SAN LORENZO SE EQUIVOCÓ DEMASIADO…

SAN LORENZO SUBCAMPEÓN DEL MUNDO.  Arriba: Mercier, Yepes, Torrico, Ortigoza, Kannemann, Mas. Abajo: Verón, Kalinski, Buffarini, el Príncipe de Marruecos, Barrientos, Cauteruccio.

SAN LORENZO SUBCAMPEÓN DEL MUNDO. Arriba: Mercier, Yepes, Torrico, Ortigoza, Kannemann, Mas. Abajo: Verón, Kalinski, Buffarini, el Príncipe de Marruecos, Barrientos, Cauteruccio.

San Lorenzo fue víctima de los cálculos previos más funestos. Los más, le adjudicaban una goleada en contra porque había tenido una palidísima actuación ante el Auckland City, un modesto equipo neocelandés cuyos futbolistas son semiprofesionales. En general, en el fútbol no hay propiedad transitiva (A es igual a B, B es igual a C, por lo tanto A es igual a C). Cada partido es un mundo y pueden suceder cosas diferentes, aún cuando la categoría del rival sea infinitamente mayor que la del rival al que tanto costó derrotar. El partido del Ciclón con el Auckland City podría compararse a los que jugaron River e Independiente en la B Nacional. River jugó uno de sus mejores partidos contra Instituto en Córdoba, equipo que peleaba el ascenso con el cuadro que entonces dirigía Matías Almeyda. Pero jugó muy mal y empató con Brown de Puerto Madryn en el Monumental. Independiente hizo un partido bárbaro en la cancha de Banfield, pese a que se lo empataron en el final. Y de local, necesitó de un penal mal cobrado para ganarle a Sportivo Belgrano de San Francisco. Hubo partidos en los que River e Independiente jugaron contra el rival y otros –la mayoría– contra sí mismo, contra sus nervios, su responsabilidad y el nulo margen de error que implicaba jugar en una categoría para la que no estaban preparados.

GRITO BLANCO. Sergio Ramos acaba de convertir el primer gol del Real Madrid. Allí cayó el plan de San Lorenzo y el cuadro de Ancelotti se movió con cierta comodidad.

GRITO BLANCO. Sergio Ramos acaba de convertir el primer gol del Real Madrid. Allí cayó el plan de San Lorenzo y el cuadro de Ancelotti se movió con cierta comodidad.

Hay partidos en los que un equipo carga con toda la responsabilidad, hay otros en lo que la carga está repartida y también hay algunos –Real Madrid – San Lorenzo– en los que el peso lo lleva el otro. Cuando se presenta un cuadro grande como San Lorenzo, esta última posibilidad no ocurre casi nunca, salvo en una situación ultraespecial como la de Marrakech. Pero, primero, debió pasar por una prueba de fuego ante el Auckland City. El equipo de Oceanía jugó despojado de presiones y logró manejar la pelota. En realidad, era corrérsela de lugar a los desesperados jugadores de San Lorenzo que la necesitaban para ganar el partido y llegar a la ansiada final con el Real Madrid. El cuadro de Bauza necesitó de una media hora adicional para poder ganar y, así y todo, sufrió muchísimo. Auckland City lo tuvo contra las cuerdas y sólo la falta de categoría en situaciones límite más un remate en el palo le impidieron dar un zarpazo letal para las aspiraciones del equipo argentino.

Pero el partido contra Real Madrid iba a ser distinto. Esto era claro. Pero distinto porque San Lorenzo iba a pararse diferente ante semejante adversario. A veces, cuando uno habla de “equipo corto”, “no descuidar detalles” o “estar muy atentos” se lee como “meterse atrás”. Es una forma binaria y limitadísima de entender el fútbol, tan limitada como la que dice que “San Lorenzo tiene que tener la pelota y jugar”, como si el rival fuera inferior o como si, directamente, no existiera.

CONTROLADO. Benzemá intenta, Mas no lo deja, Torrico achica. El partido todavía estaba 0-0 y, aún con dificultades, San Lorenzo podía controlar a su adversario. Después, Real Madrid no perdonó y el Mundial de Clubes se fue a la Casa Blanca.

CONTROLADO. Benzemá intenta, Mas no lo deja, Torrico achica. El partido todavía estaba 0-0 y, aún con dificultades, San Lorenzo podía controlar a su adversario. Después, Real Madrid no perdonó y el Mundial de Clubes se fue a la Casa Blanca.

