DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE BILARDO

SOCIOS. Esta imagen es del Mundial 90, después de la angustiosa victoria por penales ante Yugoslavia. Diego y Bilardo tuvieron una relación tortuosa y m mucho camino recorrido juntos. Hoy, esa relación está rota, pero Maradona dirigido por Bilardo jugó como nunca nadie lo hizo antes o después.

Nunca hablé con Carlos Salvador Bilardo de mi admiración por Osvaldo Zubeldía. Jamás le dije que Zubeldía me parece el primer gran revolucionario –revolucionario en serio, de cambiar cosas, de anticiparse 50 años al resto de los entrenadores– y, si lo hubiese hecho, seguramente me hubiese devuelto una sonrisa. Bilardo fue el mejor discípulo que tuvo Zubeldía. Era el representante mas fiel que el Viejo Zorro tenia en la cancha, cuando el Narigón usaba la 8 de Estudiantes. En un país futbolero done la verba y la imagen de Menotti venden mas que el amontonamiento de palabras bilardiano, de Bilardo primero se habla de los alfileres, después de la tierra en los ojos de los arqueros, mas tarde del bidón de Branco y por último, del bizarro programa de radio que tuvo en La Red hasta no hace mucho. Nunca, a la figura y el concepto de Menotti se le contrapone lo que Bilardo hizo como entrenador, que fue mucho, bueno y, aunque menos que Zubeldía, revolucionario.

DT DE ALMA. Un joven Bilardo, con la camiseta de su vida. En el Estudiantes de Zubeldía, el Narigón fue el mejor discípulo del entrenador. Con el Pincha, ganó tres Libertadores y una Intercontinental.

Es muy gracioso ver a rabiosos menottistas repetir conceptos que Bilardo enumeraba (y todos discutíamos) en los 80. Guardiola, por ejemplo, suele decir que “los delanteros son los primeros defensores”. Recuerdo una nota que le hice a Bilardo en 1985, después de un partido en el que la Selección Argentina había jugado mal con Dertycia y Gareca como dupla atacante. “Dertycia y Gareca no se superponen. Ellos necesitan que los volantes de los costados los abastezcan y, cuando perdemos la pelota, deben ser los primeros en intentar recuperarla, lo mas arriba posible”. Impecable, aunque inentendible para entonces. Se entendió muchos años mas tarde, cuando lo reiteró Guardiola. Muchas veces, por esto de la imagen y las presentaciones en público, se cometen muchas injusticias. Justo es decir que Bilardo colaboró mucho con esto porque muchas veces se enfrascó en proyectos y procesos que lo dañaron. Fue un grave error de Bilardo empujar al final del trabajo de Pekerman para darle lugar a “los del 86”. Aun hoy, los seleccionados juveniles están pagando esa decisión. Lo que vino después –o sea, nada– hizo que un montón de pibes se frustraran y otros montón, buenos, estén hoy en la Selección sin tener recorrido en los equipos nacionales menores o, lo que es aun peor, tengan en sus cortos currículums eliminaciones en primera ronda de Sudamericanos, Juegos Olímpicos y Mundiales Sub 20.

EN CASA. El viejo estadio de 1 y 57 explota. Un joven Bilardo entra al campo para disfrutar del equipo de 1982, una de sus mejores obras. Fue Campeón del fútbol argentino, marcó una era y fue su trampolín hacia la Selección Argentina.

El asunto es creer que esto es lo único que Bilardo hizo. “En los entrenamientos practicamos cosas que se hacen hoy, pero que en aquel entonces (84-85-86) eran absolutamente nuevas. Yo había jugado en Boca y estaba en River y nunca había trabajado con linea de 3, por ejemplo. Después jugábamos con linea de 4 y hasta empezamos el Mundial así, pero sabíamos jugar con 3 y que los dos laterales fueran volantes, como quiere hacer Sampaoli ahora”, dice el Cabezón Ruggeri, futbolista que recorrió todo el ciclo Bilardo con asistencia perfecta. Su primera medida como DT nacional fue designar capitán a Maradona, contra la opinión pública que quería a Passarella en ese sitio. La forma en que llevó a Diego y manejó la complicada relación con el 10, hizo que el mejor futbolista de la historia se comprometiera y jugara en junio de 1986 como nunca antes lo había hecho y nunca después lo hizo.

