29 de octubre de 2020

BOCA ES EL OTOÑO DE TEVEZ Y LA PRIMAVERA DE SALVIO

LA VICTORIA, A SALVIO. El flojo segundo tiempo que Boca jugó en Medellín le jugó en contra para su objetivo de ganar el partido y casi asegurar la clasificación, cuando le restan dos partidos como local. Un grosero error de Delgado y un rebote en el arquero Mosquera, le dieron la chance de definir en el final del partido. De todos modos, el nivel de Toto Salvio es superlativo y lleva convertidos 10 gooes en 8 partidos. Es el goleador de la Fase de Grupos de la Conmebol Libertadores.

El Boca de Russo le ganó un campeonato a River, que peleó –desde atrás– con un equipo que fue haciéndose camino al andar. Miguel fue encontrando las piezas justas, a medida que avanzaban esos pocos partidos que tenía para preparar y perseguir al que era líder. Empezó con Agustín Obando y Mauro Zárate en el once inicial y ninguno de los dos estuvo en la foto de la formación que el 7 de marzo de 2020 dio la vuelta olímpica en la Bombonera, después de ganarle a Gimnasia 1-0. Esos lugares quedaron para Sebastián Villa y Pol Fernández, Tevez y/o Soldano. Zárate todavía no aparece en los planes A, B o C y esto quedó claro cuando, en Medellín, Russo y Somoza –uno en su casa, el otro al borde del campo– decidieron que Walter Bou y no Mauro reemplazara a Soldano. En cambio, el pibe Obando –futbolista que le gusta mucho a Russo– recuperó su lugar, al menos por un tiempo. Agustín Obando es un pibe correntino de Monte Caseros surgido de las inferiores del club y le da cuerpo a la idea general del Consejo de Fútbol que comanda Riquelme, que es la de ir haciéndoles lugar a los que vienen de abajo. Obando tiene unas características únicas entre los futbolistas del plantel: es un volante zurdo con recorrido. En el torneo 2019/20, explotó Villa y, al salir Obando contra Independiente (expulsión de Izquierdoz, Russo debió hacer entrar a un central) no recuperó su lugar. El extremo colombiano tuvo una primavera de siete partidos, justo los que derivaron en el primer título de la Era Riquelme. Posteriormente, y ante una denuncia por violencia de género de su pareja Daniela Cortés, Villa fue inhabilitado por el club para jugar hasta tanto la Justicia no se expida.

CAMPEONES. Jorman Campuzano en pleno festejo del título con Miguel Russo. El Boca que formó el DT tiene muchas diferencias con los anteriores. Acaso la más notoria diferenciación con sus antecesores sea la de haber elegido un solo volante central con buena recuperación, pero también y sobre todo, con una excelente transición defensa ataque y un pase entrelíneas ideal para que la pelota le llegue limpia y clara a Pol Fernández y Tevez.

Ante esta situación, Russo debió pensar en variantes. El Boca del 2020 intenta ser un equipo intenso, vertical, dinámico y veloz. Esta pretensión se vio en el ya lejano tramo final del torneo 2019/20, con Salvio sobre la derecha y Villa sobre la izquierda, Pol Fernández como armador y –acaso la transformación más trascendente– Jorman Campuzano como único volante central, con características diferentes a Iván Marcone. Campuzano es un volante central moderno, con capacidad para organizar y conducir las transiciones defensa – ataque, ideal para el equipo dinámico que pretende Russo. El trabajo del colombiano –a quien Alfaro casi no utilizaba y Russo había querido llevar a Millonarios, en su paso por ahí– es fundamental en la idea del DT de abandonar el “5” posicional que utilizaba el anterior entrenador y darle salida con un volante central con más recorrido y un muy buen pase entrelíneas.

Boca le ganó al DIM con un resultado bastante más apretado de lo que pretendía su ambición inicial. Hizo un primer tiempo bueno, con verticalidad y dinámica. Mostró una cara bastante cercana a la búsqueda del Cuerpo Técnico. Trata de sostenerse defensivamente en Esteban Andrada, en una pareja de centrales sólida (hoy son titulares Carlos Zambrano y Carlos Izquierdoz) y en el desdoblamiento de Campuzano. Los otros siete jugadores están para atacar. La falta de sus laterales titulares le complicó la vida en la noche de la victoria agónica en Colombia. Leonardo Jara y Emanuel Más, hoy, están por debajo de Julio Buffarini y Frank Fabra. Ni Jara ni Más atacaron. Esto se vio con mayor claridad en el segundo tiempo, cuando Boca mostró su peor versión. Fue un equipo partido, de juego lento y espeso, con una exasperante recurrencia al juego horizontal y hacia atrás. La falta de salida por las bandas obligó a excursiones individuales de los extremos en inferioridad numérica y esto le quitó chances de llegar limpio a zonas de definición, limitados a alguna corajeada de Obando o genialidades de Salvio que fueron muy esporádicas. Esto fue corregido un rato cuando entró Nicolás Capaldo, pero al salir Tevez, Boca quedó nuevamente atrapado en una zona sin relevancia. Por eso, aunque parezca sólo un detalle, es casi seguro que en cuanto se repongan Fabra y Buffarini, irán derechito a ocupar sus lugares. Tiene lógica esta espera. Cualquier equipo con ambiciones ataca desde sus laterales. Boca tiene una historia grande en este rubro. Hay una parte gloriosa que escribieron Riquelme y Palermo, pero también hay otra que tiene las firmas del Negro Ibarra, Clemente Rodríguez y el Vasco Arruabarrena. Russo lo sabe de memoria.

