juego nunca mas. Juega así casi siempre. Basta con verlo los fines de semana en el Chelsea. Nombramos a Willian porque es de quien mas se espera como socio de Neymar.

En este aspecto, en el de las sociedades, Argentina respira mas aliviada que Brasil. Mascherano me dijo en una charla que el problema que está teniendo la Selección es que le faltan muchos titulares. En el partido con Brasil, faltaron Zabaleta, Garay, Pastore, Messi y Agüero. Si uno piensa en el equipo de la Copa América, estuvo ausente mas de la mitad del equipo. Alguien podrá decir –y no sin razón– que la dupla Otamendi – Funes Mori funcionó muy bien, acaso mejor que Garay – Otamendi. Es probable. Pero Garay no es un futbolista desechable. Hizo un gran Mundial y tuvo una Copa América destacada. Que Garay no esté hoy obedece pura y exclusivamente a temas físicos, pero en el futbol estas cosas suceden desde el fondo de la historia. Los viejos de River cuentan que Felix Loustau, el legendario wing izquierdo de La Máquina de los años 40, se afirmó en el puesto tras una lesión de Aristóbulo Deambrossi. Fue tan extraordinario lo de Loustau que cuando Deambrossi lo vio jugar le dijo al DT Carlos Peucelle: “Yo no juego mas, ¿no?”. Y fue así. En un tiempo sin cambio de jugadores, sin planteles numerosos, el puesto y la historia quedaron para Loustau.
Trasladado a este tiempo, esta lesión del Negro Garay pudo haber dado pie a la conformación de una excelente dupla central. El dúo Otamendi – Funes Mori tiene el aliciente de que el zaguero del Everton es zurdo, como le gusta a Martino que sean los segundos centrales. Si uno repasa la mayor parte de los equipos de futbol del mundo, ya casi no quedan “6” diestros com en su tiempo fueron Ruggeri o Mouzo. Ahora casi todos tienen a su pierna izquierda como la mas hábil, así como eran Passarella o Trossero. Es mejor para todos que el “6” sea zurdo, sobre todo para el lateral de ese lado. Pero al margen de la funcionalidad, Funes Mori tiene virtudes que hacen que Martino piense seriamente en no volver a tocar esa parte del equipo. Del resto de los ausentes, es difícil pensar un equipo sin el Kun o Zabaleta y sin Messi es directamente imposible. Zabaleta no es indiscutido, pero, en un primer paneo, sigue estando por encima de Roncaglia, Peruzzi, Mercado o el que cuadre.

POCHO GOL. Hizo una diagonal fenomenal, acompañando con gran concentración un muy pase de Di Maria y un pique de Higuaín a espalda de Filipe Luis. Tuvo su premio aquí, cuando deja mal parado a Dani Alves (tapado por Lavezzi) y aprovecha el fallido cierre de David Luiz. Lavezzi es un excelente futbolista, maltratado injustamente por quienes quieren todo ya. Y todo requiere de un proceso. A Lavezzi le dieron un buen pase y metió el gol. El futbol es un juego de equipo.

POCHO GOL. Hizo una diagonal fenomenal, acompañando con gran concentración un muy pase de Di Maria y un pique de Higuaín a espalda de Filipe Luis. Tuvo su premio aquí, cuando deja mal parado a Dani Alves (tapado por Lavezzi) y aprovecha el fallido cierre de David Luiz. Lavezzi es un excelente futbolista, maltratado injustamente por quienes quieren todo ya. Y todo requiere de un proceso. A Lavezzi le dieron un buen pase y metió el gol. El futbol es un juego de equipo.

Ante Brasil jugó Ever Banega y lo hizo realmente bien, sobre todo en el primer tiempo. El hincha argentino en general y mucho periodismo sigue insistiendo con que Banega “es 5”. O sea que, siguiendo ese análisis precario y equivocado, Martino “puso tres cincos” para jugar contra Brasil. Seguramente, esto seria así si Biglia jugase en el mismo puesto en el que lo hacia en Argentinos Juniors o Independiente o Banega se desempeñara en un sitio similar al que lo hacia en sus comienzos en Boca. Cuesta entender –incluso le cuesta a ex jugadores que se suponen sabios “por haber estado ahí adentro”– que Banega juega en Sevilla bastante mas adelante de lo que lo haría un “5”. Y que Biglia actúa en Lazio como interior, a un costado del volante central. Banega fue una gran compañía para sus atacantes y Biglia fue buen sostén de Mascherano, como en el Mundial.
Cuando desde estas páginas se planteó la disyuntiva Pastore – Banega, muchos lo vieron con el anacrónico prisma “ofensivo – defensivo”, con el apellido de Pastore para lo primero y el de Banega para lo segundo. Y, la verdad, es que juegan casi de lo mismo, con acentuadas ventajas para el ex Boca en temas vinculados con el retroceso y para el ex Huracán a la hora de resolver en las cercanías del área. Pero no es real que con Pastore el equipo vaya para adelante y con Banega no. Hizo falta que el Flaco cordobés tuviera un par de malos partidos y que no estuviera listo por lesión para que Banega pudiera desarrollar un juego que convenciera a todos de que ya no juega de “5”, sino que es algo bastante mas importante que eso. Basta con revisar el partido y ver quién fue el futbolista argentino que mas cerca estuvo de convertir el segundo y, en ese momento, decisivo gol.