 

“ES GATOREI, SEÑORITA”. Harto de escuchar hablar de “fútbol champagne”, decidió montar una escena en la cancha de River el 22 de febrero de 2004. Es un momento desopilante y divertido, pero no deja de ser una toma de posición ante el juicio fácil y cómodo que debió soportar durante toda su vida.

Bilardo sostenía que el fútbol iba en camino a tener jugadores que supieran jugar en mas de un lugar. “Polifuncionales”, se lo llamaba por entonces y todos se oponían casi por defecto. “El fútbol está hecho de especialistas”, afirmaban doctorales muchos de los grandes sabios que parece tener este juego que, paradójicamente, no tiene conceptos absolutos. En Estudiantes versión 1982, Bilardo tenia como lateral derecho a Julián Camino, un futbolista de buen manejo, excelente proyección y cierta capacidad de recuperación. Del otro lado, estaba Titi Herrera, un “marcador de punta” de los de entonces. Herrera era un histórico de Estudiantes, pero todos –incluido Bilardo– sabían que ese tipo de “marcadores de punta” tendía a desaparecer. El mismo Menotti armó su equipo del 78 con Olguín, un central convertido en lateral por su salida limpia y su gran técnica y Tarantini, el izquierdo, de mas carácter y mayor combatividad, pero de igual decisión para atacar. O sea, ambos siempre fueron planteados como opuestos, pero tenían en común este asunto de empezar a atacar desde sus defensores y tener la pelota con jugadores de excelente manejo. En ese equipo de Estudiantes de 1982, el único volante de marca era Miguel Angel Russo. Ponce, Trobbiani y Sabella la tenían siempre. Ponce era zurdo y Bilardo lo tiraba a la derecha la mayor parte del tiempo. Esa condición de “zurdo por la derecha” (como después Tapia en Boca, Messi en Barcelona, Di Maria en el Madrid y la Selección) le permitía ir hacia adentro y que Camino pasara por detrás de él. Camino y Ponce eran quienes mas alimentaban a los dos puntas que tenia Estudiantes, Hugo Gottardi y Guillermo Trama. Era un equipo sin wines y eso también desató discusiones de todo tipo. Los wines –aunque con mas recorrido que en los 60/70/80– volvieron con Bielsa, pero ahora –Sampaoli, por ejemplo– prefiere volantes que vayan de punta a punta, que lleguen al extremo para alimentar a los de arriba pero con obligaciones defensivas. Como Bilardo quería en los 80.

 

JUEGO DE LAS DIFERENCIAS. La formación de arriba es la que empezó el Mundial 86. Están Clausen y Garré. La de abajo es la que jugó la final. No tiene laterales tradicionales y esos lugares están ocupados por volantes de oficio, como Olarticoechea y Giusti. El esquema del equipo es un precursor de las formaciones que hoy se paran con “linea de 5”, con tres zagueros y dos laterales que son volantes en el origen. Bilardo se adelantó a su tiempo y el 3-5-2 fue replicado por muchos equipos de los mas encumbrados en los años 80.

Cuando el Narigón llegó a la Selección (1983), eligió a José Luis Brown para que sea el libero y a Oscar Ruggeri para que juegue como stopper. Llevó a Camino para que haga la misma función que en Estudiantes, pero por la izquierda no eligió a Herrera, sino a Oscar Garré, lateral izquierdo de Ferro que había debutado en Primera como wing izquierdo. Garré jugaba en un equipo cuyo entrenador –Griguol– le exigía funciones ofensivas. Estaba obligado a pasar al ataque para que el 10 (era el paraguayo Adolfino Cañete0 tuviera opciones. Griguol tenia el mismo concepto que Bilardo: los wines estaban en decadencia y esos lugares debían ser cubiertos por jugadores mas completos. Ya hablamos de Bilardo con Camino. Griguol, por su parte, cuando se fue Mario Gómez, eligió como lateral derecho a otro futbolista con origen de atacante: Oscar Agonil.

