Diego Chavo Fucks

Diego Chavo Fucks

Me llamo Diego Fucks, pero me dicen Chavo. Soy periodista de medios gráficos, radiales y televisivos desde 1982 y mi especialidad es el fútbol. Me encontras en: TELEVISIÓN Conductor de Tarde Redonda por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 17hs a 19hs. Columnista de 90 Minutos de Futbol por FOX SPORTS de Lunes a Viernes de 13 a 15hs RADIO Conductor de Rezo Por Vos de Radio Nacional AM 870 y Nacional Folklorica FM 98.7 de Lunes a Viernes de 9 a 12hs. LIBROS Eliminatorias 98, un camino largo y sinuoso (1997) Editorial Alfaguara El Libro de Boca (1999) Editorial Alfaguara El Libro de River (1999) Editorial Alfaguara Duelo de Guapos (2005) Distal Libros y Pensado Para Televisión. Tévez, La verdadera historia (2016) Ediciones B. Jugados (2000) EUDEBA -coautor- Esta página la he creado para que podamos comunicarnos mas asiduamente, para poder compartir mi trabajo con vos y que podamos, vos y yo, disfrutarlo. Podes opinar, sugerir y hacer consultas desde aquí. ¡Gracias por estar… una vez mas!

CALENDARIO DE EDITORIALES

diciembre 2020
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Visitas

53,710
2 de diciembre de 2020

DI MARÍA: “HAY QUE SUBIR EL ESCALÓN QUE FALTA”

amistosos-internacionales-1938370h627“Mi camarógrafo estaba con el hijo, Rafa. El nene hoy cumple 7 años y lo único que le interesaba del partido era ver de cerca a Di María. Salió Fideo, lo saludé y le dije que el pibe cumplía años y que lo adoraba. Inmediatamente abrió una bolsa de Adidas que tenía en la mano y sacó la camiseta azul en degradé, con el 7 dorado, toda chivada, que usó en uno de los mejores partidos que le vimos a Di María en su vida. Y se la dio. ‘Este es mi regalo de cumpleaños’, le dijo. El pibe, el padre, yo… Nos miramos. El papá se largó a llorar. Yo estuve al borde, pero tenía que laburar, justamente, con Fideo. Rafa sólo abrió la camiseta y estuvo no menos de cuatro minutos mirándola fijo. Di María parece distante, por ahí pasa distraído y ni te mira. Pero es un pibe bárbaro. Y su debilidad son los chicos. Basta con que haya involucrado un pibe para que hagan cosas que uno no sueña que pueden hacer.”

Este relato es de mi amigo y colega Rama Pantorotto y pinta de cuerpo entero a un personaje que tiene muchos costados para abordar a la hora de una descripción.

FIDEO. Ya hizo el pase de magia para que Coco Lamela abriera la cuenta. Di María tuvo una actuación fantástica. Fue aplaudido de pie por los propios alemanes.
FIDEO. Ya hizo el pase de magia para que Coco Lamela abriera la cuenta. Di María tuvo una actuación fantástica. Fue aplaudido de pie por los propios alemanes.

Antes de eso, Fideo salió por la puerta que lo llevaba por el camino de la Zona Mixta (Mixta porque se mezclan jugadores y periodistas, supongo) primero y el omnibus después. Pero hoy se paró ante los dos o tres periodistas que tuvimos acceso a un sitio más cercano a los futbolistas. Estaba feliz, exultante.

Está librando varias batallas al mismo tiempo. Una, es dura. Tiene que jugar a gran nivel en Man U para hacerles entender a dirigentes y entrenador del Real Madrid que ninguno de los jugadores que trajeron es mejor que él. No lo dice abiertamente, pero tiene como una obsesión de mencionar lo bien que está en “un club tan grande como el Man U”. La otra batalla es en la Selección. Si bien nadie lo cuestiona y es número puesto, él se perdió la final. Quedó afuera de los momentos más importantes de la historia de la Selección de los últimos 24 años. Quedó afuera sabiéndose en excelente nivel y con un equipo sólido que lo respaldaba y le daba el espacio para que desarrollara su velocidad y su talento. Nadie lo acusa de nada y todos sabemos que en la vida de un jugador de fútbol las lesiones pueden aparecer en los momentos menos oportunos. Pero a él no le alcanza con esto. Necesita jugar con la camiseta argentina y hacerla pesar como en esta noche de Düsseldorf.

Hoy se transformó en una pesadilla para los alemanes. Dio un pase gol exquisito, hizo un golazo impresionante y todo eso, lo dejó infinitamente feliz. Casi que no hacía falta que hablara. Bastaba con ver su cara y escucharlo.

A %d blogueros les gusta esto: