EN LA HISTORIA HAY LUGAR PARA ENZO PÉREZ

 

TODOCAMPISTA. La vieja definición de Bilardo sobre lo que un volante debe hacer en un equipo le cabe perfectamente a Enzo Pérez. Tuvo una gran actuación en la final del Mundial 2014. Aquí supera a Mezut Ozïl.

El término “Picapiedras” en el nomenclador futbolero empezó cuando dos flacos fibrosos de Rosario Central metían y metían para recuperar la pelota, formando una de las primera sociedades que podría ser identificada como “doble 5”. Uno de ellos era Eduardo Miguel Solari, volante alto, hermano del Indio Jorge, padre de Santiago y Liz. Era alto y flaco, los pantaloncitos parecían quedarle largos. El otro era Carlos Daniel Aimar, el Cai, discípulo del Viejo Griguol, entrenador estudioso de un muy buen Deportivo Español y del Boca Campeón de la Supercopa de 1989, cuando al equipo xeneize le costaba un Perú ganar títulos. Solari jugó en Central hasta 1976 y el Cai hasta el 78, pero el término “Picapiedras”, como definición de una manera dura de jugar al fútbol, sobrevivió a sus carreras como jugadores.

Más tarde, llegó el “volante tapón”. El Tolo Gallego podría ser un buen exponente de ese tipo de 5. Sus características eran las de marcar casi exclusivamente. Gallego jugaba siempre con dos laderos de ataque y él debía ser el equilibrio. El Tolo era capaz de hacer un exacto cambio de frente y siempre “se la daba a los compañeros”, pero seguramente si jugara hoy, su entrenador le exigiría mejorar la técnica. Gallego –como Mostaza Merlo o el Negro Galván– eran  futbolistas de gran ubicación, poseían una importante capacidad de despliegue, hacían coberturas con la sabiduría que da esa posición y le daban respiro a sus compañeros. En la Selección del 78, Gallego era una pieza insustituible, casi como Kempes o Fillol, pero sin glamour. El Tolo era la famosa “rueda de auxilio”, “el peón de brega”, “el perro de presa”. A mediados de los 70, sin embargo, comenzaron a aparecer DTs con una idea de juego menos equilibrada. Un muy joven Coco Basile, en 1976, puso a un también muy joven Claudio Marangoni como volante central de Chacarita. Maranga fue un futbolista de técnica depurada, de andar suave y exquisito. Claudio tenia recuperación –en ese puesto es imposible no tenerla– pero no tanta como Gallego o Merlo. Rogelio Dominguez –ex arquero del Real Madrid de Di Stefano y el Racing Campeón de fines de los 50– armó un equipazo de Boca en los años 73/74/75 que no ganó títulos pero en algunos partidos llenó los ojos y el alma. Ese equipo de Boca tenia dos centrales durísimos como Miguel Nicolau y Roberto Rogel y a Vicente Pernía, cuyos golpes eran intervenciones quirúrgicas. Pero del medio hacia arriba, las cosas eran bien diferentes. El equipo atacaba frenéticamente y el volante central era Marcelo Antonio Trobbiani, un pisador empedernido, un futbolista que parecía andar sobre patines en vez de correr. Le decían “Mandrake”, porque era un verdadero mago manejando la pelota. Mas tarde, en el Estudiantes de 1982 Bilardo lo adelantó a zonas decisivas, lo puso “detrás del 9”, pero en Boca jugaba de 5. Y no era tapón ni picapiedras. Era un 5 como los quieren ahora, un 5 de salida, pase y rompimiento de lineas. Hay un dato que tal vez pocos conozcan: en el famoso partido de Kiev del 20 de marzo de 1976 (URSS 0, Argentina 1, gol de Kempes en la nieve, Gatti jugó con gorro pasamontañas y pantalón largo) Menotti puso juntos a Gallego y Trobbiani. Quizás ese sea el primer “doble 5” de la historia. Y lo armó Menotti, adelantándose 40 años a su tiempo. Puso a uno de quite y a otro de juego y pase. Los otros volantes fueron Ardiles y Bochini, mas el Gringo Scotta y Kempes como punta. Tampoco se estilaba jugar sin wines y el Flaco se atrevió a hacerlo en 1976.

ENZO EN RUSIA. El volante convocado logra seguir con la pelota ante el ruso Reusch, en el amistoso del 11 de noviembre del año pasado. Ahora vuelve a Rusia, convocado para reemplazar a Lanzini. Siempre dio la talla con la camiseta argentina.

A fines de los 80, Cai Aimar ya era el entrenador de Boca y entendió que el tiempo de Marangoni había terminado. Boca había comprado a un volante cordobés de muy buen tranco que encarnaba como pocos la evolución que el puesto había tenido hasta ahí: José Luis Villarreal. Villita tenía quite y pase, técnica y panorama, pero, además, agregaba una virtud hasta entonces impensada en futbolistas que actuaban en ese lugar de la cancha: Villarreal era un jugador con dinámica, con un tranco que le facilitaba lo que hoy se llama “transición defensa – ataque”, con llegada frontal y con criterio a posiciones cercanas al arco rival.