PLACER. Su alto nivel de exigencia (y mas aun, de autoexigencia) hizo que pocas veces disfrutara plenamente del futbol. Esta imagen del Mundial 86 nos regala una sonrisa infrecuente. Fue su obra cumbre como entrenador.

Garré era muy resistido por la gente y Bilardo lo sostuvo contra viento y marea. El Mago representaba una buena parte de lo que el Narigón creía de alguien que debía ocupar esa posición. Hoy es muy común que un “8” vaya a jugar de “4” (Bustos, el pibe de independiente, por caso) y que a nadie le parezca asombroso o que un volante izquierdo sea lateral de ese lado sin problemas (Angileri, de Godoy Cruz, seria un buen ejemplo). Bilardo planteaba estas situaciones en 1984. Hace 34 años. Camino no llegó al Mundial 86, pero lo reemplazó Néstor Clausen, un estupendo lateral de Independiente que tenia tanta proyección como Camino y mayor capacidad de marca. Argentina empezó el Mundial 86 con Clausen – Brown libero – Ruggeri stopper – Garré. Brown reemplazó al lesionado Passarella y no había mucho para explicarle. El Tata era un futbolista al que el propio Bilardo había hecho debutar en Primera en 1975, a los 17 años. Se conocían de memoria y para el Narigón, hasta era mejor que el libero fuera Brown y no Passarella. Estaba mas tranquilo. El equipo se fue afianzando –Clausen no dio la talla y perdió el puesto– y cuando a Garré le mostraron la segunda amarilla, Bilardo no lo pensó demasiado: “Muchachos, vamos a jugar con un libero, dos stoppers y los dos de afuera van a ser Giusti y Olarticoechea”. Giusti y Olarticoechea eran volantes de origen. El Gringo era el volante de recuperación del Independiente de Bochini y Marangoni y el Vasco era el “5” de Boca, pero antes habia sido el “4” y el “8” de Racing y el “3” de River. Sabía ir por las bandas. Brown quedó de líbero y los stoppers eran Ruggeri y Cuciuffo (excelente defensor de Velez, convocado a último momento). Al igual que Sampaoli ahora, Bilardo eligió a un “5” como Checho Batista, posicional y con excelente pase. El Negro Enrique –que estuvo a punto de irse porque no jugaba– apareció en el equipo titular para asistir a Giusti y, sobre todo, para que ese primer pase de Batista tuviera una compañía cercana. El equipo que todos recordamos de México, la formación que nos sale de memoria, sólo jugó 3 partidos, aunque los mas importantes: 2-1 a Inglaterra, 2-0 a Bélgica y 3-2 a Alemania. Esa formación, esa idea que Bilardo tenia hace mucho, era totalmente innovadora para la época. “Bilardo inventó el 3-5-2”, dice la historia y es cierto. Desde 1986, varios equipos imitaron ese esquema, como ahora imitan la salida limpia y la presión alta de Guardiola o, en su momento, el achique de espacios de Arrigo Sacchi y su Milan “holandés”. Bilardo fue el creador de una manera de jugar que hoy, incluso, todavía utilizan entrenadores que dicen “no gustarle” Bilardo. Como Sampaoli, que tomó distancia del Narigón y, sin embargo, su idea madre (3 defensores, bandas cubiertas por volantes, 5 de pase, volantes polifuncionales, delanteros de buen pie) tiene mas puntos en común con el técnico campeón del 86 que con algún otro que dice admirar.

“VIVAN LOS WINES”. Carlos Ereros, Jorge Comas, Luis Amuchástegui, Pino Hernandez y Pepe Castro eran algunos de los mejores punteros de la época. Bastó que Bilardo dijera que Argentina iba a jugar con volantes cubriendo el espacio en lugar de tener a alguien fijo ahí y toda la comunidad futbolera puso el grito en el cielo. Estos cinco wines del futbol argentino fueron lámina de El Gráfico y reclamo contra el Narigón. En esto, también se adelantó: los wines (tal cual los conocimos hasta mediados de los 80) desaparecieron. Se buscan jugadores mas completos, que hagan algo mas que ganar el duelo con el lateral del lado que les corresponda.

