EL 24 DE MARZO DE 1976 JUGÓ LA SELECCIÓN

24 DE MARZO DE 1976. El gran futbolista polaco Kaszmierz Deyna intenta el remate al arco, pese al cruce de Trobbiani y las miradas de Gallego, Daniel Killer y Olguín. Hay versiones eoncontradas sobre si futbolistas y delegación se enteraron del golpe antes o después. Como fuera, la gira por Europa continuó normalmente.

24 DE MARZO DE 1976. El gran futbolista polaco Kaszmierz Deyna intenta el remate al arco, pese al cruce de Trobbiani y las miradas de Gallego, Daniel Killer y Olguín. Hay versiones eoncontradas sobre si futbolistas y delegación se enteraron del golpe antes o después. Como fuera, la gira por Europa continuó normalmente.

La gira de la Selección Argentina de marzo/abril de 1976 incluía partidos contra selecciones y equipos de clubes europeos. El primer rival sería la U. R. S. S. en la ciudad de Kiev (hoy, Ucrania), el 20 de marzo. Menotti hizo una gran convocatoria, aunque dejó fuera a Fillol, Juan José López y Alonso, tres futbolistas de uno de los mejores equipos de River de la historia. El DT estaba molesto porque cinco futbolistas millonarios –el Pato, el Beto, Jota Jota, Passarella y Luque– eligieron (bajo presión del club, claro está) jugar la Copa con River antes de estar con el cuadro nacional en dos partidos (vs. Paraguay y Brasil) de la Copa del Atlántico.

Antes de hacer la nueva convocatoria –esta vez, para la gira europea– Menotti citó a una reunión a los jugadores de River convocados, a la que sólo llegaron Fillol, Passarella y Luque. La ausencia de Jota Jota López tiene una historia increíble: Luque le avisó del encuentro con el DT argentino: “Menotti nos espera en Camerún (N de la R: Bar que estaba a una cuadra del Monumental). Nos van a convocar para la gira”… Increíblemente, López creyó que Luque le estaba haciendo una broma y se fue. Menotti lo crucificó y no jugó nunca más.
Alonso acababa de ser transferido al Olympique de Marsella y recién regresaría a mediados de 1977. Fillol fue a ese encuentro con Menotti, pero tampoco fue convocado. Menotti tenía la idea de que Gatti y el Pato jugaran un partido cada uno, pero Fillol no lo consideró justo: “El arquero necesita seguridad, sentirse dueño del puesto. Creo que debería elegir a uno y que ese juegue todos los partidos”. Menotti se mantuvo en su idea y el arquero de River desistió de la convocatoria, se quedó en Buenos Aires y viajó Ricardo La Volpe. El Flaco tenía resuelto no convocar nunca más a Fillol y sin embargo lo hizo en marzo de 1978. Pocos saben que Menotti había decidido que Gatti fuera el arquero argentino en el Mundial 78, a pesar de que en el medio local Fillol era claramente el mejor. Pero el Loco sufrió una seria lesión en la rodilla jugando la Copa Libertadores del 77 con Boca y llegó a la convocatoria de Menotti de febrero de 1978 sin estar en las mejores condiciones. En ese momento, el DT se inclinó por Fillol. Baley y La Volpe eran los suplentes de Gatti, así que bien podrían pensar en una titularidad. Pero el reclamo popular y mediático por el Pato fue de tal magnitud que Menotti no tuvo más remedio que convocarlo y ponerlo de titular.