BANEGA CONDUCCIÓN. Willian y Luiz Gustavo quedaron atrás, espera Lucas Lima. Ever Banega construyó una buena actuación, jugando en el mismo puesto en el que es titular indiscutido en el Sevilla. Pudo haber coronado con un gol, pero su derechazo dio en el palo.

BANEGA CONDUCCIÓN. Willian y Luiz Gustavo quedaron atrás, espera Lucas Lima. Ever Banega construyó una buena actuación, jugando en el mismo puesto en el que es titular indiscutido en el Sevilla. Pudo haber coronado con un gol, pero su derechazo dio en el palo.

Para el final, nos queda algo que ya se marcó del Tata Martino: su poco apego por los volantazos cuando las cosas no están bien. Contra Brasil, el partido se iba y, al igual que al comienzo, Argentina llegaba fácilmente por los laterales. Di Maria andaba por el derecho –nunca cambió con Lavezzi- y Rojo se venia por el izquierdo. Cuando llegó el momento de las variantes, no revolucionó al equipo. Hizo hombre por hombre, puesto por puesto. Y en esas variantes, cayeron en la volteada Lavezzi (autor del gol), Higuaín (dio el pase – gol, anduvo cerca de conectar algún centro) y Banega (tal vez cansado, pero no por eso menos lúcido). Entraron Lamela, Dybala y Nico Gaitán. Ninguno de los tres que ingresó cambió la ecuación ni logró meterse en partido.

Pero ese es el menor de los problemas. Lamela, Dybala y Gaitán poseen amplio potencial para crecer y convertirse en futbolistas de selección. El inconveniente esencial es la idea con la que Martino hizo los cambios. ¿Dybala juega igual que Higuaín? ¿Es referencia de área? Claramente no. Tampoco Gaitán podría hacer esa función de extremo – atacante que tan bien hace el mejor Lavezzi. Pero en la cabeza del entrenador “Dybala es 9” y “Gaitán es volante izquierdo”. Gaitán es zurdo como Di María, de modo que los dos extremos que el equipo tuvo en la última media hora manejaban el mismo perfil. Esto es lo que no cuadra de “la idea”. No es lo único, pero es uno de los defectos más notorios. Cuando todos los caminos parecen cerrados, cuando los pensamientos parecen nublarse, siempre hace falta un revulsivo. Y difícilmente provenga del banco argentino. Siempre llega un reemplazo, que no es lo mismo que intentar cambiar el destino de un partido. Es decirle a un futbolista “estás jugando mal”, “estás cansado”, “prefiero a fulano”, cuando es mejor que el mensaje sea “andá y ponete atrás de Pipa”, “andá y hagan el 2-1 a Dani Alves”, “andá y juntate con Banega”. Pero si el DT no tiene dentro de su ideario juntar futbolistas de características disimiles –el caso de Dybala e Higuaín podría ser el mas claro, lo mismo Tevez – Higuaín– las cosas se pondrán complicadas.

No se trata aquí de morir con las botas puestas ni aferrarse a una idea como el náufrago a una tabla. Se trata de ir al Mundial de Rusia con todo el potencial, con variantes y no con un pensamiento único. Los pensamientos únicos terminan en fracaso, provengan de donde provengan. Argentina necesita mas y mejores ideas.
Sobra tiempo para abrirse a ellas.

1 comentario

  1. victor moya

    en lo general concuerdo , ahora en el analisis fino no , por que a pesar de la finura con la cual se mira el global del partido no se hace mencion ( o poca) al desempeño del rival en este caso Brasil el cual solo busco un empate ,despilfarrar minutos y aferrarse a un contragolpe que salvo en el gol y en una jugada mas , no le resulto , si analizamos solo por el resultado y la tabla , no es bueno ,pero si es solo lo propuesto en este partido , es muy bueno ya que el equipo anticipo y domino la mayoria del lance y pese a las ausencias (muchas mas que la de brasil) merecio absolutamente ganar , y obvio para los resultadistas no lo logro , pero eso siempre tiene una cuota de azar inconmensurable

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