ROMERO Y FILLOL, UNIDOS PARA SIEMPRE…

MESTRO Y ALUMNO. EL Pato Fillol con su inolvidable buzo verde y el diseño más grande del escudo de AFA, cuando la Selección Argentina comenzó a usarlo. Chiquito Romero en el Mundial, su gran momento. Mañana, Romero alcanzará los 58 partidos que tiene su admirado Fillol.

MAESTRO Y ALUMNO. El Pato Fillol con su inolvidable buzo verde y el diseño más grande del escudo de AFA, cuando la Selección Argentina comenzó a usarlo. Chiquito Romero en el Mundial, su gran momento. Mañana, Romero alcanzará los 58 partidos que tiene su admirado Fillol.

“Yo estaba entrenándome en Racing. Era una de mis primeras prácticas con el plantel profesional. El Pato Fillol estaba a mas de 100 metros de donde estaban peloteándome. En una de esas, el tipo cruzó toda la cancha y se me paró adelante. Yo sabía quién era porque me habían llevado a trabajar con él y el Pato fue quien me subió desde la sexta a trabajar con la Primera. Pero, además, sabía que era el mejor de todos. No lo ví jugar, pero no hace falta para saber que fue un monstruo. Y ese monstruo se me paró adelante, con esas manos gigantes y esas piernas que parecen columnas. Me hizo repetir el movimiento. Me tiró la pelota hacia un costado y se la devolví, como si diera un rebote. Me la tiró de nuevo al mismo lugar y no pude volver, quedé a contrapierna. El tipo vio desde donde estaba que yo no hacía bien el movimiento de las piernas. Me enseñó lo que los arqueros llamamos ‘balanza’. Es volver de una jugada sobre un palo con las piernas en una posición tal, que cuando tenés que recuperarte rápido y volver sobre el mismo lugar, lo hacés sin problemas, no quedás a contrapierna. No es fácil. Hubo que mecanizar el movimiento porque no lo traía de la cuna. Parece una pavada, pero no sabés la cantidad de pelotas difíciles que saqué con sólo recordar y aplicar lo que hace ya diez años me enseñó Fillol. Después, cuando me citó el Coco Basile, era el entrenador de arqueros de la Selección. Le tengo mucho respeto, mucho cariño y, sobre todo, le estaré eternamente agradecido por todo lo que me enseñó y por el apoyo que me dio. Y que me sigue dando. Me llama seguido y hablamos mucho.”

Chiquito Romero se emociona cuando habla del Pato Fillol.

Fillol, efectivamente, fue el mejor arquero de la historia del fútbol argentino. Fue un fenómeno en su puesto, un animal capaz de ganar partidos por su cuenta, acobardar delanteros, agrandarse en las más complicadas. Atajó penales en la cancha de Boca cuando era arquero de River, fue figura contra Independiente casi siempre cuando era arquero de Racing, salvó a la Argentina en la final del 78 con dos milagros increíbles que podrán ver en alguno de los videos que posteé acompañando esta nota. Fillol era un genio del arco, pero, además, le sobraban coraje, autoestima, brillantez física, conocimiento del puesto, elasticidad, recursos…

LEYENDA. El Pato ordenando la barrera la noche del 2 a 0 a Paolonia, en el Mundial 78. En ese partido, le atajó un penal a Deyna, un gran jugador polaco.

LEYENDA. El Pato ordenando la barrera la noche del 2 a 0 a Polonia, en el Mundial 78. En ese partido, le atajó un penal a Deyna, un gran jugador polaco.

Debutó en la Primera de Quilmes, en la cancha de Boca, jugando contra Huracán una tarde de 1969 en la que el Cervecero perdió 6 a 3. ¡Le hicieron 6 goles! Carmelo Faraone lo venía preparando porque veía en el Pato condiciones naturales importantes y que había que pulir, como años después hizo el propio Ubaldo Matildo (los dos nombres de sus abuelos) con Chiquito Romero. Después de esa goleada lo sacó. El Pato pensó que no jugaba más. “Quedate tranquilo, pibe. Esto es largo y vos vas a ser el arquero de la Selección. Pero acá las cosas no están bien y capaz que se la agarran con vos”, le dijo el inolvidable Carmelo.

El DT de la Primera de Racing, en 2004, era, justamente, Ubaldo Matildo Fillol. Pidió que le mandaran a los arqueros de la 4°, 5° y 6° de Racing. El de la 6° era Sergio Germán Romero, entrenado en esa división por quien, primero en el AZ Alkmaar y ahora en la Selección Argentina, es el entrenador de arqueros, Gustavo Piñero. La idea era que los chicos practicaran con los grandes para ir sabiendo lo que significa un entrenamiento profesional y luego, volver a jugar con su categoría. Fue la primera vez que Fillol vio a Romero. “Quedate acá con nosotros, no vuelvas a la 6°”, le dijo el Pato a Chiquito con su firmeza habitual.  Ahí empezó todo. En 2005, Romero firmó su primer contrato profesional, en 2006 debtuó en Primera, jugó 5 partidos y lo vendieron al AZ Alkmaar de Holanda en 2007. Así de rápido.