El Estadio Central de Kiev presentaba un campo de juego blanco, en ese helado 20 de marzo de 1976. La nieve lo tapaba todo. Diez o quince jóvenes entraron a la cancha a “barrerla”. Lo blanco quedó a un costado y le dio paso a un césped de tenue verde. Todos sabían que en cuanto los futbolistas pisaran ese terreno, se pondría imposible. Jamás dejó de nevar y la cancha pasó del verde al marrón del barro mezclado con el blanco de la nieve.
En ese contexto, Argentina puso en la cancha a Gatti; Tarantini, Olguín, Daniel Killer, Carrascosa; Ardiles, Gallego, Trobbiani, Bochini; Luque y Kempes. Los soviéticos no pusieron muchas celebridades en la cancha, salvo el tremendo goleador del Dínamo de Kiev Oleg Blojin, que entró en el segundo tiempo: Prokhorov; Loutchev, Abramov, Mokhouikov (Trochkin), Levtchuk; Manaev, Konkov (Fromenko), Sakharov; Beremeyev, Nazarenko (Otnichenko) y Fiodorov (Blojin).
Del trámite del partido no hay mucho para decir. La URSS fue quien manejó la pelota, con la visible ventaja de estar acostumbrado a tan baja temperatura y, sobre todo, a una cancha tan dañada por la nieve. La formación de Menotti para este partido tiene un toque muy actual: la dupla Gallego – Trobbiani. Ambos eran volantes centrales (el Tolo en Newell’s, Marcelo en Boca) y el Flaco los hizo convivir en un mismo equipo. Es cierto que, de los dos, Gallego era el que tenía más recuperación, pero la idea de dos volantes centrales de características diferentes –uno con capacidad de quite, otro con manejo y distribución—es un concepto que manejan los entrenadores de estos años. Es más, los seguidores de Menotti suelen fustigar a los técnicos que ponen “Doble Cinco”. Esta revisión nos entrega este dato sorprendente: el Flaco Menotti fue pionero en esta táctica del “Doble Cinco”. En ese tiempo, los equipos utilizaban el 4-3-3 como esquema inmodificable. En la noche de Kiev, Argentina jugó un 4-4-2 elástico, que a veces se transformó en 4-3-1-2 cuando Bochini iba más cerca de Luque y Kempes.

LEÓN DE KIEV. En la nieve, con un frío que calaba los huesos, el Loco Gatti tuvo una actuación memorable en la inolvidable victoria en la URSS, días antes del golpe militar.

LEÓN DE KIEV. En la nieve, con un frío que calaba los huesos, el Loco Gatti tuvo una actuación memorable en la inolvidable victoria en la URSS, días antes del golpe militar.

Pero esto último pasó poco. En general, la pelota la manejaron los soviéticos y nos apretaron contra Gatti. El Loco fue la figura del partido, descolgando centros, achicando un par de mano a mano y sacando dos o tres remates que iban al gol.
El partido lo ganó Argentina 1-0, con un golazo de Mario Kempes de contraataque, faltando un minuto para terminar el primer tiempo. El segundo tiempo fue un peloteo incesante de la URSS, Gatti salvó una y otra vez, Killer rechazó todo de cabeza y Passarella entró por Bochini para aguantar. Hubo que guardar los preceptos menottianos para otra oportunidad. Argentina no ganaba en Europa hacía mucho y el resultado era indispensable para apuntalar el ciclo de Menotti.

El partido con la URSS tuvo algunos datos que quedarán en la historia.

 – Fue el debut de Jorge Olguín y Daniel Passarella en la Selección Argentina. Daniel había jugado en Toulón, pero era un equipo juvenil.
   – Fue la vuelta de Carrascosa al cuadro nacional. El Lobo había estado en 1971, convocado por Pizzuti y fue integrante de la nómina del Mundial ’74, en el que jugó dos partidos y jugó en los primeros encuentros del ciclo de Menotti, en 1974.
   – Fue el partido en el que Menotti determinó que el arquero del Mundial ’78 sería Hugo Gatti. Después no ocurrió por cuestiones que ya contaremos. Pero la negativa de Fillol a viajar, más esta actuación inolvidable del Loco, tranquilizaron al técnico. No iba a tener que explicar demasiado la ausencia del Pato, si Gatti mantenía este nivel.
Un dato curioso y que toma relevancia con el paso de los años es que Gatti, Killer, Gallego, Ardiles, Luque y Kempes (más de la mitad del equipo) habían sido integrantes de la Selección del interior que Menotti armó el año anterior para la Copa América ’75. Esta presencia le daba sentido a aquel plan inicial del entrenador.

LOS TRES. Trobbiani (8), Tarantini y Reyna ven como se aleja la pelota. Lo único que interrumpió la imagen del Escudo Argentino y el enunciado de los comunicados de la Junta Militar en la emisión de televisión fue la transmisión de la victoria argentina sobre pollina en Chorzow.

LOS TRES. Trobbiani (8), Tarantini y Deyna ven como se aleja la pelota. Lo único que interrumpió la imagen del Escudo Argentino y el enunciado de los comunicados de la Junta Militar en la emisión de televisión fue la transmisión de la victoria argentina sobre Polonia en Chorzow.