Hoy, San Lorenzo no es el mejor exponente que el fútbol argentino puede presentar. El segundo semestre del Ciclón en el fútbol local fue malo y, si bien uno puede pensar que “está pensando en Marruecos” (otro insufrible lugar común), la verdad es que el equipo no mostró funcionamiento ni rendimientos individuales confiables. Sobre todo, en este último torneo local, que mostró la explosión de River, la recuperación de Racing y el regreso de las discusiones futboleras sobre el estilo. En ninguna de esas discusiones entró San Lorenzo, hecho por demás preocupante si pensamos que se trata del último Campeón de América. No se le reconoció estilo alguno. Sólo se habló en tono de comicidad de lo que Mercier y Ortigoza “le harían” a Cristiano Ronaldo o de lo grandioso que era viajar a Marruecos, como si eso fuera todo. En esta segunda parte del año, San Lorenzo no fue referente de nada en el fútbol argentino, algo que llamó poderosamente la atención. No hay futbolero argentino que en una charla de café diga “juega como San Lorenzo” porque San Lorenzo no marcó la pauta. Uno podría pensar en un trabajo a largo plazo, pero el Mundial de Clubes estaba a la vuelta de la esquina. Y ahí no se perdonan los errores. El partido contra el Auckland City fue como contamos, un partido en el que San Lorenzo jugó contra sí mismo, entumecido por los nervios y el terror a quedarse sin la soñada final con el Madrid. Pero, al margen, quedó muy expuesta su falta de juego y la discutible elección del entrenador de los once iniciales.

EL SEGUNDO. La pelota ya partió de la zurda de Bale, Yepes llega tarde al cruce. El remate no fue bueno, pero un serio error de Torrico hizo que terminara en la red. Real Madrid 2, San Lorenzo. Acá se acabó el partido y cualquier atisbo de hazaña azulgrana.

EL SEGUNDO. La pelota ya partió de la zurda de Bale, Yepes llega tarde al cruce. El remate no fue bueno, pero un serio error de Torrico hizo que terminara en la red. Real Madrid 2, San Lorenzo. Acá se acabó el partido y cualquier atisbo de hazaña azulgrana.

Llamó la atención que el Patón repitiera formación en el partido con el Real Madrid. Primero, porque no es lo mismo jugar contra el Auckland City que contra el Real Madrid. “Estos jugadores merecen revancha”, tal vez haya sido el pensamiento del técnico. Si fue así, es un grave error. Tomar como base de razonamiento algo que es cuestionable hasta en un torneo regular de 19 fechas para una final contra el mejor equipo del mundo es una pésima lectura de lo que puede venir. Si contra el Auckland City no funcionó Cauteruccio y Matos, en cambio, logró complicar al fondo neocelandés con algo de movilidad y, además, hizo el gol de la victoria, hay que poner a Matos. Después, si la cosa no funciona, que entre Cauteruccio. Y si funciona Matos, ya está y no se quema un cambio. Tampoco se entiende la insistencia con Romagnoli en el banco. Es cierto que Pipi no está para los 90. Se fracturó el brazo en la cancha de Lanús y estuvo un tiempo sin jugar. Pero si una de las ideas era impedir que el Madrid tuviera la pelota, significa que la va a tener San Lorenzo. Y para la posesión de la  pelota, San Lorenzo no tiene un jugador más apto que Romagnoli. Es preferible que entre con los once y que, llegado el caso, salga, antes de que, como sucedió, ingrese para rescatar a su equipo de las llamas. Pero tener a Pipi en el banco viendo como la pelota les rebota una y otra vez a Verón, Cauteruccio u Ortigoza (jugó lesionado, otro error), es un pecado del que difícilmente el Patón Bauza se redima.

DUELO PERDIDO. Pepe suele ser visto como rústico, pero juega con el manual del zaguero central. En el mano a mano con Cauteruccio no tuvo problemas.

DUELO PERDIDO. Pepe suele ser visto como rústico, pero juega con el manual del zaguero central. En el mano a mano con Cauteruccio no tuvo problemas.

Otro tema es el fondo. Cuando San Lorenzo decidió contratar a Mario Yepes como sucesor de Gentiletti, me permití decir en 90 Minutos de Fútbol: “Es una jugada muy arriesgada. Están trayendo a un jugador grande, que no juega en serio desde el Mundial y ya pasaron 4 meses. Creo que es un error”. El día que Yepes debutó contra Independiente, dio tantas ventajas que los dirigentes azulgranas se miraron aterrados. “Hay que ponerlo a punto”, dijo el técnico, en una respuesta al paso. Bauza nunca estuvo convencido en un 100 por 100 de la llegada del defensor colombiano. Yepes nunca llegó a ponerse “a punto”. Pero tiene una gran trayectoria y un excelente juego aéreo y en esto pensó Bauza cuando lo puso, aún sabiendo que iba a afrontar el partido más importante de la historia de San Lorenzo con dos centrales zurdos. El tema es que cuando San Lorenzo parecía tener –al menos por un rato– al Real Madrid lejos de Torrico, Yepes perdió la batalla aérea con Sergio Ramos, el zaguero español calvó un tremendo cabezazo en la red de un arquero inmóvil y San Lorenzo empezó a ver de muy lejos cualquier hazaña. Nunca sabremos por qué Bauza eligió la dupla Kannemann – Yepes en lugar de Cetto – Kannemann porque preguntárselo seguramente será tomado como cuchillo revolviendo una herida muy profunda o, apelando al enésimo lugar común, “preguntan con el diario del lunes”.