Fillol se fue al descenso con Quilmes en 1970, jugó en la B todo el 71 y en el 72 se fue a Racing. En ese año, el Pato atajó seis penales en un campeonato y estableció un record que hasta hoy sigue en pie. A mediados de 1973, llegó una oferta de River. El técnico de Racing era Angel Labruna. “Mire, Angel, no sé qué hacer. Me quieren de River…”, se presentó apenado el Pato ante el legendario técnico. “Si usted no se va a River, yo lo cago a trompadas…” fue la pedagógica respuesta de Labruna. Primero alternó con Perico Pérez y después se quedó con el puesto. Pérez se fue a Independiente en 1975 y Fillol, desde el arco millonario, empezó a transformarse en el mejor de todos. En 1974, en el último partido del Mundial 74, debutó  con el equipo nacional en la máxima competencia, frente a Alemania Oriental (1-1). En el 75, fue responsable directo del Bicampeonato que obtuvo River. Se negó a alternar con Gatti en una gira por la entonces Unión Soviética en 1976 y, entonces, Menotti lo dejó afuera del plantel nacional. Volvió en 1978, cuando ya era imposible hacerle un gol en el arco de River y Gatti –el arquero por el que había apostado Menotti– se lesionó la rodilla jugando la Copa Libertadores para Boca.

Fillol volvió al arco argentino en marzo del 78, en un partido contra Perú en la cancha de Boca (Argentina 2-0), con la inminencia del Mundial de Argentina. Era un cambio importante. Fillol y Gatti, no sólo dividían claramente las aguas porque eran los arqueros de River y Boca, sino que representaban a dos estilos de juego antagónicos. El suplente de Gatti era Héctor Rodolfo Baley, pero ir afrontar el Mundial sin Fillol era insostenible. El Pato fue titular y Chocolate quedó, una vez más, relegado al banco.

Romero llegó a Holanda con el asombro de su juventud (sólo tenía 20 años), sino también con una gran inexperiencia profesional. Todo lo que tenía su carrera de futbolista en el campo rentado eran entrenamientos y cinco partidos. Ahora lo esperaba Louis Van Gaal. Aquí también estuvo con Gustavo Piñero. Ambos, –Piñero y Van Gaal– sabían de las condiciones del misionero, pero, además, tenían claro que había que trabajar mucho.

OTRO MAESTRO. Gustavo Piñero, hoy, es el entrenador de arqueros de la Selección Argentina. Pero también fue quien entrenó a Chiquito en las inferiores de Racing. Piñero (jugó en Gimnasia) es uno de los mejores en esta especialidad.

OTRO MAESTRO. Gustavo Piñero, hoy, es el entrenador de arqueros de la Selección Argentina. Pero también fue quien entrenó a Chiquito en las inferiores de Racing. Piñero (jugó en Gimnasia) es uno de los mejores en esta especialidad.

El durísimo invierno europeo no detuvo fueron sus ganas de crecer y de aprender. Su principal escollo para ser titular en los juveniles se llamaba Oscar Ustari, arquero formado en la verdeda de enfrente de Avellaneda y a quien todos marcaban –incluso Fillol– como “el arquero de la Selección Argentina por los próximos diez años”.

Llegaron los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y el Checho Batista se decidió por Ustari. Pero el arquero entonces del Getafe se rompió el ligamento cruzado y fue reemplazado por Chiquito Romero. Puede haber sido este el comienzo de la mejor historia de Romero en la Selección. Si bien después Argentina tuvo en mayores a Juan Pablo Carrizo, un día, tras una práctica intensísima y después del 1-6 en Bolivia, Diego Maradona –ya instalado como DT nacional de cara al Mundial 2010– dijo con su estilo: “El arquero de la Selección va a ser Chiquito Romero. Es una bestia”.

Lo que pasó con el Pato Fillol ya lo sabemos todos. Campeón del Mundo en 1978, mejor arquero del mundo en el 79, después de que atajara 3 penales en una definición contra Holanda en Berna, como revancha de la final del año anterior, gran responsable de que varios partidos no terminaran en goleada de un cada vez más desgastado equipo argentino y, también, gran responsable de Argentina fuera al Mundial 86, con gran actuación en el encuentro decsivo ante Perú. Bilardo decidió no llevarlo a México, cuando Fillol era el arquero de Flamengo de Río de Janeiro. Al año siguiente, el Pato volvió a Racing (ganó la Supercopa 88), pasó a un Vélez lleno de estrellas y se retiró como un grande, a los 40 años, en 1990, después de un partido contra River en el Monumental en el que hizo todo lo que le conocimos y más también.

Chiquito Romero jugó dos Mundiales de mayores (2010 y 2014) y superó el record de presencias de Nery Pumpido en el torneo máximo. Está cerca, pero todavía no pudo con el Pato en este rubro. Pero mañana, ese grandote buen pibe de Bernardo de Irigoyen, padre de dos hijas y orgulloso esposo de Eliana, estará en el arco de la Selección por 58° vez. Igual que el Pato Fillol, su maestro. Igual que el mejor de todos los tiempos. Igual que el monstruo que alguna vez le corrigió un defecto y que lo cuida en cada paso que da.

Chiquito Romero es nuestro arquero. Estamos muy bien cuidados. Nos lo dijo el Pato Fillol, el mejor  de todos los arqueros posibles.

 

1 comentario

  1. Daniel

    Excelentes y emocionantes los videos, sobre todos los del pato en su despedida con Velez.en cancha de River retirado en andas y aplaudido por todos como él se lo merecía. Felicitaciones Pato y Chiquito!

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