La gira europea continuó en Chorzow, una ciudad industrial de Polonia, ubicada en la región de Alta Silesia, al sur del país.

Este partido se jugó el 24 de marzo de 1976 en el estadio Slatski. Era aún más complicado que el de la URSS por dos razones bien definidas. La primera es meramente deportiva. Polonia tenía un equipazo. Había sido tercero en el Mundial de 1974 y tenía en su equipo al goleador del torneo, Grzegorz Lato. Además de esa estupenda actuación en Alemania Occidental, Polonia –con las ventajas que tenían en aquel tiempo los países socialistas, que podían presentar a sus mejores figuras porque no eran profesionales—había sido medalla dorada en fútbol en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972 y sería Medalla de Bronce en los de Montreal ’76.
La segunda dificultad era política y llegaba desde la Argentina. Poco antes del comienzo del partido, se produjo el golpe militar que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón y comenzó el tramo más sangriento de la historia de nuestro país. El periodista Pablo Vignone, en el diario Página 12 del 24 de marzo de 2006, hizo un repaso de la historia de este partido al cumplirse treinta años y conversó con algunos jugadores de aquel equipo. Las versiones fueron contradictorias acerca de si Argentina debió presentarse o no y sobre cuándo se enteraron de la noticia.

“Tuvimos que jugar obligatoriamente ante Polonia ese día porque la fecha ya estaba pautada. No recuerdo bien si había llegado una nota de algún militar para jugar ese partido, pero sí me acuerdo de que ganamos 2-1, con goles de René Houseman y Héctor Scotta” (Tarantini).

“El recuerdo más fuerte que tengo de la gira del ’76 es la tristeza que teníamos todos los jugadores por lo que estaba sucediendo en el país” (Houseman).
“Creo que nos enteramos después del partido. La noticia empeoró el ánimo del vestuario y de todos. Si llegó una orden desde Argentina para continuar con la gira, la verdad es que no me enteré” (Houseman).

“Todos estábamos muy preocupados y no únicamente Kempes y yo, como tantas veces se dijo. Nos habíamos ido del país con un gobierno democrático y cuando regresamos al país era todo diferente. Teníamos mucho miedo a todo, a lo que fuera. A una guerra civil, por ejemplo. Horas después del partido, llegó a la concentración una orden del propio Videla diciendo que la Selección ‘tenía que jugar’ ese encuentro ante Polonia” (Héctor Scotta).
“José María Muñoz dio la noticia después del partido, a la hora de la cena. La mayoría no estábamos tan metidos en el tema y ganar dos partidos seguidos en Europa para nosotros era algo totalmente inusual…” (Luque)

“El Gordo Muñoz nos comentó el tema del golpe y todos nos quedamos muy mal. No recuerdo bien, pero creo que la noticia la dio antes del partido. El Tolo Gallego se puso muy mal, porque empezó a pensar que le podía pasar algo malo a su familia, pero todos, rápidamente, lo tranquilizamos.” (Bochini).
“Estábamos en el hotel y faltaban tres o cuatro horas para el partido. Kempes nos contó que en la Argentina había un golpe. Analizamos la posibilidad de no jugar, pero faltaba muy poco para empezar el partido y ya había gente en la cancha. Después, Menotti nos reunió y nos pidió que nos tranquilizáramos. El sentimiento fue horrible durante el trayecto en el micro y en el vestuario. No bien el arbitro pitó el final, les preguntamos a los periodistas si tenían alguna novedad y yo pude comunicarme con mi familia.” (Trobbiani).

“Se dijo muchas veces que se había dudado en no jugar ese partido o en suspender la gira, pero no es así. Todos estábamos allá y teníamos muchas ganas de jugar. Como todas las informaciones que nos daban aseguraban que no había problemas, la verdad es que todos estábamos muy tranquilos” (Bochini).

“La noticia del golpe nos tomó por sorpresa. Estábamos concentrados y enterarse de eso fue algo muy fuerte. Allá no nos decían todo lo que queríamos saber. No sabíamos exactamente lo que estaba sucediendo. Uno siempre estaba pendiente de que a la familia no le pasara nada. El único contacto que yo tenía era telefónico, pero el deseo de todos era regresar lo más rápido posible para estar con los suyos. A medida que pasaban los días, el deseo era terminar cuanto antes la gira para estar rápido en el país” (Carrascosa).