Después llegaron tipos como Leo Astrada, que reunía características del viejo tapón, pero también capacitado para el pase recto y preciso para empezar a atacar. En el River 91 de Passarella, el DT armó un doble 5 con Astrada y Gustavo Zapata (“los pacman”, según la exacta definición de Victor Hugo Morales), dos volantes que recuperaban y jugaban. Mascherano es un heredero de esta dinastía de volantes centrales que, ademas que robar la pelota, se la dan a los compañeros o bien, pueden conducir un ataque hasta lugares mas influyentes en el destino del equipo. El otro extremo podría ser Fernando Redondo. Fino y elegante como Marangoni, antecesor de Fernando Gago, 5 de apariciones ofensivas lujosas y profundas. Pero Redondo –como Marangoni en Independiente y Boca, como Gago en Boca, como Banega en la Selección– necesitan de uno que los asista en el retroceso. O sea, son cincos que necesitan de otro cinco. Para que Michael Ballack pudiera desarrollar su juego y romper y llegar en la Selección Alemana del Mundial 2006, necesitaba a su lado el sudor de Torsten Frings. Para que Sebastián Verón pudiera ser “El Comandante” del Estudiantes Campeón de América 2009, era indispensable que el Chapu Braña lo respaldara en cada una de sus excursiones.

DESAHOGO. El abrazo con Messi en Ecuador, el dia de la clasificación al Mundial de Rusia. Enzo compartió muchos momentos con el núcleo de jugadores de esta Selección y eso, seguramente, será de gran ayuda para él y los demás.

Estoy convencido de que cualquier entrenador actual le pediría a Gallego, Giunta, Merlo o Rubén Galván que mejorara la técnica y llevar la pelota para liberar de marcas a los otros volantes. Así como en las pretemporadas ya no se corren 20 km en la arena o en la montaña sino que todos los trabajos son con la pelota, a los dos defensores centrales y al 5 se le pide capacidad técnica para poder conducir y abrir surcos para sus compañeros mas avanzados. Mascherano puede hacer esto porque tuvo a Guardiola un montón de años y porque es una esponja que absorbe conocimientos. Biglia también, porque sus entrenadores se lo exigieron durante todos sus años europeos y ni hablar Enzo Perez, un futbolista con pasado de volante externo que se hizo doble 5 en su exitosa estadía europea. Toda la historia de los volantes centrales desde los 70 hasta acá fue progresando de la mano del juego y del conocimiento de los entrenadores.

La convocatoria de Enzo Perez da cierta tranquilidad porque no hay mucho que probar. Más allá de que no tuvo un buen semestre en River, el mendocino es un jugador de Selección. Cuando Enzo jugó con gran jerarquía la final del Mundial 2014, estaba en una liga de segundo orden como la portuguesa. Pero tras la Copa del Mundo, Valencia pagó 25 millones de euros por su pase. Y regresó a River para jugar en el club de sus amores infantiles y estar cerca de la Selección Argentina. Enzo Perez responde al mandato histórico de evolución y perfección del volante central. No es real que “hay un solo futbol”. Hay un futbol moderno que exige del jugador mas cosas de las que exigía hace 25/30/40 años. El futbol de hoy le exige a los laterales no sólo marca, sino que ataquen, que lleguen al fondo y tiren centro (que lo tiren bien) o que hagan diagonales y lleguen al arco rival. El futbol de hoy le exige al arquero saber jugar con los pies, ser el inicio del juego del equipo. Antes, uno vea que el arquero ponía la pelota en el vértice del área chica y el que hacia el saque desde el arco era el zaguero central. Eso ya no ocurre. Hoy se  le exige a los marcadores centrales que tengan una buena técnica para poder conducir la salida o el ataque de sus equipos con criterio y capacidad para poder cumplir con lo que la jugada pide.

Finalmente, el futbol de hoy le exige al 5 ser bastante mas que “volante tapón”, “peón de brega”, “perro de presa”, “recuperador”. El 5 de hoy está obligado a jugar a uno o dos toques, a llevar la pelota, a romper lineas, a dar un pase filtrado, a ser el nexo entre lineas, a ser el asistente de Messi en el caso de Argentina. Nuestro equipo tiene tres volantes centrales que pueden hacer todo esto: Mascherano, Biglia y Enzo Perez. Alguna vez Sampaoli pensó en Banega par ser el volante central, pero después vio que el jugador del Sevilla no cumple con determinados parámetros defensivos que se le exige a un futbolista en esa posición. Pero hablar hoy de “volante tapón”, “peón de brega”, “perro de presa” o “recuperador” es pedirle a un volante central sólo una parte de la exigencia del futbol actual.

OJOS BIEN ABIERTOS. Lo mas probable es que Sampaoli utilice a Enzo Perez de doble 5, junto a Mascherano. Llegado el caso, el ex jugador de Estudiantes puede ocupar algún puesto sobre una banda. El DT argentino gusta de futbolistas que pueden cumplir funciones en diferentes lugares de la cancha con similar eficiencia.

 

Enzo Perez es un buen representante de la evolución del puesto y su convocatoria –aunque de emergencia– es una grata decisión del entrenador. Toda esta historia explica, ademas, por qué pasan algunas cosas que pasan y por qué se toman ciertas decisiones. El fútbol cambió. Ya no hay un 5 que corra y marque, un 10 fiaca que espera que se la den, un 9 que sólo espera que le llegue la pelota para hacer los goles, ya el 7 hace mas cosas que bailar al 3 o el 11 al 4. Los delanteros presionan a los defensores, los volantes recuperadores son capaces de llevar la pelota, romper lineas y colaborar con los atacantes (Wilmar Barrios en Boca podría ser un caso testigo), los defensores manejan la pelota y suben, los extremos tienen obligaciones de retroceso y de colaboración para con laterales y volantes. El futbol se hizo un juego mas integral, mas colectivo, mas completo.

En este contexto, Argentina acaba de conseguir a un jugador que honra la concepción moderna del juego: tendrá a Enzo Pérez en un Mundial.

El destino nos hizo un guiño.

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