El segundo gol del Real Madrid es otra muestra de los problemas de circulación que tiene San Lorenzo hace tiempo. Ortigoza –que salió a jugar el segundo tiempo por su categoría, su chapa y la épica, pero no estaba en condiciones– perdió una pelota decisiva en la salida, con todos sus compañeros yendo hacia adelante. Contra un equipo como el Madrid, cuando uno pierde la pelota ahí le queda el rezo casi como único recurso. Cristiano Ronaldo aguantó la pelota en la puerta del área después de recoger un rebote, la sacó para Isco y el ex Valencia y Málaga metió un pase delicioso, en cortada, para Gareth Bale. El galés resolvió mal, porque sacó un tiro débil y no muy esquinado. A Torrico le ocurrió una de esas desgracias que de tanto en tanto le ocurren aún a los mejores arqueros, pero en el momento y el partido menos indicado. Se le escurrió por debajo del cuerpo y se metió en el arco. Si el Real Madrid parecía inalcanzable en el 0-1, imagínense en el 0-2. La victoria consecutiva número 22 del Real Madrid ya era un hecho.

Si uno toma una visión más amplia de la historia reciente de San Lorenzo, tal vez respire aliviado. La obtención de la Copa Libertadores de América por primera vez en la historia es un hito inolvidable, maravilloso. Nunca fue un equipo que llamara la atención por un fútbol pulido o por una disposición táctica novedosa. Acaso cuando estaban Piatti y Correa, San Lorenzo mostró destellos de una jerarquía que le permitió alcanzar el objetivo máximo de la primera mitad del año. Pero siempre fue un equipo que tuvo la lucha, la entrega y la épica como característica más saliente. Cuando acompañó estos atributos (absolutamente válidos y loables) con el fútbol de los dos que se fueron más Romagnoli, San Lorenzo pudo poner distancia con los rivales. Cuando se fueron Piatti y Correa, cuando se fue Gentiletti, cuando bajó su nivel Villalba y cuando Verón y Cauteruccio volvieron sin recuperar el nivel que tenían antes de sus lesiones, San Lorenzo cayó. Y recuperarlo en un puñado de meses para jugar una final contra el Real Madrid era jugarse una carta muy brava.

BAUZA Y ANCELOTTI. "Real Madrid seguirá haciendo historia", dijo el DT de San Lorenzo. Su decisión de repetir el equipo en los dos partidos es discutible, pero en el análisis global hizo un muy buen trabajo para ganar la Copa Libertadores.

BAUZA Y ANCELOTTI. “Real Madrid seguirá haciendo historia”, dijo el DT de San Lorenzo. Su decisión de repetir el equipo en los dos partidos es discutible, pero en el análisis global hizo un muy buen trabajo para ganar la Copa Libertadores.

Para la historia de San Lorenzo queda el orgullo haber estado en una final del Mundo ante el mejor equipo de la actualidad. San Lorenzo fue a poner la cara sabiendo que no está en la cresta de la ola en su rendimiento y que el equipo español es una máquina que gana un partido tras otro, al Ciclón y a cualquiera.

Esas lágrimas de frustración por la derrota tal vez sean, además, por la pena de que un ciclo inolvidable, exitoso e histórico haya terminado ayer con ese 0-2. Como tantas otras veces, San Lorenzo sabrá ponerse de pie y caminar firme hasta llegar a la gloria, esa con la que se codeó, acarició y soñó.

https://www.youtube.com/watch?v=niXlKD4lMkc

 

1 comentario

  1. Gustavo

    El lugar común al cual acuden muchos hinchan del ciclón para encontrar una respuesta a la falta de juego y defensivos que tiene el equipo es la ida de Gentiletti, Correa y Piatti. El tema de los desarmaderos de equipos campeones del futbol argentino es algo que como hincha del futbol me da mucha bronca y dolor. Ves en un año a un Banfield con un equipazo campeón y luego al otro, lo ves luchando el nacional b. Es muy triste que pase esto. Yo deseaba que San Lorenzo salga campeón contra el Real Madrid, aun con mi fanatismo por Boca, por mostrar al futbol mundial que en Argentina no solo salen grandes jugadores, que tenemos grandes equipos que además de ganarles a los mejores del continente, podemos con las maquinas europeas. Tu nota Chavo desearía que fuera de las ultimas en donde se habla de la caída de un equipo campeón en nivel de juego y demás, pero no parece que sea posible por ahora.

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