GATTI. El Loco se juega la ropa ante el gran Kaszmierz Deyna, mientras Carrascosa intenta el último cruce, Tarantini corre a cubrir el arco y Gallego piensa en un posible rebote. EL 24 de marzo de 1976, el día del golpe de estado, la Selección Argentina ganó 2-1 en Polonia.

GATTI. El Loco se juega la ropa ante el gran Kazmierz Deyna, mientras Carrascosa intenta el último cruce, Tarantini corre a cubrir el arco y Gallego piensa en un posible rebote. EL 24 de marzo de 1976, el día del golpe de estado, la Selección Argentina ganó 2-1 en Polonia.

Si uno repasa las declaraciones detenidamente, notará que hay contradicciones. Algunos dicen que José María Muñoz les dijo antes del partido que había habido un golpe militar “sin derramamiento de sangre” y otros sostienen haber jugado sin saberlo y que el relator se los dijo después. La información que manejamos es que Muñoz se los dijo antes. Y hubo una orden del Jefe de la Junta Militar, Teniente General Jorge Rafael Videla, de que la gira continuara como si nada hubiese pasado. Pero los militares usurpadores del poder político tenían al Mundial como la primera meta para afirmar su poder y ejecutar su plan de exterminio con el Mundial ’78 como enorme método de distracción. El primer indicio de lo que significaba la Selección Argentina para estos asesinos estuvo claro desde el mismísimo 24 de marzo de 1976. AL instalarse el gobierno militar durante la madrugada, los televisores argentinos sólo mostraron al escudo nacional con un fondo negro, salvo en el momento de jugarse el partido en Chorzow: Polonia – Argentina fue lo único televisado de día. Una vez terminado el encuentro (Argentina ganó 2-1, con goles de Kmiecik, Scotta y Houseman), la emisión de los comunicados de la Junta, con la imagen ya mencionada del Escudo y música de marchas militares siguió por un par de días.
En términos puramente futboleros, fue una victoria sobresaliente. Polonia puso en la cancha a siete mundialistas: Szymanowski, Gorgon, Zmuda, Kazmierz Deyna (enorme jugador, el máximo ídolo del fútbol polaco, fallecido a los 42 años en San Diego –EE.UU—en un accidente automovilístico), Boniek (gran socio de Platini en la Juventus de los ’80), Lato y Szarmach, el que mejor entendió a Lato con la camiseta roja con el escudo “Polska”. A esto sumémosle que era local y que a los 11 minutos del segundo tiempo, ganaba 1 a 0 con un gol del fantástico goleador del Wisla Krakow, Kazmierz Kmiecik. Argentina debió sobreponerse a todo esto. Menotti, para este partido, repitió diez de los once hombres que derrotaron a la URSS. Sacó a Osvaldo Ardiles y puso un delantero más, a Héctor Horacio Scotta. El Gringo hizo el gol del empate seis minutos más tarde, el Flaco lo reemplazó con Houseman y René hizo el segundo, a los 24 del complemento.
La revista Goles (Nº 1419, martes 30 de marzo de 1976) destacó en el epígrafe de una foto de tapa: “Argentina asombra a Europa”. El enviado especial de Goles repitió el título en la presentación del comentario del partido, pero lo más curioso está en la página 3. Este número de la revista es el primero desde que se produjo el golpe militar. La dictadura, obviamente, ya había censurado a los medios de comunicación y Goles no fue la excepción. No se dice nada en ese editorial sin firma –se supone que lo escribió el director Julio Korn o alguno de los Jefes de Redacción, César Volco o Aldo Proietto—sobre el cambio de gobierno. Sólo se da a entender en la volanta:

“No se preocupen por la política de Argentina, preocúpense por su fútbol” (Joao Havelange, presidente de la FIFA)

La liviandad de este comentario es absolutamente consecuente con la estrecha relación que tuvo, desde ese momento y hasta el Mundial, el presidente de la FIFA con los militares asesinos. Es más, una vez pasado el Mundial de Argentina, mantuvo una amistad estrechísima con el almirante Carlos Alberto Lacoste, presidente del EAM 78 tras el asesinato en Wilde del general Omar Actis, a manos de matones a sueldo.
El título principal de ese editorial es más que elocuente, ahora que sabemos todo lo que pasó después: “SÍ, SEÑOR, EL MUNDIAL SE HACE”.

 

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