AUSENCIAS QUE DUELEN. Los laterales titulares de Boca son Julio Buffarini (arriba, con Salvio en un festejo) y Frank Fabra (abajo). Boca está pensado para atacar desde sus costados y esos costados están bien cubiertos por estos dos futbolistas. Sus ausencias en Medellín fueron muy sentidas por el equipo. Russo espera tenerlos para el próximo compromiso. La forma de atacar de ambos, la entrega de Buffarini y la calidad técnica de Fabra son clave en este esquema.

Las subidas de Fabra, que son constantes y virtuosas, servirán para variar la característica de quien juegue por ese mismo sector, en tanto dure la ausencia de Villa. No es lo mismo, claro está, que el extremo sea Obando que Maroni o Cardona. Uno es un volante de recorrido, los otros dos son antiguos enlaces aggiornados a posiciones más referidas a la idea de verticalidad del equipo. Las condiciones de Fabra sirven para ambas situaciones. Puede armar tándem con Obando, yendo hacia adentro mientras el extremo le fija el lateral y le saca un obstáculo o se presenta como descarga para el talento de Cardona o Maroni, que por formación y por diestros, tiene tendencia de ir hacia adentro. Con Buffarini sucede algo parecido. El origen de volante del cordobés lo ayuda en la toma de riesgos cuando va para arriba. Si bien no tiene la técnica depurada de Fabra, posee una capacidad de recorrer el campo de bandera a bandera que le sirve para retomar posiciones defensivas rápidamente cuando el equipo pierde la pelota. Es más, Buffarini tiene mejores recursos que Fabra para la recuperación. De ese lado, Buffarini y Salvio componen un tándem muy ambicioso y bien aceitado, según se vio en el equipo que ganó el último certamen argentino. Entre ambos, se reparten las diagonales hacia la zona de definición.

Boca tiene en tope de gama a sus dos mejores jugadores: Eduardo Salvio y Carlos Tevez. Lo del ex jugador de Lanús y Benfica es un caso notable de superación física. Entre 2013 y su llegada a Boca, en julio de 2019, había sufrido 17 lesiones. Esto motivó que, a su llegada a Boca, los médicos tuvieran que hacerle dos revisiones porque no quedaron muy convencidos de darle el okey en la primera. Luego de la segunda, recomendaron que no pagaran los 7M de dólares que costaba el pase, sino que negociaran un préstamo porque venía de tres operaciones en sus últimos años en Benfica. La palabra de los profesionales de la medicina no fue tenida en cuenta porque, políticamente, la conducción de Boca de entonces estaba muy exigida para hacer una gran contratación, se le habían caído dos o tres intentos muy promocionados y no le quedaba margen para una nueva frustración. La sucesión de lesiones en sus primeros tiempos en Boca parecieron darle la razón a los doctores, pero algo mejoró en 2020. “Ahora se entrena como se tiene que entrenar”, dijo alguien cercano al plantel. No sé bien qué significará esto, no conozco las diferencias entre la manera de entrenarse con el cuerpo técnico de Gustavo Alfaro y los trabajos que realiza con Miguel Russo y su equipo, es imprudente opinar sobre temas tan específicos. Lo único real y concreto es que este rendimiento excelso de Salvio está sostenido por una respuesta física acorde al la exigencia.

BOCA EN MEDELLÍN. De izquierda a derecha: Campuzano, Salvio, Jara, Zambrano, Soldano, Andrada, Pol Fernández, Maroni, Más, Izquierdoz, Tevez.

“Salvio lee muy bien el juego. Ataca mucho y bien y, además, sabe hasta dónde retroceder. Sabe todo lo que hay que hacer y en qué lugar, cuando Boca pierde la pelota”, cuentan entusiasmados desde dentro del club. Toto debe estar entre los tres mejores delanteros de los que juegan en nuestro país. Es dueño de una gran habilidad, pero, sobre todo, de una estupenda lectura de juego. Es muy difícil que Salvio no esté en el lugar que corresponde, que no haga lo que pide la jugada, tenga la pelota él o la lleve un compañero. Si no resuelve él por su cuenta y orden, soltará la pelota en tiempo y forma para que resuelva alguien que esté en una situación más ventajosa o bien, se mostrará como la mejor opción de pase para el que viene conduciendo el ataque o contraataque. Salvio es un futbolista que perfectamente podría jugar en cualquier equipo de Europa y, sin embargo, quiere estar donde está, quiere jugar en Boca. Y lo hace con un gran talento, el mismo que lo llevó a jugar en el máximo nivel. Si Boca piensa en prolongar la buena estrella que le entregó este 2020 con el título local, tenerlo a Salvio así es uno de los mejores argumentos para anotarse en la lista de candidatos a ganar la Libertadores.