Después hay frases que definen el personaje o situaciones que les sirven mas a sus enemigos que al propio Bilardo. “Del segundo nadie se acuerda”, “si no pasamos la primera ronda, hago estrellar el avión”, “al rival hay que pisarlo”, “ganar como sea”, “lo mas importante es ganar” y un montón de frases y definiciones bilardianas que fueron moldeando el personaje.

Pero nunca olvidemos de Bilardo lo siguiente:

  • Obsesivo. Lo era en los 80 y los 90. Decían que no estaba bien. Hoy, en su libro “Herr Pep”, se cuenta que Guardiola no puede estar mas de 13 minutos sin hablar de futbol. Del tipo que no es obsesivo, hoy se dice que no trabaja. La rueda giró al extremo opuesto.
  • “Se fija demasiado en los rivales”. El propio Guardiola tiene un ejército de colaboradores. Gallardo tiene a un colaborador que le arma editados para que los jugadores vean en el entretiempo y otros para que le digan “todo” sobre el rival. Holan, el DT de Independiente, tiene 13 ayudantes.Los tres tienen analistas de video que le entregan hasta el mas minimo detalle del rival. Guardiola vio 25 partidos del Santos antes de una final de la Copa Mundial de Clubes. Después decidió jugar sin referencia de área por conocer tanto al rival. Ganó Barcelona 4-0. Jorge Sampaoli –quien dice no gustarle Bilardo– también tiene 13 colaboradores. Por supuesto, varios de ellos son los que se dedican a estudiar a los adversarios.
  • “Es defensivo”. Se decía esto porque jugaba con Stopper y libero. El stopper es el que hace marca personal sobre la referencia de área rival y el libero –versión argentina– es quien sobra para acudir en ayuda del stopper o de los laterales. Hoy, se habla con total normalidad de “stopper por la derecha”, “libero” y a nadie se le ocurriría hablar de “defensivo” por esto.
  • “Es resultadista”. Bilardo exageró y alimentó el mito de que le importa ganar “como sea”, o que “no importa cómo”. Sin embargo, todos los equipos que armó fueron equipos de excelentes jugadores y con una idea de ataque clara para ganar los partidos. Honestamente, no veo que Guardiola o Mourinho (acaso por diferentes caminos) o Simeone o Klopp o Pochettino no hagan lo mismo. El objetivo de este juego, vale la pena repetirlo, es ganar. Y todo lo que se hace es para cumplir con ese objetivo.

MESSI. Bilardo temía que Leo no viniera mas a jugar para la Selección por las duras críticas que recibía. La foto corresponde al tramo del Narigón como Director de Selecciones Nacionales, en tiempos de Maradona como DT. Cometió errores serios, como barrer con todo el ciclo Pekerman para poner a los Campeones del 86 (muchos de ellos, sin preparación para dirigir a juveniles) y tuvo un gran acierto, que fue recomendar a Sabella antes del 2014

Carlos Salvador Bilardo, aún hoy, despierta polémicas y es maltratado en la comparación con Menotti. Empezar a analizar a Bilardo desde el bidón de Branco es como empezar una nota sobre Menotti con el abrazo al dictador Galtieri. No se habla aquí de ocultar las miserias, pero ambos fueron mas grandes que eso. Sin embargo, la grandeza, hoy, se le reconoce mas a Menotti que a Bilardo y eso si es injusto. Bilardo hizo historia, fue un adelantado, luchó contra los medios poderosos y hasta sufrió un intento de derrocamiento. Nada de eso pudo con él ni con sus ideas.

Cuando hoy haya equipos que defiendan con 3, con laterales que vayan al ataque como volantes, con volantes que retrocedan con la misma eficacia de un defensor, cuando vean a futbolistas desempeñarse con igual eficiencia por la derecha y por la izquierda, recuerden a Bilardo. Los dijo y lo hizo hace 40 años. No hay nada mas riguroso que un archivo y Bilardo puede mostrarlo orgullosamente.

 

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