Pero Salvio no está solo. Lo tiene a Carlitos Tevez fino y ligero, como no lo estaba hace tiempo. Aquí, la cuestión podría ser más sencilla de explicar. Tevez tiene con Russo una conexión que nunca tuvo con Guillermo Barros Schelotto y que tuvo al comienzo, pero no después con Gustavo Alfaro. Las relaciones de Tevez con la Secretaría Técnica son sólo contractuales, como quedó escrito en esta misma página, pero con el entrenador es cercana. Russo armó una estructura para que Carlitos haga sólo lo que tiene que hacer y, sobre todo, lo que puede hacer. A diferencia de Beccacece con los otoños de Lisandro López y Darío Cvitanich, que quedan fuera del sistema base del entrenador, Russo pensó a en un sistema amable para Tevez, un estilo y una forma que lo contemplen, que lo hagan sentir importante, que le den opciones, que no lo frustren con tareas que el Carlitos Versión 2020 no pueda cumplir. Miguel sabe que estos futbolistas gloriosos, al borde del retiro, suelen entregar grandes pinceladas de su arte si se les arma alrededor una estructura confiable.

FUE POR ARRIBA. Tiro libre de Carlitos Tevez desviado por el salto del defensor Andrés Cadavid. El Pibe de Fuerte Apache fue el mejor jugador del equipo en la victoria ante el DIM. En su otoño, Carlitos está viviendo una madurez plena. El esquema lo ayuda a hacer lo que puede y lo que debe. los resultados, hasta ahora, son óptimos.

Es cierto que Franco Soldano es quien hace el mayor sacrificio para que Tevez pueda desarrollar su talento y, tal vez, esto lo aleje un poco de las zonas donde mejor se desenvuelve, pero Boca está pensado como un equipo solidario. No es sólo una declamación: el equipo solidario es un concepto futbolero muy actual. Difícilmente, los mejores cuadros del mundo conciban a un conjunto de individuos. Ni siquiera Messi se siente cómodo siendo el mejor solista, si desafina la orquesta que lo acompaña. Tal vez, Cristiano Ronaldo se sienta mejor en el rol de Salvador de la Humanidad, pero no pudo traccionar a la Juventus hacia lugares más trascendentes en la Champions. En este esquema, Tevez recuperó autoestima y, a partir de eso, su físico y su nivel de juego crecieron a niveles parecidos a los que Carlitos le entregó a Boca en 2015/16.. Ese pico alto de rendimiento no decayó ni siquiera en los momentos en los que a su alrededor tomaban caminos equivocados, como le pasó a Boca en el segundo tiempo en Medellín. Tevez es fundamental en Boca. Lo saben todos: Campuzano, Salvio, Pol, Cardona, Obando, Maroni, los laterales, ni hablar Soldano. Carlitos volvió a ser el faro que ilumina el camino y eso los tiene felices a todos.

Todavía es temprano para grandes elucubraciones, pero ya hay serios elementos de análisis. Al Boca 2020 se le ven armas, soldados y generales muy bien preparados y comprometidos para lo que se viene. Sobre todo, son generales y soldados que creen en los fundamentos del entrenador y están más cómodos en las estrategias que deben ejecutar. A veces sale mejor, a veces peor, pero el objetivo está claro. Y lo que es aún más valioso: todos coinciden en la idea que hay que desarrollar para llegar a ese objetivo.

Es un gran comienzo.

Diego Chavo Fucks

Diego Chavo Fucks

Me llamo Diego Fucks, pero me dicen Chavo. Soy periodista de medios gráficos, radiales y televisivos desde 1982 y mi especialidad es el fútbol. Me encontras en: TELEVISIÓN Conductor de Tarde Redonda por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 17hs a 19hs. Columnista de 90 Minutos de Futbol por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 13 a 15hs RADIO Conductor de Rezo Por Vos de Radio Nacional AM 870 y Nacional Folklorica FM 98.7 de Lunes a Viernes de 9 a 12hs. LIBROS Eliminatorias 98, un camino largo y sinuoso (1997) Editorial Alfaguara El Libro de Boca (1999) Editorial Alfaguara El Libro de River (1999) Editorial Alfaguara Duelo de Guapos (2005) Distal Libros y Pensado Para Televisión. Tévez, La verdadera historia (2016) Ediciones B. Jugados (2000) EUDEBA -coautor- Esta página la he creado para que podamos comunicarnos mas asiduamente, para poder compartir mi trabajo con vos y que podamos, vos y yo, disfrutarlo. Podes opinar, sugerir y hacer consultas desde aquí. ¡Gracias por estar… una vez mas!

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